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Llevo bastante tiempo nostálgico, pensando en mis tiempos de juventud pre-adolescente (sé que no tengo tanto recorrido musical como muchos de vosotros, pero creo que sí tengo suficiente criterio como para hablar de lo que os voy a hablar), y me he dado cuenta que muchos de los grupos valencianos con los que empecé mis andaduras musicales en la capital del Túria ya no existen.

Puede que os falten muchos en la lista, o que os sobre alguno, o incluso que no los conozcáis, pero estos son mis cinco grupos valencianos que no deberían haber desaparecido nunca:

THE CASTERS (Fuzzy White Casters)

Los amigos de The Casters llegaron a mi vida cuando el MTV Winter, que se celebraba en Valencia, fue caritativo con su público y trajo a los Arctic Monkeys, en su mejor época para mí (época “Humbug”, 2009), un frío sábado de febrero de 2010. Junto a ellos venían los Mystery Jets y Lightspeed Champion, bandas indie de la época (de Lightspeed Champion, por cierto, poco se sabe actualmente). Pero para mí, que estaba esperando a una de mis bandas favoritas por aquel entonces, para mí esos dos grupos cayeron en saco roto. Nada que ver con los cuatro jóvenes que saltaron al escenario antes de los 3 grupos restantes. Se hacían llamar Fuzzy White Casters, y molaban más que nadie, se comían el escenario, y tenían una fuerza que claramente contrastó con los otros dos “teloneros” de los Arctic Monkeys esa noche.

Al llegar a casa, directo a buscarlos. Y tras eso, conseguí establecer contacto con ellos vía facebook, y tras unos años sin apenas contacto, pero siguiéndolos… consiguieron un contrato con Subterfuge Records, cambiaron su nombre a The Casters, grabaron un disco producido por Carlos Jean… y entonces volví a verlos, en 2012, en el escenario de la playa del Arenal Sound, el primer día de las fiestas de bienvenida, a las 17h. “Bueno, algo es algo joder, han llegado al Arenal” – pensé -, y disfruté del concierto junto al poco público que había. Después de esto, volví a verlos un par de veces en la sala WahWah, pero sentía como que se iban desvaneciendo… pese a tener contrato discográfico, haber girado por España, etc… y eso pasó: de repente ya no estaban… y nos dejaron sin un concierto de despedida oficial… esperemos que algún día nos hagan el favor de darlo.

“Too fast, too slow, I’m following someone to the end, I’m following someone to the end.” – (“George” – The Casters)

TWELVE DOLLS

Había oído hablar de Twelve Dolls cuando iba al instituto, unas compañeras de un curso superior a mía era muy fans de la banda, pero nunca me había puesto a escucharles. Eran esos días de 2009, de mp3 y metro, con Green Day, Arctic Monkeys, The Offspring y demás punkrockeos adolescentes, cuando un buen día, en un viaje escolar a Madrid, bajé a las profundidades de La Metralleta (Galería de la Plaza de Descalzas, Madrid), y encontré un disco negro, oscuro, con un desgastado “Twelve Dolls” en la portada. Claro está que me lo llevé conmigo. Al llegar de nuevo a Valencia lo puse y flipé.

Toda una revelación, las canciones se iban sucediendo e invadiendo mi habitación, como un virus, trayendo melodías que recordaban a los mejores tiempos de los Strokes, en inglés, y hecho en la terreta. Pero en esos tiempos, Twelve Dolls ya había cambiado el idioma en el que hacía las canciones, y cuando salió su nuevo disco “Graso”, lo critiqué hasta morir. No quería. Quería en inglés. Hasta que los ví en directo tocando todas las canciones del disco, y me día cuenta de lo imbécil que había sido rechazando tal maravilla de LP (que hasta llegaron a mover por Rusia).
Fue el día de reyes de 2012, donde aparte del concierto de Twelve Dolls, los propios Twelve Dolls junto a colegas como el enorme Álvaro Monreal de Navvier (por entonces LONGS) se marcaron un concierto de versiones de Daft Punk. Brillantes.

Pero parecía que no todo era vino y rosas, por lo que tras pasar cosa de un año, rondando mayo de 2013, creo recordar, dieron su último concierto hasta la fecha, en Murrayclub 33rpm, y se volatilizaron… haciendo que sigamos esperando un concierto de despedida en condiciones. Y QUIERO MIS CABELLERAS.

