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    Nil Moliner: “si la música te hace vibrar, hagas lo que hagas, es lo que importa”

    En muchas ocasiones, desde fuera, nos creemos que salir en televisión te supone un antes y un después en tu carrera musical, que ya lo tienes todo solucionado, que a partir de ahí todo va a ser fama y dinero, pero estamos en una completa equivocación, además de extendido mito.

    Nil Moliner es uno de los claros ejemplos de trabajo y sacrificio para conseguir una posición notable dentro de la industria, y mantenerla después. Y, es que, antes de su aparición estelar en Operación Triunfo como compositor de Que nos sigan las luces, canción otorgada a Alfred García, ya había realizado un camino previo y duro con su equipo de confianza, de manera totalmente independiente. No ha sido hasta el pasado viernes, 21 de febrero, cuando ha dado el salto para publicar su primer disco, “Bailando en la batalla”, para así poder abrazar y oler la auténtica pasión por la música. Una pasión que, si no abandona, le aguarda grandes logros y un eterno éxito.

    Defínete con una palabra.

    Energía.

    ¿Por qué?

    Porque soy una persona que recibe energías, las percibe y lo que intento hacer es contagiar energía positiva.

    ¿Concuerda con tu forma de hacer música?

    Totalmente. Sí, sí, al 100%.

    ¿Qué mantienes en el Nil Moliner de ahora que tenías antes?

    Todo.

    ¿No has perdido nada?

    Si hablamos de cosas públicas podríamos decir que igual ya no puedo salir tanto de fiesta, o no de la misma manera, aunque nunca he sido yo muy fiestero… De verdad que creo que no he perdido nada. He ganado.

    ¿Qué has ganado?

    He ganado muchas cosas. He ganado de todo. He ganado que por fin me puedo dedicar a la música, he ganado un montón de amigos y amigas nuevas, he ganado confiar más en la gente, he ganado poder aún hacer amigos, y encima en el mundo de la música. Igual también he perdido, pero no me viene a la cabeza nada ahora mismo.

    ¿Qué es el éxito para ti? ¿De tocar para 100 personas a tocar en La Riviera? ¿O el éxito se basa en otra cosa?

    No, tocar en La Riviera es un logro. Para mí el éxito es trabajar con gente que tiene la misma pasión que yo por aquello que hacemos, en este caso la música, y tengo la suerte de que me rodeo con gente y un equipo increíble, una banda, un staff, una discográfica, mis managers, que tienen una pasión, que son buena gente, que son unos profesionales de la hostia. Para mí eso es el éxito, igual que tener al público que tengo también lo considero éxito. Y dentro de este éxito en el que quiero mantenerme siempre, hay logros como tocar en La Riviera, anunciar el Sant Jordi Club de Barcelona y cosas así. Pero si el día de mañana tengo que seguir haciendo salas de 100 personas con el mismo equipo, para mí sería un éxito.

    ¿Le debes parte de ello a Operación Triunfo?

    No. Operación Triunfo ayudó a que mucha gente me conociera, pero no se lo debo. Se lo debo a la gente que curra conmigo porque realmente antes de entrar a la Academia conseguimos muchas cosas a nivel independiente, sin discográfica, como eran listas de Spotify a las que son difícil entrar, ya había un público que, aunque minoritario, siempre estaba ahí. Obviamente no se puede comprar con después de Operación Triunfo, pero no es gracias, sino que ayudó y por ello le doy gracias, pero no.

    Es que gracias al curro de mi equipo salir en Operación Triunfo sirvió para muchas cosas más de las que hubieran servido si no tuviese el equipo que tengo.

    Siguiendo la línea del éxito. Se comenta mucho hoy en día la manera de aumentar la fama o el éxito de los grupos y/o artistas en base a sus sold out que muchas veces resultan ser falsos. Creo que esta manipulación de datos hace unos años era impensable. ¿Qué le está pasando a la industria musical?

