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  • ¿Por qué utilizas tu identidad personal, Mauro Beltrán, en tu proyecto musical? ¿Quién es?

Antiguamente lancé dos discos bajo el nombre ‘Crimson Mourn’. Con el tiempo fui desligándome del significado que yo mismo le di, hasta el punto que no podía escuchar ese nombre. Ya no me parecía honesto o real y no me sentía a gusto con él. Había vivido muchas experiencias y estímulos nuevos, y ese nombre se quedó como parte del pasado, un pasado con el que ya no me identificaba. Cuando decidí cambiarlo, estuve un tiempo buscando uno. Uno del que nunca me arrepintiera, que pudiera llevar con orgullo y con certeza de que nunca caducaría como ‘Crimson Mourn’.

Tardé tiempo en darme cuenta de que lo más sincero era nombrar mi proyecto con mi propio nombre, quitándole el segundo apellido por motivos estéticos (Nombre completo: Mauro Beltrán Marcos). Nunca me gustó mi nombre, pero era una aceptación de identidad y una forma de darle más valor del que tiene. ¿Quién es? Pues Mauro Beltrán es un músico nacido en Sevilla como el menor de 8 hermanos, actualmente residiendo en Valencia a sus 22 años. Lancé mi primer disco con 17 añitos, dispuesto a cometer muchos errores. Y eso hice.

 

  • ¿Qué es para ti la música?

Según el día. Pero normalmente es un ticket de salida. He dejado la música muchas veces y otras muchas me he alegrado de no hacer otra cosa sino ésta.

 

  • ¿Qué te motiva?

Crecer, cambiar, mejorar, aprender.

Portada

 

  • ¿Qué quieres conseguir?

Expresarme. No estaría de más poder pagar las facturas, pero no es mi prioridad. Prefiero fregar platos para hacer la música que me gusta, que hacer música que no me gusta para no fregar platos. Pero me conformo con eso. No tengo más pretensión que disfrutar haciendo lo que me gusta. El éxito está ahí, es algo que todo el mundo quiere alcanzar en mayor o menor medida, pero antepongo ser honesto conmigo mismo antes que eso.

Es algo que he aprendido sobre todo con este último disco. Que tenía que hacerlo por mí, que tenía que permitirme ser egoísta en esto, en buscar primero mi aceptación antes que la de los oyentes. Y ¿sabes?… Creo que eso lo notan. Creo que hay gente capaz de ver cuando algo está hecho de una forma tan íntima. Y hay quiénes lo aprecian, y hay a quiénes les importa una mierda.

 

  • Cuéntanos tu trayectoria musical.

Es bastante corta. Empecé a tocar la guitarra con 14 años, formé muchísimos grupos y proyectos, y todos me dejaban destrozado por la falta de compromiso por parte de mis compañeros. Harto de eso, a los 17 lancé mi primer disco en solitario bajo el nombre ‘Crimson Mourn, Our Eyes Were Closed’, en 2011. Un disco de pésima calidad en todos los aspectos, pero al que le había puesto mucho sentimiento (pero poco trabajo y habilidad).

Tras ello me puse a trabajar en mi siguiente disco, 9-10 meses después lancé ‘Bring Your Desires Here’, a mis 18 añitos, en el 2012. Este disco fue un adelanto en cuanto a calidad y sonido. Tuvo buena aceptación, y tras la noticia de que un par de discográficas estaban interesadas en editar un siguiente disco (si contaba con un grupo para hacer representaciones en directo), me marché a Madrid reuniendo a nueve músicos más de toda la península para formarlo ese mismo año. Pero claro, estas cosas siempre acaban mal. La falta de dinero y trabajo, las drogas, la falta de compromiso por parte de algunos miembros y muchos compromisos que tenía que atender en Valencia acabaron por destrozarme y volver, sin un duro, con la cabeza destrozada y mis sueños rotos.

