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jueves, septiembre 16, 2021

Entrevista a Jonathan Pocoví, el músico “desobediente”

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Jonathan Pocoví tiene 46 años, es músico, padre de familia y valenciano. Hace unos días tuvimos una cita en la que pudimos desgranar aspectos acerca de su persona y de su último trabajo “El Vals de los desobedientes” en una agradable charla.

 

Charlar con músicos es siempre un ejercicio muy interesante. Te aportan detalles acerca de su modus operandi y te ofrecen siempre una visión distinta a la de otros músicos, con lo que uno acaba haciéndose una idea de que “pasta” está hecho el mundo de la música, y es que, al igual que en el amor, cada uno vive y entiende la música a su manera. Mas jugosa es aún la charla, cuando lo haces con un músico que es un profesional, un entusiasta, un trabajador incansable, un hombre en la constante búsqueda de la excelencia y empeñado en encontrar la fórmula musical que le permita comunicarse con el mundo a través de sus sus canciones, eso es algo maravilloso, porque acaba contagiándote su ilusión; y te reconcilia con la vida y con esa idea de algunos locos de que la música también puede salvar vidas.

Jonathan reivindica la figura de los músicos y el hecho de que muchos de ellos; músicos con mucho nivel, actualmente, se vean obligados a trabajar de otra cosa y que no puedan desarrollar su talento.

 

 P: Tuve la suerte de conocerte hace poco, en un concierto, al que ambos acudíamos como espectadores. Al día siguiente empecé a escuchar tu música y me encantó. Alguien que te conoce desde siempre me dijo: “No, no, es que Jonathan siempre quiso ser músico, desde bien jovencito quiso ser músico. Se empeñó y se empeñó hasta que lo consiguió”. Y esa frase para mí fue demoledora. Pensé: «quiero hablar con ese hombre y que me cuente como llegó hasta ahí y como de placentera ha sido su vida hasta llegar a conseguirlo».

R: Los artistas somos unos apasionados de lo que hacemos, aunque también puedes ser un apasionado de lo que haces y no ser artista… o ser artista de otro modo, pero cuando algo te llena y te apasiona, simplemente no puedes dejar de hacerlo.

    En una ocasión, en conversación con Javier López de Guereña, que era arreglista de Krahe (y muchos otros), productor musical etc., me dijo: «A la gente no hay que echarle flores, el que tenga algo que decir, al final lo va a acabar diciendo». El que tiene una inquietud y está convencido de que tiene que hacer algo y lo tiene que decir, no va a parar de intentarlo. Y eso es lo que creo que me pasó a mí. Siempre tuve claro que yo tenía que hacer música, que hacer otra cosa con mi vida era absurdo, y que llegaría hasta donde llegara.

   Yo siempre he pensado que, si algún día era bueno y hacía las cosas lo suficientemente bien, digamos que el resultado de mi trabajo hablaría por sí solo y se me abrirían las puertas gracias al trabajo bien hecho. Luego te das cuenta de que no es así, a veces te hace falta tomar un café con la persona adecuada o quizá que te oiga la persona indicada. Hoy en día hay tanta saturación… Antes era muy difícil grabar un disco, hoy en día un disco se lo graba cualquiera. Y antes, para bien o para mal, había un filtro, que eran las discográficas. Hoy ese filtro solo existe para salir en radio y poco más. Entonces, sobresalir en medio de esa historia es muy difícil, y no siempre depende de la calidad de lo que hagas. Hay como una especie de techo de cristal que uno no sabe muy bien cómo romper. Puedes tener un buen trabajo en tus manos, pero si no hay una compañía que apueste por ti y que te mueva, es muy difícil.

P: Me parece que el disco está muy logrado, que está repleto de mil músicas por dentro, de mil instrumentos, por mucho que lo oigas siempre le descubres cosas nuevas. Que yo, que tengo el oído acostumbrado y que escarbo mucha música, me parece que está como muy lleno. Es como el cocido de la abuela que tiene mucho sabor y sin pastilla. Un disco que está hecho por alguien que domina muy bien el arte de la música y que tiene dentro de él muchos mensajes y muchas historias que contar.

 

R: Yo estoy contento con él. El proceso de grabación es muy intenso y, cuando lo terminas, necesitas un tiempo para poder verlo con distancia. El trabajo que hizo Vicente Sabater con el sonido me gusta mucho, me encanta como suena. Y, como admiro mucho a todos los músicos que han participado, disfruto mucho escuchándolo.