    Mira, hay una cosa que es totalmente normal y me pasó en la gira anterior que es que cuando tú haces una gira y empiezas a tener sold out luego te acostumbras a ello. Con “Hijos de la tierra” acostumbrábamos a tener todo sold out y llegó una ciudad en la que no lo tuvimos y no fue un bajón, pero sí que fue raro. Ahí me planteé muchas cosas, te dices que porqué es raro si ha venido mucha gente a verte. Entonces ahora no quiero saber nunca los aforos ni las entradas que he vendido, mi equipo lo sabe. Yo voy al concierto, salgo, haya 100 o 2000 lo doy todo.

    Lo hablaba un día con un colega que estaba rayado, hablando de la industria un poco, porque no sabía cuánto estaba vendiendo. Y yo como amigo, lejos de darle un consejo, le dije que no se emparanoiara con las entradas porque al final entras en una rutina en la que te marcas como meta vender entradas y no debe ser así, tu meta es tocar y hacer bien tu trabajo, vengan dos personas, cien o mil. Evidentemente si viene mucha gente, joder, es increíble. Pero que no pasa nada, hay que currar y a lo mejor un año es sold out y al año siguiente no, pero eso no significa que sea un año malo. Hay que currar, y ya está.

    Pero no sé, no sé qué le pasa a la industria. Sí estoy en desacuerdo con el típico marketing que se hace de “quedan 50 entradas” y en verdad quedan 500. Eso yo lo tengo súper claro, igual que mi equipo. Nunca hay que mentir. Si queda el 50% de aforo queda el 50% de aforo. Cuando te dicen que solo quedan las últimas entradas, claro, cuela. Pero ese juego no me gusta, yo siempre quiero la verdad, aunque respeto a la gente que sigue estas estrategias de marketing también.

    Hablando de marketing, ¿cómo afectan las redes sociales a la vida de un artista?

    En mi caso han sido la herramienta esencial para estar aquí hablando contigo, por ejemplo. Yo hacía covers, las colgaba en Youtube, Instagram y Facebook y para mí han sido el camino para conectar con la gente y para dar a conocer mi trabajo así que yo las veo como algo esencial.

    Sí que es verdad que en días de promo como estos pues tengo que estar atento a las redes para publicar la firma de hoy en Valencia o que soy novedades, poner enlace, etc. Pero sí, es un tiempo para dedicar. Antes por ejemplo siempre decía que me gustaba leer los mensajes y contestar a todo el mundo, porque las redes me las gestiono yo y me encantan, pero ahora lo intento hacer y es imposible contestar a todo el mundo.

    ¿No son un poco extremas? Es el “si no estás en las redes, no existes”.

    Claro, claro. Yo lo digo porque a mí me han servido un montón, es que gracias a ellas estoy aquí. ¿Qué se puede hacer música sin redes? O sea, tú comparas a alguien de urbana que lo está petando con el Instagram de Elton John y va a tener millones de reproducciones, seguidores y oyentes en Instagram, pero estamos hablando de que Elton John, como ejemplo de figura mítica e histórica, aunque tenga menos seguidores es Elton John. Eso no quita el valor, así que las redes son súper relativas.

    Porque, aunque a mí me hayan servido, decir que las redes miden el valor del artista… Eso no es verdad. Hay un montón de gente que tiene muchos seguidores y no hace nada.

    Y como figura “popular”, ¿cuidas más los contenidos a la hora de publicarlos en redes?

    Cuido el contenido que hago, sí. Soy consciente de que hay gente que me sigue. Por ejemplo, yo he trabajado mucho con niños y niñas en extraescolares y tengo en la cabeza siempre que me siguen. Entonces sé que soy un ejemplo porque igual que muchos artistas eran un ejemplo para mí cuando yo era pequeño. Así que, intento cuidarlo, pero sí que es verdad que a veces me dejo llevar en el sentido de que si me apetece subir una storie siendo yo diciendo “qué pasa peña” lo voy a subir. Pero lo cuido bastante.

