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Escribir esto mientras escucho el “Sound of Perseverance” de Death no se me hace nada fácil, ya que me dan ganas de puntuar el nuevo disco de Suicide Silence con una nota mucho más baja de lo que era mi intención, pero es que más difícil se me ha hecho aún terminar de escuchar el álbum homónimo de los americanos.

Suicide Silence es el quinto álbum de la banda de Riverside, el segundo sin el fallecido Mitch Lucker. El pensamiento general era que el grupo sacaría otro disco del estilo del anterior, “You Can’t Stop Me”, pero nada más lejos de la realidad, el sonido del grupo ha cambiado tanto que prácticamente ha perdido a la mayoría de sus fans con solo escuchar los dos primeros singles.

Es cierto que hacer un cambio tan grande conlleva un riesgo, que puede salir bien, véase Bring Me the Horizon al hacer el Sempiternal”, o puede no salir tan bien, como le paso a Korn cuando decidieron hacer Dubstep. Claramente no son grupos del mismo estilo pero para que veáis a que me refiero.

El problema que veo aquí es que han querido hacer tantas cosas a la vez que se han dejado todas a medias. La producción del disco (a cargo de Ross Robinson) es cuanto menos regulera, por no decir que las canciones parecen desestructuradas, con riffs inconexos que no llevan a ninguna parte. La línea vocal deja bastante que desear, se aprecia el esfuerzo que hace Eddie de intentar mejorar su rango vocal más allá de los screams, pig squeals y demás técnicas, pero es que simplemente las voces limpias no son lo suyo.

Se podría decir que este disco recuerda mucho en cuanto a sonido a Korn y a Deftones, aproximándose más al nu-metal que al deathcore, estilo predilecto de los fans de esta banda. Sin embargo, carece de la calidad de estos dos grupos anteriores, que son los dos grandes titanes de ese género.

Me queda poco que decir, ya que solo mencionaré las dos canciones que me parecen las más salvables del disco, y que casualmente son las dos últimas, Conformity” y Don’t Be Careful You Might Hurt Yourself”, así que si estáis leyendo esto antes de escucharlo, os voy a ahorrar 44 minutos de vuestro tiempo, no lo hagáis.

La crítica ya compara este álbum con el “Lulu” y el St.Anger de Metallica”, e incluso dicen que lo nuevo de Nicklelback (Dios me salve de escucharlo) es mucho mejor, y generalmente suelo detestar el movimiento hater dentro del mundo del metal, pero en este caso debo darles la razón, como diría mi abuela: “Esto no vale un duro”. Esperemos que atiendan a las quejas de los fans y el próximo disco sea mejor.

Puntuación: 3/10

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