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sábado, diciembre 10, 2022

Miss Caffeina despide el año del tigre

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Si de repente el mundo retrocede, volvería a elegir a Miss Caffeina como banda de confianza igual que hice en 2009 cuando descubrí Mi rutina preferida, aunque el amor llegara al escuchar aquel Carrusel de cinco canciones

Miss Caffeina - Disfraces
Disfraces en acústico :: Miss Caffeina (YouTube)

Hace unos meses Miss Caffeina publicaba su quinto disco, «El año del tigre», el cual les ha consagrado, aun más, como una de las bandas más queridas, coreadas y disfrutadas de nuestro panorama actual. Da igual donde toquen, o a que hora, ni si ha pasado mucho o poco tiempo desde el último encuentro, el público se acina enfrente de cada escenario preparado para vivir un viaje emocional fuertecito

Miss Caffeina ya apuntaba, o al menos prometía en sus inicios, maneras diferentes de enfrentar y hacer música. Nos contaban aquí, en La Gramola de Keith, en plena promoción del disco, que para ellos el éxito era llevar 10 años componiendo música. Pero no es de extrañar, el éxito no les viene del cielo, les viene de cómo han querido y han ido recorriendo su trayectoria. No es un grupo más, jamás lo ha sido – ni lo será -, tienen algo que les hace diferentes.

La felicidad no está en el éxito ni en el aplauso

Si empezáramos sin rodeos, lo primero a destacar de Miss Caffeina sería la variedad musical que llevan ofreciendo desde 2008. Nada tiene que ver su primer disco con el último, aunque hay un ápice de su vibra que sí es cierto que nunca ha cambiado. Les rodea algo que te hace saber que son ellos, les escuches donde les escuches. No sé si la voz de Alberto o el punteo de Sergio, pero junto a Toni crean arte que solo ellos saben hacer. Por eso sus conciertos son necesarios, por eso nunca cansan, por eso te vuelves una persona adicta a esta sana caffeina de la que es imposible salir. 

Su éxito, es indudable, llegó cuando decidieron desmarcarse de las modas, de lo correcto, de lo industrialmente permitido, y se dedicaron en cuerpo y alma en crear lo que les naciera en cada momento. Y no hace falta que lo cuenten ellos en las entrevistas, ni irnos a 2009; si escuchas Oh Long Johnson vas a encontrar tintes muy diferentes a El año del tigre. Y si escuchas Detroit, nada tiene que ver con lo que hicieron antes y después, por no hablar de la diferencia con, por ejemplo, Príncipes del Rock’n Roll de 2009. Como decía Dani Martín, renovarse o morir. Aunque se te lancen los haters, aunque te llamen vendido, aunque te exijan volver a un sonido concreto, en este caso, Miss Caffeina lo tiene claro: renovarse. Y, sobre todo, no encasillarse, acomodarse ni aburrirse, porque sino, entonces, se acabó la pasión. 

Para todo ello es muy importante hacer las paces con unx mismx, poder avanzar y «triunfar» contigo. De darse el capricho y el placer de ser tú el que eliges qué hacer y qué no hacer, sin adornos, sin compromisos. Poco les importan las polémicas que se generen sobre qué música gusta más o menos, sobre qué single de Miss Caffeina es mejor o peor. Incluso cuando les visitan los nervios días previos a un lanzamiento, si ellos lo tienen claro, al final, qué importa. 

Una sociedad libre es la que cuida su cultura

Con los años pasamos por numerosas etapas. A veces la vida nos trae un golpe, otras veces, directamente, una buena caída, y otras, sin embargo, te recompensa con pétalos. Miss Caffeina tiene una canción para cada uno de esos sentimientos.