    A su misma vez, dentro de ese “estatus social”, ¿te consideras necesario ser portavoz de algunas causas o injusticias sociales?

    No, no me quiero sentir la responsabilidad de sentir que tengo que ser portavoz de cosas que pasan alrededor. Yo hago música y yo me dedico a escribir y hacer canciones para que la gente sea más feliz, reflexione y se teletransporte. Así que yo me dedico a eso. ¿Qué hay daños colaterales y luego, por ejemplo, tengo una canción que se llama Tal vez que habla de la gente que cruza el Mediterráneo y soy consciente de que si lo hablo y lo publico va a ser un altavoz? Sí. Pero mi objetivo no es ser un altavoz, sino que mi música llegue lo más lejos posible y a mucha gente.

    Después de esto, ¿qué es lo que te ha llevado a dedicarte a la música?

    Lo recuerdo un montón. Fue mi padre el que me tocó los primeros acordes con la guitarra y eso me creó una emoción dentro de mí súper rara de wow. Luego yo era el típico que hacía canciones a toda la clase, todos tenían sus canciones, chorras claro. Y después empecé a tocar la guitarra y me impactó mucho que, en el colegio, al tocarla, se emocionó gente. Eso a mí me quedó súper rayado, por mi culpa ha pasado esto. Y en verdad era como una droga, pensaba que tocar podía emocionar a la gente y se convirtió como en un vicio. Después, descubrí que escribiendo te liberas de alguna forma y mola contar cosas, además de que te lo pasas súper bien escribiendo. Así que me dedico a la música por un mix de todo.

    En el caso de tener que dejar la música, ¿cuál sería el motivo por el que lo harías?

    Cuando algún día me aburra, pero no me aburre. Todo lo contrario.

    ¿La dejarías o te darías un tiempo?

    No, no, evidentemente me daría un tiempo.

    Yo hablo de dejarla, radicalmente.

    Hostia, no lo sé. Para mí la música es una forma de vivir, entonces si dejara la música dejaría mi vida, así que no puedo concebir una vida sin música. Haría eso, el darme un tiempo si me aburriese, pero no, no, toco madera.

    ¿Se puede vivir de la música?

    Cuesta, cuesta muchísimo. Mira, cuando yo salí en Operación Triunfo empecé a tener más conciertos, visibilidad y tal, y lo primero en lo que pensaba la gente cuando empiezas a sonar por radios es que te puedes comprar un coche enorme, que tienes una casa enorme y que tu vida está llena de hoteles, helicópteros y fiestas. Y yo hasta hace poco vivía con mis padres, me he independizado hace nada. De hecho, hace menos de dos años seguía trabajando como monitor en un comedor con niños y mientras estaba saliendo en el programa había gente conocida que me decía “ahora ya está, ¿no?” pensando que ya lo tenía hecho y para nada.

    Ahora vamos sobreviviendo, me puedo dedicar 100% a la música, pero ahora, después de muchos años.

    ¿Qué te ha llevado a embaucarte en un disco completo y a no seguir el camino de los singles?

    Necesitaba ya resumirlo todo en un disco y tenerlo físicamente como algo egoísta para mí y también para mis seguidores que me lo pedían. Y joder, soy un romántico de la música y me encanta el formato CD.

    El disco ya estaba hecho hace mucho tiempo, dijeron de sacarlo así y me pareció una idea genial, pero necesitaba el hecho de sacarlo en físico, en formato vinilo, hacer firmas, que la gente lo compre…

    ¿Crees que siguen existiendo los románticos por la música o que vivimos en una burbuja plena de superficialidad?

