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La última jornada del FIB se abría con los Tijuana Panthers en el escenario Visa, bajo un sol de justicia de nuevo y con muchas ganas de hacernos bailar, los californianos nos transmitieron ese buen rollo con sus temas, cargados de ambiente playero. Todo un acierto para el FIB el traer este tipo de “letras pequeñas”.

Tijuana Panthers /// Fotografía: VikPamNox
Tijuana Panthers /// Fotografía: VikPamNox

Después llegó Fidlar. Y eso sí que fue otra historia. Estos 4 chavales de Los Ángeles sabes cómo pegar fuerte y dejarte K.O. Ya veníamos siguiéndolos desde antes y sabíamos que sería uno de los platos fuertes dentro de los grupos menos conocidos, y vaya si lo fueron. Presentando su último disco “Too” y con el espíritu de unos primerizos Green Day, la rabia de Black Flag, el cachondeo de los Beastie Boys y muchas pinceladas de Rage Against the Machine, los angelinos movieron de lo lindo al público de Benicàssim. Desde el incendiario inicio con el “Sabotage” de los propios Beastie Boys, el cual interpretaron per-fec-to, hasta el éxtasis final con “Cocaine”, donde hicieron sentarse a todo el público. Con únicamente dos discos en la calle, los angelinos fueron de lo mejorcito del FIB, sin ninguna duda.

Fidlar /// Fotografía: VikPamNox
Fidlar /// Fotografía: VikPamNox
Fidlar /// Fotografía: Ana Ferrer
Fidlar /// Fotografía: Ana Ferrer

Nos acercamos al escenario VISA a disfrutar de las calmadas y melancólicas melodías de Alberto Montero, al que teníamos muchas ganas de ver en directo tras no poder ir al concierto que dio solo unos días antes en Electropura. En el repertorio de Montero tuvo gran protagonismo ese último trabajo editado con B-Core llamado Arco Mediterráneo, disco que os recomendamos fervientemente.

Jess Glynne era posiblemente lo más mainstream del festival. La vocalista británica suena constantemente en emisoras como 40 Principales y eso es un handicap en algunos casos. En este no lo fue realmente ya que fue una de las artistas que más gente consiguió congregar en un escenario un poco desagradecido como era el VISA, segundo en orden de importancia a priori en el recinto. Canciones como Don’t be so hard on yourself o Why Me fueron coreadas hasta la extenuación.

Jess Glynne /// Foto: Ana Ferrer
Jess Glynne /// Fotografía: Ana Ferrer

Una de las grandes sorpresas del festival (al menos para un servidor, Mike) fueron Catfish and The Bottlemen, banda que no conocía y que tienen un enorme directo y una complicidad con sus fans como hacía tiempo que no veía en una banda. Ya en el foso antes del concierto se podía ver mucha pancarta, camisetas (sobretodo portadas por chicas). Liderados por el carismático Van McCann, los escoceses justificaron su reciente galardón a banda revelación en los Brit awards. La locura llegó con su último single, curiosamente titulado Soundcheck (prueba de sonido). Estribillos de lo más pegadizos y canciones de una intensidad brutal.

Catfish & The Bottlemen /// Fotografía: Ana Ferrer
Catfish & The Bottlemen /// Fotografía: Ana Ferrer

Volvíamos al escenario VISA para ver en directo a una de las bandas a las que más ganas tenía de ver (soy Mike de nuevo), Mac DeMarco, banda que me decepcionó un poco ya que había escuchado un par de temas y en directo pierden. Estética enrevesada, con un guitarrista en pantalón corto que se dedicaba a dar saltos constantemente y a hacer “la grulla” en plan Karate Kid y un bajista con un vestido de mujer, liderados por un Vernor Winfield McBriare Smith IV ataviado con su ya clásica gorra y que apenas se movió del espacio delimitado por su pie de micro. Un poco decepcionante y no fui el único que lo pensó ya que muchos de los que se acercaban se acababan yendo a cenar o en busca de otro escenario.

Mac DeMarco /// Fotografía: Ana Ferrer
Mac DeMarco /// Fotografía: Ana Ferrer

La sorpresa más grata del festival llegaría en el siguiente concierto cogido por ese escenario VISA y es que The 1975 son pura energía, son baile y son buen rollo. Acompañados de unos visuales realmente curiosos (similares a los del videoclip de su tema UGH!) y con un Matthew Healy (voz y guitarra) dándolo todo desde el minuto 1 se metieron en el bolsillo a todos los que allí nos acercamos. Ese sonido rock con muchas influencias disco e incluso funk se adueñó rapidamente de los pies de los asistentes. Temazos como The Sound o Girls aún resuenan en mis oídos. Brutales, de lo mejor del festival.

The 1975 /// Fotografía: Ana FerrerKendrick Lamar era lo más “gordo” del último día del festival, y el público así respondió. Sobre un fondo en el que podíamos leer “How Much a Dollar Cost?”, el rapero de Compton revivió tiempos mejores para el rap de raíces soul, jazz y funk con una magnífica banda que le acompañaba.

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Kendick Lamar /// Fotografía: VikPamNox
Kendrick Lamar /// Fotografía: Ana Ferrer
Kendrick Lamar /// Fotografía: Ana Ferrer

Para finiquitar el escenario principal, el trip hop de Massive Attack recordaba los primeros años del FIB, donde ya actuaron los ingleses. La actuación estuvo cargada de críticas contra el Brexit, el terrorismo (recordemos que tress días antes ocurrió el atentado de Niza) y una reflexión sobre el estado de Europa. Antes de que sonaran los últimos temas, la enorme pantalla que les servía de fondo mostró flashes de carteles con el ya famoso “Je Suis” pero acompañados de nombres como Charlie, Paris, Orlando, Bruselas, Estambul, Niza, Bagdad y Bangladesh, terminando con un “estamos juntos”. Emotivo cuanto menos.

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