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Edificio Veles e Vents
Edificio Veles e Vents

Con la temporada de festivales en marcha, con el sol bañando con sus primeros rayos veraniegos los atardeceres valencianos y con la semana de la música como fondo de escenario, los primeros acordes del Valencia Beach Festival hacían presencia en unos de los edificios más míticos del despilfarro valenciano, Veles e Vents. Una arquitectónica que daba un pequeño break a pulcras y blancas camisas de la gente ‘chic‘ valenciana que sostenían verdaderas ensaladas aliñadas con un excelente gin, para dar paso al estilo brit, hawaïano, pin-up o hipster, con tattoos y sosteniendo un agradable y refrescante zumo de cebada. Y es que Valencia a las 20 horas no es ajena al bochorno veraniego, pero la suave brisa marina que nos arreaba permitió que nos atemperáramos.

Después de la caída del line-up, en el tiempo de descuento, de Modelo de Respuesta Polar, los catalanes de Nueva Vulcano fueron los encargados de esa siempre ardua tarea de dar el pistoletazo de salida a un festival, máxime si además se trata de su primera jornada. Arrancaron con Mirlo, tema que también abre ‘Noveleria‘, su último trabajo con apenas un año de vida, seguidos de otras tres, calcando el orden del LP, fueron más que suficientes para que Artur Estrada (guitarra y voz) entrara en calor y se retirara las gafas de vista y dieran rienda suelta a Mano Izquierda de su EP ‘Los días señalados‘. Afiladas guitarras acompañadas de contundentes porrazos por parte de Albert Guàrdia (batería) prepararon el ocaso del día a la par que del concierto, y es cuando empezaron a llover cuales Cuadrántidas del mes de agosto, los clásicos, los más coreados hits de la banda barcelonesa, Dia de mañana, Dulce y Ácida, El atáque o Te debo un baile hicieron que los prematuros asistentes esbozaran una pequeña sonrisa, que rozaba la satisfacción post orgasmo. Tiene cierta sorna acabar el show con La ley de costas, desde un edificio construido sobre el mar, rodeado de los esplendorosos edificios de la America’s Cup o la F1, seguro que todos es casualidad o fruto de nuestra perversa imaginación (guiño, guiño).

Nueva Vulcano
Nueva Vulcano
Nueva Vulcano
Artur Estrada

 

                                                     Y llegó el plato fuerte de la noche, Buzzcocks, o al menos eso se intuía después de ver varios asistentes con camisetas de la banda inglesa, de varios comentarios también de las ganas que se tenia de ellos o simplemente por que el cartel así lo dejaba entrever. Y fueron los de Manchester los encargados de llenar el recinto, la mayoría de ellos ya aguardaban sitio en primeras filas mucho antes de que estas viejas glorias (y entiéndase bien) saltaran al escenario. Menos mal, y afortunados ellos, que mientras esperaban la tan ansiada actuación, la noche entre cada actuación estaba siendo amenizada de buena música a cargo de Rafa Cervera y Eduardo Guillot (2 Many Critics Dj’s). Entre los primeros aplausos empezaban un recorrido a 40 años de punk, frenético punk, iban a ser comprimidos en poco más de una hora con todo lo que ello podía acarrear.

Nada más empezar a sonar Boredom, tema que descorchaba el setlist, hicieron que la marabunta de la gente se agolpara al pie del escenario a atrapar las primeras gotas de sudor que Steve Diggle  empezó a emanar tras rasgar de manera descontrolada su guitarra y de que manera, que estilo y que actitud sobre el escenario. Conforme iba transcurriendo el show fue metiéndose en el bolsillo a propios y extraños llegando al éxtasis con canciones como Ever fallen in love (with someone else) o Fast cars donde algunos poseídos por el espíritu punk les dio por quitarle el micrófono a Pete Shelley en un par de ocasiones para chapurrear, como si de Ana Botella se tratara, el estribillo hasta que tras un “Fuck them” con cara de pocos amigos se escucho desde la lejanía por parte del cantante. A otros les dio por arrancar los set-list que estaban pegados sobre el escenario, incluso alguno con aparente sordera tenia la cabeza sobre el altavoz frontal del escenario utilizándolo como una almohada. Y así abandonaron el escenario para que, después de una gran ovación y mucha insistencia en que volvieran, aparecieran por última vez a tocar un par de temas donde Steve Diggle mostró una masterclass de como tocar la guitarra de manera maravillosamente enajenada mostrándose complice con el público. Y entre choque de puños, besos y carantoñas para los más alejados se despedían definitivamente.

Buzzcocks
Buzzcocks
Steve Diggle
Steve Diggle

                                                   Y Tras los Buzzcocks, llegamos al grupo que concluiría la primera jornada en honor a la semana de la música. Claro está que para rendir homenaje a tan grande y bello arte, se deberían tantear tres estilos, uno por cada banda que se aupó sobre el stage marítimo. ¿Y que iba a ser de un festival debutante sin su característica anécdota? Pues JC Brooks & The UpTown Sound fueron los responsables de llevarla a cabo. Mientras 2 Many Critics Dj’s mezclaban tema tras tema, los estadounidenses conectaban los intrumentos y realizaban pruebas de sonido cuando de repente ‘plof!’ la maleta con ocho pedales de Billy Bungeroth decidió ser protagonista momentáneo cuando dejó de funcionar. Tras varios minutos, unos cuanto quita-pon de cables y caras que se barajaban entre el bochorno y el asombro por parte de los músicos, llegó Wences Aparicio (bajista de Nueva Vulcano) como una Troika benevolente, cosa que dudo de la existencia de una Troika bonachona, prestándoles una única pedalera que tendria la dificil labor de suplantar las otras ocho.

Pues bien, cualquier iluminado afirmaría que este contratiempo mermaría el espectáculo de los de Chicago. Craso error. Sin vacilación desenvolvieron melódicos temas RnB como 75 years of art sex Rouse Yourself. Coreografías de todos los músicos al unísono junto con curiosos vestuarios, al menos por parte del frontman, amenizaron los minutos finales para terminar con Alright y Don’t lock the door,

Y así concluyó la primera de las noches de este festival que acaba de nacer en la ciudad de Valencia, alejándose de los ya tradicionales eventos revienta taquillas, ofreciendo una diversidad de estilos, arriesgando. El Valencia Beach Festival aparece de puntillas, de manera modesta pero aglutinando sibaritas musicales que reclaman más diversidad de estilos aislándose del postureo de los grupos de moda que asisten a festival tras festival. Y sí, habemus un festival sin Izal.

JC Brooks
JC Brooks
Billy Bungeroth
Billy Bungeroth

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