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Hace meses que sacaron Tormenta, demostrando una vez más que no son una banda de hacer discos al uso; colgaron el sold out en el concierto de presentación y volvieron a ganarse al público en el bolo que dieron en la sala el Sol el pasado 10 de marzo. Hablamos Javier Vidal (voz y guitarra) sobre este nuevo proyecto.

Se da un salto muy importante en cuanto a ritmos, formato y número de integrantes desde todo lo anterior hasta Tormenta, ¿de dónde nace este cambio tan radical?

Javier Vidal: No lo planteamos como si fuera un cambio demasiado radical. Hemos ido incorporando integrantes en función de lo que necesitaban las canciones y necesitábamos nosotros. Es verdad que uno de repente se encuentra con ocho tíos encima del escenario y piensa “a lo mejor es un poco excesivo”, pero ha sido como resultado de algo que era necesario a la hora de marcar.

Definís Tormenta como un trabajo donde las canciones se presentan como una unidad, fragmentada y al mismo tiempo provista de un hilo conductor. Decís fragmentada pero todas las piezas aparecen seguidas dentro de un archivo de 20 minutos de duración, ¿era imposible separar Tormenta en distintas piezas? ¿por qué así?

J: Claro, todo es posible. Decidimos hacerlo así porque queríamos buscar otras maneras de contar lo que siempre se cuenta y que todavía creemos que está por explotar. Estamos acostumbrados a que las canciones pop, o que se consumen en la radio, tengan que durar dos minutos y medio y ya estamos de alguna manera condicionados. Antes de empezar a grabar ya estamos pensando en cómo vamos a recibir las canciones y aquí se trataba un poco de darle la vuelta a eso. No creo que alguien como Mozart o como Bach se planteara que tenía que hacer una canción de tres minutos. Nosotros nos planteamos los discos como si fueran una sinfonía, puede sonar un poco pretencioso pero la idea es decir “¿por qué?”.

Portada ‘Tormenta’

Primero sorprendisteis con los tres actos en discos de madera, ahora lo hacéis con la indescriptible Tormenta, ¿con qué más nos pueden sorprender Mister Marshall en un futuro?

J: Estamos dando vueltas a la idea de hacer la banda sonora de una película que no existe. Estamos muy obsesionados con la simbología de los números y estamos pensando en hacer algo que vaya por ahí, que tenga un hilo conductor enfocado a algo que no tenga que ver con hacer un disco. Lo que está claro es que no vamos a hacer un disco al uso; y probablemente, en comparación con Tormenta, lo que salga sea muchísimo menos comercial y más duro.

Para que el directo de Tormenta transmita al 100% las sensaciones que deseáis, necesitáis ambientar de una manera muy específica la sala. Eso requerirá decir no a muchas, ¿qué buscáis en una sala? ¿cuál es el lugar de ensueño al que os gustaría transportar Tormenta?

J: La mayor parte del tiempo lo pasamos diciendo no. Lo que buscamos en una sala es primero, que entremos; y segundo, que el público esté cómodo, evitar esa clase de salas que se forma al final un murmullo. Cuando tú entras en un cine no se te ocurre hablar, vas a ver la película, pues lo que queremos es eso, encontrar un punto en el que la gente quiera escuchar el concierto.

Respecto al sitio idílico, pues me gustaría tocar en una bodega. Pero descontextualizarla, pues a la bodega vas a probar vinos y emborracharte. Siempre estamos pensando qué es lo que podemos hacer para que la gente lo mantenga en la cabeza durante un tiempo. Tengo la sensación de que ahora todo pasa demasiado rápido: vas a los conciertos, te invita la gente… queremos invitarte a pasar una hora con nosotros y que después de ese concierto algo crezca dentro de ti. Esa es la idea.

Mister Marshall en la sala El Sol /// Diego Durden

De la misma manera, en conciertos abiertos como los de los festivales de verano estaríais desprovistos de las cuatro paredes que permiten crear la sensación de estar dentro de una cueva, ¿cómo lo haríais en ese caso?