    Existen, de diferente forma, pero existen. A las nuevas generaciones no puedes quitarles la música. ¿Melómanos de comprarse discos? Pues puede ser que haya menos porque los formatos cambian. Es que soy yo mismo el que ya no compra tantos discos, que los escucho en Spotify, que busco a un artista cuando veo que ha sacado canción. Y si eso algún día voy por ahí, me compro el disco. Pero ya no es el hecho de antes de que tenías que ir a la tienda a comprarte el disco sí o sí para escuchar al artista. Yo creo que ahora la facilidad de las plataformas digitales nos da a una mayor accesibilidad y que la gente no compre el formato físico como estábamos acostumbrados antes.

    Yo lo veo como que las cosas cambian y nos tenemos que adaptar. Existirán melómanos y gente súper romántica para la música, pero a lo mejor están en su casa todo el día escuchando Spotify y no lo sabemos. Antes era más tangible porque iban a la tienda y miraban la música. Ahora es distinto.

    Pero si romantizamos la música en base a la gente que va a muchos conciertos, que conozco a un montón, o de la forma en la que yo entiendo el concepto de románticos por la música, no es tan diferente.

    ¿Y las etiquetas son necesarias para calificar la música o crees que perjudican a su tolerancia/valoración?

    Yo no creo en las etiquetas, si me las ponen me las ponen, pero no creo en ellas. Supongo que es “necesario” en esta sociedad implantar etiquetas para resumir las cosas y para filtrar más todo, pero no creo en ellas.

    ¿Y el famoso “venderse” al supuesto género que lo está petando?

    Yo creo en la música y me creo a la música urbana como me creo al flamenco, heavy y pop. No me cierro a nada. Entonces, si el día de mañana hago un reggaetón, ¿tengo que pensar que me estoy vendiendo porque hago un género más urbano?

    Tú no, pero en la música también hay clasismo.

    Sí, y que les vaya bien. Pero yo voy a hacer lo que me apetece. De hecho, un día lo hablaba con Yera, un artista latino increíble que forma parte de los Trapical Sound, mientras hacíamos una canción brutal que acabó siendo súper urbana y le decía “tío, no me veo con este tema ahora que me estoy dando a conocer como artista, pero estoy vibrando con un reggaetón y algún día lo quiero sacar”. El otro día, con Rayden, siempre hacemos batallas de rap de broma, y en la furgoneta escuchamos un montón de rap y también me vibra un montón, ¿y por qué no algún día probar hacer un rap? Es que, casarte en un estilo… No, no. Para nada. Si la música te hace vibrar, hagas lo que hagas, es lo que importa.  

    Que te digan que hagas una cosa porque vas a hacer más ventas, pues imagino que pegaría más la definición de venderse. ¿Pero hacer distintos estilos? No es nada malo, en absoluto. Es que también depende de la gente también, imagino.

    Entonces, “Bailando en la batalla”, ¿es el disco qué querías hacer?

    Sí, sin duda.

    ¿Y qué hay en ese disco que el público aún no ha captado?

    Hay cuatro canciones que no habían salido aún, que son inéditas, y creo que es lo único que no conocían porque todo lo demás ya había salido.

    ¿Pero ningún mensaje?

    Yo soy muy simple e intento que el mensaje quede claro. “Bailando en la batalla” está claro, bailando contra nuestros miedos, que no se lucha la batalla, sino que se baila. La explosión de colores es la definición perfecta y todas mis canciones tienen un trozo de mis miedos, mis batallas, mis bailes… No, no hay nada oculto ni escondido. Todo el mundo ha acogido y entendido muy bien el disco.

    Igual algún día escondo algo para después dar una recompensa final, pero en modo juego.

    ¿Qué esperas del Nil del futuro?

    Seguir con el equipo y la gente que me rodea y seguir haciendo conciertos, con el público que tengo, y si la familia crece… Pues más genial aún.

    ¿Volverías a escoger la música como profesión?

    Sin duda.

    Nil Moliner - Mis cicatrices (Audio Oficial)

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