¿Qué te acuerdas mucho de alguien? Mi rutina preferida. ¿Qué pasas una época inconforme con la que luego haces las paces? Reina. ¿Qué por fin te decides a querer mandar a alguien a dar una vueltecita? Mira como vuelo. ¿Qué necesitas sentirte reconfortadx? Merlí. ¿Qué estás pasando un momento melancólico y quieres llorar? Boda real. ¿Qué te apetece bailar delante del espejo? El rescate. O Ácido. ¿Qué quieres cantar con un bote de gel en la ducha? Hielo T. ¿Qué quieres desahogar tu rabia? Venimos. Y así podría seguir eternamente. Al final, y bajo mi humilde opinión, como banda debe ser precioso ver cómo cada persona hace suyas las canciones y las adapta, quizás, a circunstancias tan diferentes a las iniciales. 

Hoy, tras la publicación de «Pasos de gigante», el himno de Ana Torroja para CADENA 100 POR ELLAS compuesto con ayuda de Alberto, leía en twitter las respuestas a la canción y me fascinaba leer las vivencias de las personas con la música. Cómo a cada una de ellas les ha acompañado. Y todas las historias, dentro de sus diferencias, tiene una clara similitud, y es la capacidad que tiene la música para sanar. Y Miss Caffeina sana.

Es posible que no os deis cuenta, o sí, pero todxs tenemos un grupo o un artista al que acudimos cuando las cosas no van bien, cuando necesitamos un empujón, o cuando te saluda el éxtasis. Siempre, siempre, tenemos un comodín. Una ayuda extra. Un momento íntimo entre ellxs y tú. Para mí, Miss Caffeina, son fieles compañeros desde hace más de 10 años, eso sí, si tuviese que quedarme con una situación en concreto elegiría la que me requiere fuerza. Cuando necesito llorar, de rabia, de tristeza, pero habiendo pasado un duelo, amistoso, familiar, personal, como sea, en ese momento en el que necesito garra, aparecen (no por casualidad) sus canciones. 

Dejar de escuchar música oculta en Spotify nos haría mejores

Para los amantes de la música, o para los curiosos, también a todas aquellas personas elitistas que se dedican a juzgar a toda la música que suena diferente a lo que consideran bueno o malo, haceos el favor de escuchar. Ya no a Miss Caffeina, sino a cualquier grupo o artista que en este momento en la sociedad esté generando revuelo, inquietud e incluso motivaciones. Hay vida más allá de Beatles, Rolling y Héroes del Silencio. 

El día que dejemos de escuchar canciones en modo oculto desde Spotify, o bajando la radio del coche cuando pasamos cerca de una terraza de bar por vergüenza a lo que suena, ese día, seremos más libres y mejores personas. Aprovecho desde aquí para reivindicar Cadena Dial, lanzarle un abrazo con cariño a Manuel Carrasco y toda mi admiración a Amaia Romero, que aunque no suene en radios nos sigue demostrando desde 2017 que hacer lo que le da la gana es la mejor decisión que a veces un músico puede tomar. 

Llegados a este punto, y reconociendo públicamente mi amor hacia Miss Caffeina, como músicos y también personas, por qué no, quiero recomendaros sus directos. Los discos y las canciones, por más que os cuente, tenéis que descubrirlas y podéis hacerlo cuando queráis, pero conciertos quedan pocos. Por ello, valencianos y valencianas, ciudadanos y ciudadanas del entorno y lugares cercanos, personas amantes de la música, elitistas y no elitistas, os invito a ir el próximo domingo 23 de octubre a Palau Alameda (València). Será la última oportunidad de ver a la banda con toda su escenografía, repertorio y sensación de El año del tigre. La próxima temporada puede ser totalmente diferente, así que descubre esta y verás que te apuntarás de forma automática a todo lo que venga. Y si es que no, al menos que sea con motivos razonables y probados. 

No sé si Miss Caffeina está en su mejor momento de toda su carrera, pero debe de estar muy cerca de serlo. Un grupo de personas que hace, literalmente, lo que quiere, y genera un viaje tan fuerte de sensaciones en un mismo espacio-tiempo es un grupo de personas, en este caso músicos, regenerador. Artistas, verdaderamente artistas, y un valor añadido enorme para nuestra música. Y sociedad. 

 

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África Piqueras
Periodista titulada, a veces pienso que por vocación. Melómana de profesión y redactora por amor.
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