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viernes, septiembre 24, 2021

Manu Cort arrasa en su primer concierto en Madrid

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El artista cántabro por fin pudo satisfacer las ganas de sus fans de Madrid con un concierto con tintes pre-pandémicos

Han pasado diez años desde la primera vez que escuché una canción de Manu Cort. Verano is Feeling se llamaba, o Lo más rico, no recuerdo bien; y fue también uno de los primeros raps que memoricé. Me visualizo perfectamente delante del ordenador montando imágenes para hacer un vídeo para que la canción estuviera en YouTube.

Es posible que Manu Cort no haya descubierto la panacea, pero sí tiene la capacidad de moverse entre un mar de influencias para lograr algo diferente del resto. Bases que beben de grandes del reggaeton pero que también recogen sonidos típicos del electrolatino reducidos a bajas revoluciones para alcanzar un tono melancólico; letras que hablan del amor de tal forma que conectan tanto con adolescentes como jóvenes adultos y un carisma similar al de artistas allegados como Don Patricio o Bejo pero sin ese aire humorístico otorgando una mayor seriedad a sus directos y composiciones. Todo ello bañado en auto-tune definitorio de la escena y que aporta ese toque desenfadado.

Y es por esta diferenciación por la que recordará su primer concierto en Madrid como algo grande, volviendo a casa con un sold out bajo el brazo en tiempos post pandémicos en los que el orden todavía no ha sido reestablecido y no es tan fácil llenar una sala de conciertos cuando eres artista emergente.

Acompañado de Carli Nistal a los platos, el pasado jueves 16 de septiembre el de Cantabria ofreció alrededor de una hora de temas como Esa Attitu, El Código, Todo Hiela, A Medio Gas o Vuelve Pero Vete que mantuvieron revolucionado a su insaciable público desde el minuto uno.

Desde antes de la apertura de puertas la cola volteaba la calle y antes de arrancar, entre vítores, se notaba cierto nerviosismo y emoción en la sala. El público no dejó ni una canción en el tintero, si quiera aquellas en italiano de las primeras andadas editadas en este idioma. Con un máximo respeto por las normas covid19, algo extraño en un público de esa edad, alzaron las manos en los clímax del concierto, bailaron sobre sus asientos y encendieron las linternas de sus teléfonos móviles cuando el artista pidió su minuto de estrellas.

En la época en la que me creía editora de vídeos yo no sabía realmente nada de la industria musical; y por supuesto no imaginaba que una década después estaría en la sala Independance de Madrid viendo como más de 180 personas coreaban sus canciones entre gritos de histeria adolescente. A Manu Cort le queda mucho camino por recorrer y peldaños que subir, pero me atrevo a vaticinar (y confirmar) que Manu Cort ya lo ha conseguido.

*Imágenes de Natalia Álvarez, @xnatxfoto en Instagram.

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