Estuve tres años sin constancia, casi cuatro realmente. Estaba en un profundo estado de anhedonia el primer año y medio. No me podía concentrar en nada. Quería sacar un tercer disco para Crimson Mourn, pero conforme me iba recuperando cada vez le vi menos sentido. Junté fuerzas y decisión para salir de este trance y tras mucho trabajo lancé ‘Mueren De Pie Los Árboles Que No Saben Crecer’, resumiendo toda una vida en un disco, especialmente los últimos 4 años de mi vida donde había aprendido tantas cosas.

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  • Háblanos acerca de tu proceso creativo, cómo se crea una canción de Mauro Beltrán.

No hay una fórmula fija, la verdad. Siempre intento variar en cuanto a proceso. Desde lo más absurdo a lo más lógico. Como intento darle una esencia distinta a cada canción, intento que cada canción nazca de forma distinta y se desarrolle de forma única.

Siempre hay algo, una anécdota, una moraleja, un reflejo en cada proceso creativo para crear una canción que me lleva por un camino que jamás tomé antes. Más allá de la fase de desarrollo, la parte más conceptual es la vivencia, ideología o necesidad que impulse a ser narrada.

Siempre que acabo entiendo más de ese conjunto de sensaciones, pensamientos y experiencias cuando consigo plasmarlo en una canción. Es como si me mirara en un espejo, pero teniendo una conversación que sólo avanza en un sentido.

 

 

  • ¿Por qué las canciones, y el disco en sí, es de tan larga duración? ¿Cuál es la causa de esa duración?

Quería representar un viaje, un largo trayecto. El disco, divido en dos CD’s, a seis pistas cada CD; tiene una duración de más de dos horas y media. Llevaba casi cuatro años sin lanzar un disco, quería hacer algo grande. Había vivido mucho, tenía mucho que decir.

También representa mi ética de siempre darlo todo. La máxima duración que puede alcanzar un disco compacto es de ochenta minutos. Ambos CD’s lo llenan casi al completo (salvo unos pocos minutos, por motivos de orden de las pistas). Es un reflejo de mi ambición, de lo épico y de mis ganas de ofrecer todo cuanto tengo, de regalarlo y aun así poder reinventarme en cada disco.

 

  • ¿Por qué te expresas mediante el género ambiental?

Escucho muchísimos géneros de música y compondré para tantos como me sea posible, pero el ambient siempre ha tenido algo… Algo que me parece precioso por encima de los demás, algo que me llena más que cualquier otro. Aunque hay varios matices de otros géneros en el disco, como post-rock, electrónica o clásica/orquestal, domina el ambient  y el drone a lo largo de todo el disco por ese motivo.

‘Mueren De Pie Los Árboles Que No Saben Crecer’ cierra una etapa y empieza otra, y lo hace con el género que por encima de todos más me ha cautivado, y con el que más cómodo me he sentido para narrar esas heridas y vivencias.

 

  • Sabemos que te autoproduces, ¿cuáles crees que son los pros y contras de grabar en un estudio de grabación en contraposición a autoproducirse?

Ay… Es una relación de amor-odio. Lo bueno es que no tengo que responder ante nadie, soy el responsable de todas las buenas y malas decisiones que hago. Lo malo es justamente lo mismo que lo bueno. La soledad a la hora de enfrentarme a la producción me lleva a desarrollar mis propios métodos y conocer el funcionamiento de la producción. Poder conocer las posibilidades y entender ese lenguaje para no depender de nadie para poder llevar a cabo mis ideas.

Creo que grabar en un estudio (y digo creo porque nunca lo hice), es algo que suele ser más impersonal. Además, creo que parte de la creatividad se delega a terceros. Yo personalmente dudo que sea capaz de hacer eso alguna vez si no respeto muchísimo a esa persona, como individuo y como artista.

 

  • Dices que te produces con pocos recursos profesionales, ¿en qué crees que influye eso?

En todo. Nunca me ha gustado ponerme límites en cuanto a lo creativo, pero es algo que tengo que hacer. Me falta muchísimo equipo y recursos y es algo que sufre el producto final. Realmente todos los discos han sido grabados con escasos recursos, y las mejores piezas del equipo siempre me las han prestado (menos mal que tengo buenos amigos con más pelas que yo). Creo que influye en todo el proceso en general, aunque he aprendido a sacar mucho partido del equipo de baja calidad, así que cuando me pueda permitir equipo decente espero ser capaz de sacarle todo el partido que le saco en mi imaginación cuando me imagino que lo tengo.