 

P: ¿Cómo se te queda el cuerpo una vez con el álbum ya terminado y publicado?

 

R: Estoy bastante satisfecho con el disco, porque estoy obteniendo más repercusión de la que había tenido con los anteriores. En el fondo, uno hace su camino y lo que realmente le satisface es ir hacia delante e ir avanzando, aunque sea poquito a poquito. Con que te salgan los números, acabar pagando el disco, que puedas pagar a los músicos, que eso llegue a la gente y que llegue a un poquito más de gente que el anterior, pues ya, feliz.

 

P: En muchas ocasiones ocurre, y este es un caso más, que la repercusión que tiene un disco no es «proporcional» a la calidad del trabajo en sí. El eterno debate entre el éxito y la calidad.

 

R: Bueno, uno siempre es subjetivo con su trabajo. Hay veces que crees tener un temazo, y al día siguiente no te gusta nada. Luego hay otras canciones que piensas que de haberlas escrito o cantado otro, tendrían más éxito. Y con los años aprendes a ser más objetivo. Ten en cuenta que uno hace lo que puede. Piensa, y tú conoces a muchos músicos, que en el tiempo en que vivimos tenemos que ser músicos, instrumentistas, cantantes, técnicos de sonido, pipas, managers, productores y más cosas. Y todo no se puede hacer bien, y hay muchas cosas que yo no hago bien, entre ellas está lo de promocionarme. Es muy difícil venderse.

 

P: Pues mira, el destino te brinda una nueva oportunidad para ello. El próximo viernes, 17 de septiembre, vas a presentar tu último trabajo «El vals de los desobedientes». Véndenoslo.

 

R: Sí, el disco lo empezamos a grabar en octubre de 2020 y se publicó en febrero de 2021. Lo grabamos en los estudios Milenia. Lo financié con la campaña de mecenazgo en Verkami. Luego también pedí una ayuda a la Generalitat y me la dieron y gracias a eso puede contratar a la gente y pagar a los músicos.

 

P: ¿Cómo nace este disco, de dónde te viene la inspiración para contarnos estas historias?…(mientras abro el precinto del CD que tiene una impresión como de un vinilo, chulísimo ….)

 

R: Sí, buscaba un sonido que no pasara de moda, un sonido muy clásico, que al escucharlo con el tiempo no se reconozca claramente a la época a la que pertenece. Que sí, que se oirá y seguramente pueda intuirse de cuándo es, pero que no sea por la instrumentación. En este disco toda la instrumentación es bastante clásica, entre comillas; pianos Rhodes, órgano Hammond, guitarras eléctricas… con arreglos y efectos más o menos clásicos, sin meternos en sonidos que pueden hacer que el disco suene antiguo dentro de unos años.

Y bueno, en cuanto a la composición, yo siempre empiezo a componer y, cuando tengo algunas canciones, ya empiezo a ver una línea argumental en lo que estoy haciendo. Estuve estudiando guitarra de jazz y me pillé una guitarra de caja, una archtop que tienen un sonido muy especial, como muy de jazz, y escuchaba mucha música del rollo y en todos los temas rondaba un poco eso, que hablaban de temas donde, en un momento dado, el protagonista tomaba una especie de camino alternativo, o había alguna especie de travesura, ¿no? Y al componer «El Vals de los Desobedientes» pensé que el disco debía llamarse así. Y todo lo que compuse después fue un poco por ahí; historias donde los protagonistas salen por peteneras o hacen cosas que tienen que ver con la rebeldía o la desobediencia.

Luego es curioso que la penúltima canción que compuse, “Quédate en casa”, habla de todo lo contrario, de que no desobedezcas, que esto es por el bien de todos, ¿no? Pero en el fondo se trata de desobedecer a los propios impulsos, porque en la pandemia vimos lo mejor y lo peor de todos… En cierto modo, «Quédate en Casa» significa  una desobediencia a los propios egoísmos. Cuando la compuse, pensé que no tenía encaje en el disco, y luego dije: ¡no! Aunque desobedecer es obedecerse a sí mismo, a veces, desobedecer también puede ser desobedecerse a sí mismo y hacer algo un poco en pro del bien común.

 

P: Haznos un breve comentario sobre alguno de los temas del disco.

