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lunes, julio 12, 2021

Festival de Les Arts vol. 4 – Crónica

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Un año más, principio de junio en la ciudad de València, gente inmersa en plena vorágine de exámenes universitarios, otros en el inicio del horario veraniego en su lugar de trabajo y otros muchos más esperando con los brazos abiertos un intenso fin de semana ¿musical? (más adelante matizaré esa interrogación) en pleno downtown turístico de la Ciutat de les Arts i les Ciencies.

Una edición, la cuarta, que agotaba sus entradas varias semanas antes muy a pesar de que el cartel que presentaban no mejoraba, ni mucho menos, el de pasadas ediciones. Un festival que en pasadas ediciones apostaba con algo más de presencia internacional (The Drums, The Wombats, The Dandy Warhols, The Strypes, entre muchos otros) y en el que este año solo contábamos con unos Mando Diao en horas bajas y con Crystal Fighters, grupo festivalero donde los haya.

Rufus T. Firefly // Foto: Alexandre Zaragozà

Dos días de música, y matizo los interrogantes anteriores, donde la música es lo menos importante de las casi 12 horas diarias de celebración. El festival de Les Arts se ha convertido en los cuatro años que lleva celebrándose, en una reunión de 42.000 personas (según la organización) donde la música es un simple hilo conductor, una simple excusa para quedar con amigos. Durante la actuación de la mayoría de los grupos (a no ser que seas grupo mainstream que navega sobre la ola del hype), una pequeña minoría disfrutaba del show que tan cariñosamente habían preparado los grupos. Otros simplemente se agrupaban en corrillos para ponerse al día o estar en una actitud de jacaranda y algunos más en plena actitud poser, realizándose 1.000 selfies para encontrar la adecuada que subir a su feed de Instagram.

Navvier // Foto: Alexandre Zaragozà

En lo estrictamente musical (si, es un evento musical), en la primera jornada nos encontramos, como viene siendo habitual, a los grupos valencianos abriendo los escenarios del recinto, aupados (nótese la ironía) por el tórrido Sol valenciano en pleno mes de julio y refrescados por unas pocas decenas de personas. Los sufridores de las inclemencias meteorológicas y de la escasa compasión por parte de la organización fueron los locales Joe Pask, en primer lugar, y L’emperador. Un viernes laborable que ponía dificultades para la llegada masiva del público a primeras horas, pero según avanzaba el minutero del reloj, aumentaba el progresivo goteo del respetable que abarrotaría el recinto valenciano para bailar e ir de indies con la canción ‘Toro’ de El Columpio Asesino. Antes de esto pudimos disfrutar de Rufus T. Firefly que volvían a la ciudad del Turía un mes después de su paso por La Rambleta pero, con ahora sí, su nuevo trabajo ‘Loto’ disponible para el público. Lamentablemente se solapaba con La Habitación Roja que actuaba a esa misma hora en el escenario principal, ¡ya era hora!. De vuelta a un escenario valenciano desde la enfermedad de su frontman Jorge Martín y que eran recibidos bajo una gran marea de fans y público que pudo disfrutar de un excelso concierto de los de L’Eliana. Tras estos dos, en el tercer escenario, Viva Suecia demostró por que es un grupo en auge, que pide estar junto a los grandes, luchando hombro con hombro contra ellos por un hueco en la escena patria independiente.

Llegando al final de la primera jornada de Les Arts, otro solapamiento que me dolió con toda el alma. El aquí presente tuvo que elegir entre Dorian, que venían a presentar su último trabajo ‘Justicia Universal’ y Navvier, grupo valenciano con una propuesta innovadora que, con la medianoche sobre mí y la cerveza que rellenaba mi perfect body, elegí bailar al ritmo de los tremendos beats que marcan las afiladas guitarras y las medievales melodías de los teclados que los valencianos Navvier saben fabricar para el deleite del público. Como cabezas de cartel y cierre del viernes, los ingleses Crystal Fighters. Escenario principal repleto, esperando su salida, donde la única novedad fue su inicio con ‘I love London‘ y que aceleró desde el principio el ritmo de baile de los asistentes bajo un castillo de fuegos artificiales. Si, no he hablado de las Nancys Rubias que incomprensiblemente tienen un gran séquito de fans. Quizá síntoma de los que comentaba al principio, la música en directo no importa. Cuando este esperpento liderado por Mario Vaquerizo se decida a dar el paso a dar conciertos, le dedicaré unas lineas, quizás para pedir el abandono de ?l?a?s? ?a?r?m?a?s? los instrumentos.

Crystal Fighters // Foto: Alexandre Zaragozà

Y llegó el sábado, y yo llegué con él. Día principal del festival, con mayor asistencia a la Ciudad de las Artes y las Ciencias del ?m?a?l?d?i?t?o? gran Calatrava. Como si de un dejavú se tratase volvimos a ver a unos valencianos Lost River Bastards y Bely Basarte actuando a las 16:45, en el caso de los segundos, mientras muchos se encontraban en la sobremesa, en el mejor de los casos, ya que tras el cierre de la pasado noche muchos se desplazaron a la post-party de La3, Xtra Large o Piccadilly. Una lástima. Tras Ángel Stanich actuó Coque Malla, donde lo más reseñable fue la colaboración de Anni B. Sweet con el ex-Los Ronaldos en ‘No puedo vivir sin ti‘. En el tercer escenario Rayden, con la propuesta diferente a lo habitual, congregaba a una multitud que se balanceaba al ritmo musical y que escuchaba diferentes reinvindicaciones por parte de Rayden entre canciones. Perfecto.

Con Kuve y Full nos llenamos de rock nacional antes de asistir a un gran concierto de Tórtel, que nos hizo fluctuar entre la gente bajo perfectas melodías tropicales que, contrastaban con la amenaza lluvia. Ya era casualidad e infortunio que en Valencia, que vive en una sequía 364 días al año, eligiese los conciertos de Bearoid y Amatria para hacer acto de presencia. Aún así sirvió de muestra para ver como muchos decidían aguantar el chaparrón frente al escenario, cosa que agradecieron ambos. Mientras la demás gente esperaba bajo el cobijo de las mermadas infraestructuras que diseñó Calatrava, olvidando que fueron escenarios de goteras y desprendimientos. Y para terminar, y con gran acierto por parte de la organización (ya que este año no disponíamos de electrónica), los granadinos Lori Meyers que celebraban 20 años sobre los escenarios y que dieron un conciertazo que nos dejó sin voz tras cantar ‘Mi realidad‘ y ‘Emborracharme‘ para finalizar y nuestra cara (y la de todo el público) fue iluminada por los cálidos colores de los fuegos artificiales que cerraba la cuarta edición del Festival de Les Arts.

Lori Meyers // Foto: Alexandre Zaragozà

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Alexandre Zaragozà
Profesor y proyecto de investigador en una vida dirigida por David Lynch. Si se me permite el ácido oxímoron, indiependientemente mainstream.
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