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VineWaltzCabeza de caballo, cuerpo de hombre. La antítesis del centauro llega con el nombre de vineWaltz, y bajo la máscara se encuentra Julio Fuertes, alma libre, escritor, músico experimentado, traductor y al mando de los teclados del Halcón Milenario en Johnny B. Zero. También pasó por la batería de Holy Paul en sus inicios y las voces y guitarra de Gypsy Casino cuando estos aún existían. Un hombre de mundo, vamos.
El caso es que ahora decide dar rienda suelta a sus inquietudes musico-bacanalísticas y se convierte en vineWaltz, saca un EP homónimo de 5 canciones que recorren las incluencias marcianas del músico valenciano, desde la música electrónica pasando por el jazz, el blues, rock, rap y mucho pop.

Precisamente una base electrónica es lo que nos da la bienvenida en el primer tema, el que ya conocemos, titulado “Many Times”, donde una fuerte base de caja de ritmos que se ve cortada por la voz de Julio y una guitarra bailonga nos ponen en situación: vamos a mover el culo. Entra la influencia beatle en el tema, que es ecléctico como pocos, pero engancha. Un break entre la música dance y la típica música de ascensor (sí, así es como me lo imagino yo, señoras y señores) da paso a un rapeo ESTELAR de su compañero en Johnny B. Zero, Mr. Juanma Pastor, que además de ser un vocalista y un guitarra excepcional, rapea que da gusto, y te deja linguer picuet. No vas a creer lo que estás oyendo. Tras este clímax, la canción sigue para acabar con una guitarra haciendo escalas muy al fondo, como si no fuera “lo importante”.

El camino continúa con “Love Guerrilla”, o “Love Gorilla”, o “Love Guarrilla”, a veces dudo de lo que dice Julio en el estribillo de este tema, que abre con el característico sinte que ya hemos escuchado en el último trabajo de los B. Zero. De nuevo las bases electrónicas compartirán protagonismo con las melodías pop que nos trae el músico de Cheste, que al final tendrán hasta algo de influencia stoner con el solo final, que contiene alguna que otra característica de la escala Homme (sí, de Josh Homme).
“I Was a Pet” es una canción claramente pop que nos cuenta la historia de cómo ser una buena mascota y “ser lo que se es”. Un muy buen tema en el que podemos ver la versatilidad vocal de Julio junto a guitarras delicadas, un estribillo cantable y una combinación de sonidos electrónicos que dan el punto de ritmo a la canción. La influencia bluesera se intensifica en el final del tema, con un solo al más puro estilo Jack White que pone la guinda.

“Sweet, Smart, Angry” es una maravilla de tema pese a no poder incluirlo en un género. Posiblemente diríamos blues-pop-dance, porque es lo que predomina, pero no es fácilmente encajable. Los recursos aumentan esta vez, se reconoce claramente el sonido de un contrabajo, las guitarras blueseras vuelven a tener papel protagonista y la base electrónica acompaña a Julio que canta sobre una chica dulce, lista y enfadada.
El disco finaliza con “Jamaican Sprint”, que empieza con esa caja de ritmos que se repite durante todo el álbum, esta vez mucho más protagonista, dejando las guitarras de nuevo en segundo plano e incluyendo más efectos de sonido como scratches o golpes de sinte repentinos.

5 temas que redondean un disco de debut en solitario altamente recomendable, con influencias miles, estilos variopintos metidos en una coctelera que no dejarán indiferente ni al peor crítico musical, que creo seriamente que soy yo.

La verdad es que mientras escribía esto también pensaba que seguro que he metido la pata con alguno de mis palabros inventados, que la mente letrada de Julio se dará cuenta y se reirá de mí… pero qué más da, él lleva una cabeza de caballo y se le ven los gayumbos y nadie le dice nada.

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