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sábado, septiembre 18, 2021

9 de Marzo

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En las últimas décadas se ha popularizado cierta terminología relacionada con el feminismo que a día de hoy está en boca de cualquiera (y digo esto en el buen sentido). Se habla mucho últimamente de la brecha de género, tanto que parece que sea un fenómeno reciente y exclusivamente contemporáneo. Sin embargo, esto tiene los mismos años -o más bien milenios- que el patriarcado.

Uno de los principales pilares que sustenta la brecha entre hombres y mujeres en el mundo de la música es la profesionalización, sólo accesible para ellos. No es que no existieran mujeres que supieran hacer música (esa excusa ya no es válida en pleno apogeo del desarrollo de la Historia de Género) es que las que había estaban relegadas al espacio privado y por tanto no tuvieron la proyección pública que merecían.
Isabella Leonarda fue una monja compositora del siglo XVII, se decía de sus obras que tenían falta de originalidad. Mientras ella estaba obligatoriamente recluida en el convento, sus colegas monjes podían viajar libremente y relacionarse con otros músicos fuera del monasterio. Seguramente los veinte volúmenes de música impresa de Leonarda hubieran sido más originales de haber tenido las mismas oportunidades que sus compañeros.

Las mujeres compositoras e instrumentistas solo tenían opción a ser aficionadas en los siglos XVIII y XIX, se les enseñaba música para que la interpretasen y no para que la compusiesen. Además tenían que conciliar la música con sus obligaciones como madres y esposas.

La expresión “compone como un hombre” ha sido un elogio históricamente para ellas, las mujeres podían ser profesionales si no renunciaban a su feminidad que las relegaba a ciertas actividades como el canto y el baile. Pauline Viardot (1821-1910) había estudiado composición con Chopin, sin embargo ella misma no se consideraba compositora sino cantante: componiendo nunca podría ganarse la vida, cantando sí. El “síndrome del impostor” lleva haciendo mella en nuestras cabezas desde hace siglos. La escasa profesionalización de las mujeres en otras épocas ha producido una dispersión de las fuentes que dan testimonio de sus actividades musicales dificultando la escritura de una historia anterior al 1900.

Ramos López, P. (2013). Una historia particular de la música: La contribución de las mujeres. Brocar. Cuadernos De Investigación Histórica, (37), 207. doi:10.18172/ brocar.2546

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Noèlia Sanvictor
Cantante, multiinstrumentista, historiadora y, además, feminista.
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