Y además, siendo sincero; encuentro algo romántico y precioso en autoproducirme con equipo cutre. No me puedo amparar en la calidad del micro, no puedo esperar a que mi guitarra suene profesional, no puedo dar nada por sentado. Es una lucha constante para superarme. La verdad es que creo que si tuviera más equipo me perdería, pues no estoy acostumbrado. Pero suele decirse que a lo bueno te acostumbras rápido, ¿No?

 

  • ¿Cómo describirías el mundo por el que te mueves? ¿Crees que lo has elegido?

Lo odio. No, no lo he elegido, nunca hubiera escogido esto si hubiera tenido la oportunidad de hacer una elección. Busco escapar de él y crear uno mejor para mí y para mi gente. He acabado aquí de una forma u otra y ahora todo lo que hago es intentar escapar.

 

  • ¿Qué relación tienen los tatuajes con la música que creas?

Es una forma de recordarme el paso del tiempo. Una forma de tener presente que los discos que he lanzado forman parte de mí, no son solamente una agrupación de canciones. Son un cúmulo de vivencias que he plasmado en sonidos y sonidos que he plasmado en mi piel.

Una señal de que todo cambia, de que he sido, de que seré, de que soy, de que lo que hago lo llevo tanto dentro como fuera, en la piel. De que quiero vivir como un árbol o morir de pie.

Contraportada

 

  • ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Quiero pasar una larga temporada sacando discos de índoles diversas, dejándome llevar. Aprender de todo y vivir. Estoy componiendo un disco de música electrónica ahora mismo, después quiero hacer uno de noise y shoegaze, después uno de… En general, no encasillarme, aprender de todo.

A parte, tengo un nuevo conjunto musical y estamos dando nuestros primeros pasos. Parece que esta vez promete y que no se quedará en nada, como siempre. Sólo tengo claro que voy a pasar muchos años haciendo lo que me dé la gana y no respondiendo ante nadie. Haré lo que me apetezca hacer musical y creativamente, y ya está. Quiero ver qué aprendo, y cuándo decido cambiar de rumbo.

 

  • ¿Has pensado en hacer presentaciones en directo?

Sí, todos los días, y cada vez que miro cuánto dinero me queda. Necesito bastante dinero para empezar a poder hacer presentaciones en vivo, y como de momento ese dinero no aparece por ningún lado, lo dejo para más adelante. Aunque tengo muchísimas ideas, tendrán que esperar.

 

  • ¿Qué le dirías a una persona que va a emprender un proyecto en solitario?

Que disfrute el viaje, los tramos amargos y los tramos dulces por igual. Que aprenda, que sea fuerte y audaz. Que se atreva a cabrear a todo el mundo si hace falta, por decir lo que uno realmente quiere decir. En general, que busque las respuestas sabiendo que no siempre aparecen a la primera. Que no me hagas ni puto caso si no te da la gana, pues yo siempre ignoré muchos consejos porque sabía que aprendería con los golpes.

Por eso, el mejor que puedo darte: equivócate, comete errores, celebra los éxitos, amárgate todo lo posible con tus primeras derrotas y cada vez lo harás menos. No te niegues medallas que has ganado ni aceptes por las que no has luchado. Que te forjes tu camino, seas honesto contigo mismo y sientas, sobre todo que sientas.

 

  • ¿Quién era Mauro Beltrán y quién es ahora?

Un niño que como todos, no pudo seguir siendo un niño. Ahora tengo unas respuestas. Tengo unas aptitudes, tengo una forma de vivir. Pero estoy seguro que cuando lea esto en un tiempo pensaré lo mismo que pienso ahora de lo que creía saber hace unos años.

Y me alegro, porque nunca pienso dejar de crecer. Porque todo es una hoja más en mis ramas.

 

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