J: Esas cosas muchas veces ni si quiera dependen de nosotros. Nosotros estamos abiertos a tocar en cualquier lado, tienes un grupo para tocar. Pero sí es verdad que necesitamos ciertas condiciones. Nosotros no hacemos música para bailar ni discos para que luego podamos tocar en los festivales. Es una especie de enfermedad que se ha ido extendiendo entre colegas y no logramos entender: nos parece perfecto pero tú no tienes una banda para ir a festivales, tú tienes una banda para tocar con tus condiciones y nuestra idea es montar un show a nuestra medida.

En la descripción de vuestra página de Facebook decís: “hemos venido a fracasar”, ¿qué queréis decir con esto?

J: Consideramos que no hay nada que esté más sobrevalorado ahora mismo que el éxito. Pero el éxito no se entiende sin el fracaso y creo que el fracaso muchas veces en sí es precisamente el aliciente necesario para tener éxito. Es una manera de darle la vuelta a la tortilla y decir que se acabó esa canalización del éxito, ese “lo vamos a petar”. Eso se ha acabado. Queremos reivindicar el derecho a fracasar, a poder equivocarte; equivocarte pero mejor.

Vistos los comentarios de la gente sobre vuestro último concierto en la sala el Sol, este no fue un fracaso en absoluto.

Javier Vila durante el concierto en la sala El Sol /// Diego Durden

J: Para nada lo ha sido, al contrario, jamás pensábamos que nos iba a funcionar esto. Pero no consideramos que hemos alcanzado el éxito porque nunca vamos a encontrar el espectáculo perfecto. Nosotros no lo vemos como un punto al que llegar sino como un punto de partida.

¿Qué esperáis de las demás ciudades?, ¿lo de Madrid ha sido el inicio de una gira?

J: Yo creo que las gira ya no existen. Existen para grupos grandes que tienen una trayectoria larga y que han generado un interés. Yo creo que en este país a día de hoy hay cuatro o cinco grupos que generen ese interés y se puedan permitir el lujo de decir “nos vamos de gira”. Si tú analizas el concepto de gira en la mayor parte de los grupos son una serie de fechas en la que la mayor parte del tiempo los conciertos están vacíos pero que para dar esa sensación de que las cosas van bien y vender esa especie de humo que es hacer un gira. Pero las giras como tal muy pocos artistas las llevan a cabo.

Pero sí vamos a tocar en más sitios. En Segovia, en el Festival de Música Diversa el día 27 de mayo; y el 8 de junio nos vamos a la Planta Baja de Granada.

Muchos artistas dentro de las escena independiente están sonando en Los 40 Principales gracias al programa de Arturo Paniagua, ¿cuál es vuestra opinión sobre el debate existente relacionado con que grupos no comerciales estén sonando en una radio comercial como esta?

J: Yo considero que todo esto es ridículo y lo único que se consigue es ir un poco en contra de la música. Yo creo que Sidonie cuando empezaron no tenían mucha idea de tocar en Los 40 Principales y ha sucedido, y eso no significa que te hayas vendido, simplemente que las hayas cambiado y que el propio sistema ha fagocitado la escena indpendiente. Aunque la escena independiente como tal es el mainstream actual, es como la pescadilla que se muerde la cola.

Al mismo tiempo el sueño de cualquier grupo, incluido el nuestro que por muy complejo que parezca, es sonar ahí; nos encantaría sonar ahí. En Los 40 Principales se escucha mucha basura pero también se escucha mucha basura en las cadenas independientes. No es una cuestión de los medios ni del formateo, sino que quien los que tenemos gran responsabilidad somos los músicos, que la música no se cuida actualmente. Tenemos que olvidarnos de ese principio de vamos a ganar pasta, vamos a follar y vámonos de gira; no, se trata de tener un vínculo más estrecho con lo que haces, independientemente de que tengas éxito o no.

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