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EaglesODMSiete años hemos esperado para que “Baby Duck”“Boots Electric” se juntaran a grabar sus nuevos trabajos. Que sí, que ha habido discos de Queens of the Stone Age por en medio, y Hughes no ha parado de girar, pero ¡joder! eso no es excusa.

¿Que no sabéis de qué coño hablo? Pues del grupo de hard-rock cuyo núcleo comprende Jesse “Boots Electric” Hughes y el omnipotente Josh “Baby Duck” Homme (Queens Of The Stone Age, Them Crooked Vultures, Desert Sessions), EAGLES OF DEATH METAL, que ha dejado que escuchemos su nuevo trabajo (que sale el próximo 2 de octubre) “Zipper Down” (que sería algo así como “cremallera abajo”, cachondos)

Dicho esto, (*frote de manos*) vamos al turrón.
El disco abre con la bailonga y ya conocida “Complexity”, temazo made in Eagles of Death Metal. Con un videoclip en el que Homme y Hughes parodian a Kraftwerk claramente, completamente en blanco y negro, moviéndose muy poco para ser una canción tan movida. Los fans sonreímos cuando salió y lo volvemos a hacer ahora.
Le sigue “Silverlake (K.S.O.F.M.)”, que empieza con un bajo distorsionado, y continúa haciendo gala una vez más de la energía y vitalidad que sólo ellos saben transmitir.

Con “Got a Woman”, EoDM nos trae el rock and roll, como ya hicieran antaño con temazos como “Miss Alissa”“Chase the Devil”, o “I Want You So Hard (Boy’s Bad News)” con esos coritos tan característicos de Josh Homme, que siguen en la línea del cachondeo del grupo. 2 minutos de puro rock and roll que no pueden faltar en un buen disco de los californianos.
Y llega “I Love You All the Time”, tema del cual pudimos escuchar un fragmento (ahora mismo no recuerdo dónde exactamente, pero no me es desconocida la melodía), introduciéndonos la parte “country” de la banda, jodiéndose una balada incisiva, directa al corazón.
“Oh Girl” bien podría ser un tema épico de cualquier banda de estadio, pero sólo si aguantas los 30 primeros segundos. Si aguantas te das cuenta de que han llegado los putos Pigeons of Death Metal a hacerte bailar con ellos. Otro tema que no puede más que hacernos sonreír.

Cogemos la carretera con el a capella de “Got the Power”, otro tema de manual en los discos de EoDM, tema fácil de escuchar, con guitarras que gimen all the way down, acompañadas por un elemento poco visto en los trabajos de los de Palm Desert: el piano. De este tema nos quedamos con un verso que define a la perfección lo que se siente al escuchar un disco de Eagles of Death Metal: “The power’s flowing and it just won’t stop”. No para. No queremos que pare.
En “Skin-Tight Boogie” se puede ver claramente quién está detrás de la banda: el cabeza visible de Queens of The Stone Age y TCV. El olor de estas bandas en esta canción se puede notar a kilómetros, un rollo muy “Smooth Sailing”, muy vacilón, siempre sin perder el estilazo de Hughes a la voz.

Y llega la recta final del disco, con la “San Berdoo Sunburn” del disco: “The Deuce”, una canción sin apenas distorsiones pesadas, ese rock and roll tranquilo y bailongo que tan bien saben ejecutar los californianos.
Y para que no nos quedemos secos de distorsión pesada, la influencia stoner (aunque sea sólo en las guitarras) nos la trae “Save a Prayer”, un tema con unos tintes ochenteros que tira patrás, ¿Duran Duran han hablado con Hughes?. Ah no, coño, ¡que el tema es de los putos Duran Duran!
Y para acabar, los Eagles of Death Metal siempre nos dejan una perlita en forma de temazo: esta vez es “The Reverend”, con un riff que se pega como un chicle a tu córtex, y no se despega ni con ácido. Lo mejor para el final. Puro rock and roll.

Hughes y Homme podrán haber tardado siete años en hacerlo, pero se les perdona, ya que todavía suenan como si hubieran saltado de un avión y lo hubieran grabado mientras caían, como una explosión nuclear, como una carrera de cohetes espaciales. Eso sí, sin complejidad.
BRUTAL.

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