 

R:

. Automático:

Esta canción arranca con el sonido de una máquina como punto de referencia de una nave industrial, con guiño a Tiempos Modernos de Chaplin. Es la historia de un tipo que va a trabajar, es una historia un poco autobiográfica, y a veces tienes otra vocación y estás trabajando en eso aunque al final le acabas sacando sabor y acabas en paz con tu vida… pues un poco el rollo ese de «¿qué cojones hago yo aquí? ¡Si en realidad quiero estar en otro lado!»

 

. El negocio de la música:

La escribí después de leer un libro de Vicente Mañó que se titula «Así funciona el negocio de la música», pero acabé el libro y no me enteré de nada. Así que, escribí esta canción con un poco de ironía, como una conversación entre un artista muy reconocido y un chaval que estaba empezando. Y fue una suerte poder hacerlo con Santiago Auserón, pasarle el tema a través de David Pastor y que me dijera que sí.

 

.El Progreso:  

La escribí después de ver una noticia sobre la deforestación en el Amazonas. Y yo, que me considero muy progresista, pensé: el progreso ¿para quién?  El Progreso está bien mientras respete lo bueno que tenemos, mientras no llegue como una apisonadora para cargárselo todo.

 

. El Acento:

El Acento surge de una idea musical, es como un rock o un blues, pero va como medio tumbao. La letra fue un poco un juego de que en la vida puedes ser bueno o malo, pero todo va  a depender de donde pongas tú el acento. Es la idea de que no todos somos buenos o somos malos, y de ver si somos más buenos que malos o más malos que buenos.

 

.Ola :

Estuve investigando historias de músicas de marchas moras valencianas, porque musicalmente son una pasada. Es una música que tiene mucho fuste detrás y tiene un punto muy épico como de cierto y rock y vas jugando y al final salió esto que puede recordar un poco a lo árabe y a la música cubana, porque el bombo y el bajo van adelantados en algunos sitios y recuerda un poco a los tumbaos cubanos.

 

.El Gimnasio;

Surge de una letra, una cosa muy cachonda que me pasó Javier Ruibal por WhatsApp y vi la canción. Me puse a musicarla y le hice un par de modificaciones. Y luego José Recacha, que es un guitarrista de Cádiz que es la hostia, le aportó el riff de guitarra que fue flipante.

 

.Quédate en Casa:

Son todo décimas. Es una letra que escribí en la pandemia y se me ocurrió el rollo de aportar razones acerca de cosas molonas que se podían hacer en casa para motivar un poco a la gente. Siempre vamos de culo a todas partes y de repente teníamos todo el tiempo del mundo para hacer lo que quisiéramos.

 

.Preposiciones Indecentes:

Para este tema me propuse utilizar todas las preposiciones por orden alfabético, en el inicio de cada frase, y así contar la historia sin que se notase el juego, puedes hacer el ejercicio tu mismo al escuchar la canción.  

 

. Todas mis Vidas:

La compuse después de ver una película de María Ripoll, Vivir dos veces, que es una peli muy chula y pensé que era un tema perfecto para cerrar el disco. Es una canción a voz y guitarra.

 

P: Háblanos de la presentación del disco. ¿Qué se va a encontrar el público que vaya a verte y en qué condiciones vas a hacer el show?

 

R: Pues bueno, con todo esto de la pandemia, la fecha se fue retrasando y ahora es cuando me he decidido a llevarlo a cabo. Será en la Sala Azza y va a ser una fiesta súper chula.

Quien venga se va a encontrar un concierto muy divertido con unos musicazos de la hostia. Para mí, de los mejores músicos que tenemos en Valencia, y mira que tenemos buenos músicos…

Con artistas invitados buenísimos y divertidos que van a aportan cosas muy chulas al concierto, en una sala con muy buen sonido y con un desarrollo del show muy agradable.

No va a sonar igual que en el disco, algunas sí, pero, por ejemplo, no va a haber metales, aunque el público no los va a echar en falta, porque el talento de los músicos va a suplir todas esas carencias.

 

Fecha de la entrevista 10 de septiembre de 2021, Valencia

Fecha del concierto: 17 de septiembre de 2021, sábado

Lugar: Sala Azza

Entradas: pincha aquí

 

Salud y r’n’r

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Javier Chicohttp://vierchi.com
Solo cuando duermo no estoy escuchando música. Insomne. Disfrutón. Trabajo con la madera. Tengo en mi cabeza un montón de palabras y las voy esparciendo por aquí. Intento contar lo que veo en los conciertos. Emotion developer.
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