“Blue Monday, it’s truly difficult to explain, this life has only one gear and maybe you’re my best day” – (“Monday (Blue)” – Twelve Dolls)

CAMDEN PROJECT

Una banda es importante en tu vida según el significado que tenga para tí. Bien, pues estos 4-5 (a veces 4, a veces 5, cambiando miembros, etc.) musicazos que eran Camden Project me hicieron darme cuenta de que la música no son ni edades, ni estilos, sólo sentimiento.
Para aquellos que no conozcan la banda (asumo que pocos, dado que es una banda que no fue “top” en crítica), los miembros fijos de esta banda fueron Xavi Gómez (guitarra) y Chema González (guitarra), y (Jose Luis) Molés (batería) tras la marcha de David, miembro fundador junto a Xavi, Txus Gómez, Chema y Julio Sanjuan. Pasaron por la banda cantantes como el propio Julio, con el que grabaron el primer EP de la banda (homónimo), el cual contenía 6 trallazos que quitaban el habla (pero de esto hablaré ahora luego), Lucho Badal después, y los cambios en el bajo fueron entre Txus, que dejó la banda y dio paso al “Flaco” John.

¿Qué hacían que les diferenciara del resto? Música antigua con zapatos nuevos. Funk y rock, mezclado a partes iguales, sin hielo y agitado, no removido. Un batiburrillo de influencias brutal, que iba desde Nirvana a Deep Purple, pasando por Jimi Hendrix y Queens of the Stone Age. Vamos, lo mejor que me podía pasar a mis 17 años.

Con el tiempo, los cambios en la formación fueron minando la integridad del grupo, y acabó por disolverse como quien atrapa arena entre las manos, poco a poco. Y aunque cada miembro sigue con sus proyectos, nunca habrá nada ni nadie que iguale a la banda del mapache.

“I’m going to make you feel the funk baby, electrify your soul, I’m going to make you feel the funk baby, anywhere you go.” – (“Mr. Funk” – Camden Project)

ION TIDES

Seguimos con esos grupos que me hicieron cambiar mi forma de ver la música. Los chavales que como yo, rondando 2012, estaban en una banda, o buscando componentes, intentando hacer bolos en salas como la Red Shoe, Standby, cobrando poco o nada, y disfrutando como nadie, sabrán lo importante que es tener un grupo joven referente, que haya pasado por esas situaciones y con el que sentirse identificado, y si el grupo es la hostia, mejor.
Esto es lo que sentí yo la primera vez que escuché “Javelin”, de unos tales Ion Tides, que además eran de Valencia, como yo: una imagen, un referente, un clavo al que agarrarse…

Sonaban a Led Zeppelin, a Wolfmother, eran buenos como la madre que los parió… la voz del cantante era jodidamente hipnótica, las guitarras te atrabapan en sus redes y no te dejaban salir… Y entonces me volqué en ellos, busqué todo su material y pasé horas escuchándolo, pero sin poder ir a ningún concierto a verlos, lo cual me frustró mucho al saber, poco después, que la banda se disolvía.
Una banda así tenía un futuro llano y verde para ellos, con todo de cara, pero por causas del destino, no llegó a cuajar una carrera que bien podría haber acabado con teloneos gordos, o incluso de cabeza de cartel de algún festival grande, ¿quién sabe?
Lo que debéis saber es que si no habéis escuchado a Ion Tides, DEBÉIS HACERLO.

“You said you want to be on the wild side, come now, I got a ticket for you…” – (“Javelin” – Ion Tides)

UZZHUAÏA

Y finalmente, una de las bandas que aunque no ha desaparecido (al menos del todo), nos ha dejado por un periodo indefinido.
Uzzhuaïa, ese nombre que pocos pronuncian correctamente, los Mötörhead Crüe valencianos. Tralla pura y sentimiento en cada canción.

Desde el homónimo “Uzzhuaïa”, hasta el último “Santos & Diablos”, (sin olvidar los primeros, “3000 Grados” y “Diablo Blvd.”) ningún disco te deja indiferente, pase el tiempo que pase. Dejando a un lado himnos como “Destino Perdición” (que una vez hasta me hizo invadir un escenario de un concierto de presentación en la FNAC, de la emoción) o “13 Veces Por Minuto”, las letras de Pau Monteagudo y los suyos se fueron curtiendo, al igual que la banda, entre conciertos aquí y allá, presentaciones de discos multitudinarias, y llenazos en salas de toda la península.

Y justamente son eso, sus letras, lo que más me identifica, aparte del estilo musical. Las letras, crudas, y muchas veces hablando de sentimientos que posiblemente (o no) yo pasé o estaba pasando en el momento de escucharlas, hacen que recuerde esta banda con un cariño infinito, deseando ansiosamente el momento de su vuelta, a la luz del quinto día.

“Sube contador, baja la presión, vamos a brindar por el rock and roll, soy espectador de vuestra emoción, no se si estarás cuando vuelva a pasar otra vez” – (“Desde Septiembre” – Uzzhuaïa)

Pues estas son las cinco bandas valencianas que no deberían haberse ido nunca (temporalmente o no).

Y sí, sé que me dejo en el tintero grupos que se fueron y también podrían hablar, reunirse y volver ya, como Sujeto-KLeicester BrawlSin Razón, los Midnight Shots… y muchos más, pero la elección ya está hecha, y quien esté libre de pecado, que… vaya, lo he olvidado.

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