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El pasado viernes 15 de julio a eso de las 23:00 los amantes del metal nos reunimos en una de las mejores salas de Valencia, el Loco Club, para asistir a la presentación del primer disco, homónimo, de Tavistock. Como viene siendo habitual fueron teloneados por Nuclear Winter, una banda de hard-rock perteneciente al mismo sello que los anfitriones, Peanut Records, los cuales se encargaron de caldear el ambiente.

A las 23:15 daban el pistoletazo de salida con el enérgico punteado de “Slave” que sería un aperitivo de lo que nos íbamos a encontrar a lo largo de su presencia en el escenario: un hard-rock efectivo a la par que divertido y que rápidamente conectó con los allí presentes.

Y es que el desparpajo y naturalidad con el que estos chicos se desenvuelven sobre las tablas: desde la interacción constante y soltura de su cantante, Jaume Cotolí, a los solos virtuosos de su actual guitarra solista, Quique Villalba, hace que en seguida te de la impresión de conocerlos desde hace algún tiempo.

NuclearWinter

Cuando nos tenían totalmente metidos en el bolsillo nos sorprendieron con un pequeño homenaje a su anterior guitarrista, Pablo Rico, que tuvo que dejar el grupo al irse de Erasmus. Le engañaron para que llevara su guitarra haciéndole creer que la tendrían por si ocurriera algún problema y le hicieron subir para tocar un tema como recuerdo a la época en que estaban juntos.

Entre tragos de Jäger se sucedían los temas: “Phoenix”, “Come to Life”, “Popland”, “The Curse”, cuando comenzó a sonar el inconfundible riff de “Sweet Child O’ Mine”. Justo lo que necesitaba el público, muy agradecido durante toda la noche, para volverse loco a cantar y corear como si de una actuación de los propios Guns N’ Roses se tratara.

Con “Acid Rain” concluyeron su actuación dejando a los asistentes, gran parte de los cuales vestían la camiseta del equipo “local”, listos para recibir a los protagonistas de la noche.

tavistock_concierto

Tras los convenientes cambios en el escenario, Jorge Garrido se sentó a la batería y llamó a los distraídos presentes a congregarse frente a su altar musical mediante un virtuoso sólo percutivo, que sería aprovechado por el resto de la banda para aparecer en escena y que daría paso a su “Utopía” personal e intro de su recién estrenado disco.

En el ambiente ya se empezaba a respirar el aire distópico que les caracteriza y nos ofrecieron dos de las mejores canciones de su anterior etapa: “El Zumbido” e “Instituto Tavistock”; ésta última ya se puede considerar el himno que no puede faltar en ninguna de sus apariciones en directo.

Con ellas dejamos atrás las letras en castellano para comenzar el repaso a las obras incluidas en su disco, con Antoni Gómez, el vocalista, haciendo de maestro de ceremonias y atrayendo todas las miradas con sus enérgicos movimientos, los cuales recordaban al mismísimo Jonathan Davis.

antoni_tavistock

Con “Paper Universe” y “Agnostic Human” sentaron las bases de la filosofía de sus canciones, repletas de crítica a la sociedad del primer mundo y al orden político mundial que nos dirige con invisibles entramados y, a base de los golpes de slap del bajo de Pablo Latorre y los riffs industriales de la guitarra de Nacho Vilaplana, nos encontramos formando parte de un ente único a ritmo de la famosa “Marcha Imperial” de la banda sonora de Star Wars, que no hacía más que reafirmar el mensaje que trataban de transmitir.

Llegamos al ecuador de la actuación con uno de sus temas más progresivos y que más evoca a Tool: “Thirsty”, el cual dividieron en dos mitades. Tras su primera parte nos deleitaron con una poderosa y más que acertada versión del “Duality” de Slipknot que fue todo un regalo para los allí reunidos, puesto que es indudable que, como los integrantes de Tavistock, son o han sido consumidores del metal de los 90 abanderados por grupos como Korn, Limp Bizkit, o los enmascarados de Iowa.

Sin apenas tiempo para reponer energía somos golpeados con dos temas más: “All the Thieves in our Minds” y “Made of Glass” antes de interpretar “Goldstein”, el single que han elegido para su primer videoclip y en la que más claramente se refleja la influencia de George Orwell en sus letras, especialmente de una de sus obras cumbre: 1984.

Con “Revolution of Apprentice” y la segunda parte de “Thirsty” quisieron poner el broche a su velada pero no les dejaron puesto que, por aclamación popular, Jorge volvió a deleitarnos con un solo de batería muy especial: las luces se apagaron y, entre la oscuridad, vimos cómo desenfundaba unas baquetas luminosas con las que nos volvió a dejar con la boca abierta.

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Antes de que pudiéramos recomponernos, nuestros sentidos se pusieron en alerta al intuir, entre la ovación y la algarabía, las primeras notas de un clásico del metal noventero: “Toxicity” de System of a Down, que hizo que los allí presentes perdiéramos la poca compostura que nos quedaba y lo diéramos todo en una noche para no olvidar.

De esta manera tan gloriosa concluyó la velada, la cual nos dejó una cosa clara y es que estos chicos ofrecen un directo muy sólido aunque, si se puede poner un pero, en ciertos momentos técnicamente mejorable, y se les augura un futuro muy prometedor. Estad atentos a su página de Facebook para no perderos su próxima actuación que, esperemos, sea pronto y tampoco perdáis de vista a los Nuclear Winter.

Texto y Fotos: Jordan

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