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martes, julio 5, 2022

El Deleste Festival da en la tecla

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14 conciertos en una única jornada musical, junto su sold out, ratifica el éxito del formato primigenio.

Con la llegada del mes de noviembre y con el cambio de año en el horizonte, para muchos llegaba una de las citas más importantes para la música en la ciudad de Valencia. El Deleste Festival es ese festival de mediano formato que tiene como factor diferencial, entre muchos otros, una amplia oferta musical que dista bastante de los eventos masificados veraniegos, que son prácticamente duplicidades con diferentes nombres.

En esta edición del 2017, los organizadores han reducido a una sola jornada la celebración del Deleste Festival, como ocurrió en sus orígenes, entendiendo a la perfección que su público mayoritario son de mediana edad, muchos de ellos y ellas cabezas de familia con hijos e hijas a cargo, y que se les hace difícil acudir más de un día a la llamada del gusanillo festivalero y aprovecharon la mañana para acudir con sus pequeños vástagos. Es por ello que, a pocos di?as de dar comienzo a la ronda de unos trepidantes 14 conciertos en más de 12 horas, colgaran el cartel de ‘no hay más entradas’.

Pasa de una ‘hora del vermut’ familiar a una noche más guerrera.
El Deleste se ratifica como un festival con una oferta diferente y variada.

Como viene siendo habitual, para la conmemoración de una nueva entrega del Deleste Festival, el emplazamiento elegido fue el de un edificio emblemático para la cultura de la capital del Túria, el Espai La Rambleta. Bajo su techo desfilaron unos 1.000 asistentes que disfrutaron desde primera hora el matutino concierto de L’emperador. El grupo de Canals, que honra a la lengua de la ciudad, consiguió quitarnos las marcas de las sa?banas, aun pegadas sobre nuestra piel, a ritmo de un energético pop que han recogido en sus únicos dos EPs hasta el momento.

L’emperador. Foto: Alexandre Zaragozà PHOTO

Con las articulaciones algo más engrasadas, pero con el menester de seguir necesitando un poco más de energía y, que la mañana pasase a ser ya la ‘hora del vermut’, para tener la excusa perfecta y acudir a la barra del Ram Club a pedir algún refrescante zumo de cebada, sin que los allí asistentes te miraran, observaran y comentaran tu adicción a la bebida fermentada, pudimos disfrutar de un duo ecléctico de guitarra y batería, al más puro estilo Royal Blood.

Con las pulsaciones ya en altas frecuencias, hubo que canalizar la adrenalina camino al Auditorio de La Rambleta y deleitarnos con Enric Montefusco, que sigue inmerso en la gira de su último disco y que culmino? con un Montefusco, junto a su banda, a pecho descubierto subido a unas frágiles sillas de plástico en el hall del edificio Rambleta y envuelto por el respetable cantando ‘Todo para todos’. Y en una especie de de?ja? vu, volvemos a una formación de dos integrantes, esta vez provenientes de l’Empordà. Cala Vento, nos sedujo con su sonido gamberro sobre el escenario.

Pavvla. Foto: Alexandre Zaragozà PHOTO

Por el auditorio siguieron desfilando Samuel Reina, con un grandísimo Toni Carrillo a la guitarra, y Dûrga, ganador de la última edición del Sona La Dipu. De vuelta al escenario Ram Club, la presencia femenina empezó hacer acto de presencia con Pavvla, con su pop hipnótico de frágiles tintes electrónicos y con Penny Necklace que llegó a Valencia con su nuevo disco ‘La luz’.

Volvemos a subir ‘arriba’, al auditorio, después de haber bajado ‘abajo’ para recibir a los ingleses Public Service Broadcasting. Posiblemente el horario lo demandaba, pero más probablemente fuese el ya olvidado nu?mero de grados de alcohol en nuestros cuerpos lo que hizo que gran parte del público decidiese no calentar las mullidas butacas. Algo parecido sucedió, pero a la inversa, con The Wedding Present, que vio como poco a poco iban perdiendo interesados.

Enric Montefusco. Foto: Alexandre Zaragozà PHOTO

Volviendo a la escena nacional, Apartamentos Acapulco, con sus vigorosas canciones fueron un perfecto preludio para la banda que lidera Abraham Boba. León Benavente, que volvía a Valencia tras su paso por la tierra del caloret por aquel no tan lejano mes de febrero, volvió a demostrar con elegante potencia sobre el escenario de que son un must. Con ellos, dejando el edificio La Rambleta patas arriba, nos despedimos de una nueva edición del Deleste Festival que han sabido encontrar la fórmula de su formato acotando así su target a uno más maduro y fiel.

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Alexandre Zaragozà
Profesor y proyecto de investigador en una vida dirigida por David Lynch. Si se me permite el ácido oxímoron, indiependientemente mainstream.
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