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El viernes pasado, las calles de Madrid se inundaban del maldito frío polar que tanto ha dado que hablar. Por eso, la mejor opción para entrar en calor era estar en el ochoymedio para ver el pedazo de concierto que se marcaron Triangulo de amor bizarro.

Con el cartel de entradas agotadas, veinte minutos después desde que se abrieron las puertas, comenzó la noche con el fuerte arranque de Fuckaine. La banda madrileña es conocida por su sonido personal y original, y esta noche lo dejaron patente.

El famoso telón del ochoymedio corrió tapando todo el escenario, generando aun más Hype a un público que abarrotaba hasta el último rincón de la sala. El secreto no era otro que la misma banda dejando los instrumentos apunto para el bolo.

Entonces llegó el momento, se abrió el telón y salieron a escena Isabel, Rodrigo, Rafael y Zippo. Desde su última visita, prácticamente hace un año (en el 15 aniversario del ochoymedio) hasta hoy han cambiado muchas cosas. Gran parte de ese cambio es debido a su último álbum Salve discordia, que ha sido premiado por la Asociación de Periodistas Musicales como el mejor disco español de 2016. Esta popularidad los ha situado en lo más alto del panorama nacional. No han dejado indiferente a nadie.

Comenzaron a tocar Desmadre estigio, primera canción de su cuarto álbum. Su puesta en escena tiene toda la garra de un grupo de rock, que hizo tambalear a toda la pista. Aunque su set se centró en este último álbum, también hicieron un repaso de sus otros tres discos. Tocaron canciones como Gallo negro se levanta, Un rayo de sol o Amigos de género humano. Se dirigieron al público diciendo que estaban contentos de poder tocar en la capital “donde hay trabajo”.

Los seguidores de la banda tienen perfiles muy distintos, desde la gente entrada en años hasta adolescentes, desde los seguidores de sus primeros discos hasta los fans que se han unido en este album.

Independientemente del target, todos y cada uno de ellos corearon todas las canciones que tapaban un sonido deficiente de la sala, que esperemos se solucione en el futuro. También tuvieron su momento para mencionar la famosa morriña y a su tierra. No hubo parón en el concierto, tocaron todo el set sin cortar el clímax que habían generado en su recta final. Con Barca quemada y De la monarquía a la criptocracia cerraron el espectáculo entre la ovación del público.
Gran sabor de boca nos dejó un concierto que no hace más que confirmar que, en sus diez años, Triangulo de amor bizarro están en el momento más alto de su carrera. Si siguen a este paso, cuando vuelvan a pasarse por la capital necesitaran una sala más grande.

 

 

 

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