Compartir

El pasado 23 de agosto muchos pudimos cumplir un sueño: ver a Toe en España. Tal era el hype que media hora antes de la apertura de puertas mi acompañante y yo ya estábamos plantados en la entrada de la Sala Apolo. Por desgracia la apertura de puertas se retrasó algo más de una hora pero aprovechamos el tiempo hablando con los vecinos de cola, que resultaron ser los componentes de un grupo de post-rock de Pamplona muy interesante: La Red Bullet.

Una vez accedimos a la sala tomamos posiciones, vimos cómo el recinto se iba llenando poco a poco hasta prácticamente completar el aforo (no se esperaba menos con la cantidad de gente que habíamos estado esperando entrar) y, cuando ya estábamos (casi) todos, empezaron a sonar las primeras notas de “Darkfield”, uno de los temas del “Dust and Disquiet” (su último disco) a la vez que emergían de la bruma los diferentes componentes de Caspian.

Tras el inicio delicado de dicha canción fuimos golpeados por unos espectaculares efectos de luz a la vez que la canción ganaba en intensidad, la cual prácticamente no decayó durante el tiempo que los americanos estuvieron sobre el escenario.

FullSizeRender

Ya con el público metido en el bolsillo tiraron mano de uno de sus temas más efectivos: “Echo and Abyss”. Hay que decir que, en directo, sus canciones ganan en energía de una manera exponencial respecto al disco, sin duda gracias a la actuación de los distintos componentes del grupo, especialmente de su frontman Philip Jamieson: un gigante de unos 2 metros de altura que blande su guitarra como si de un hacha se tratase.

Tras unos segundos de descanso ofrecidos por el final de “Echo and Abyss” pudimos reconocer las primeras notas de la que es una de mis canciones preferidas del “Dust and Disquiet”: “Rioseco”. Con ella nos llevaron desde el estado de semi-hipnosis en el que nos introducían los primeros minutos a despedazarnos gracias al torbellino aturdidor de su segunda mitad. A colación de esto aprovecharé para destacar una cosa negativa del concierto de Caspian: desde mi punto de vista, el volumen que tenían era excesivo y si no ibas provisto de unos ear plugs corrías el riesgo de que se te cayera una oreja a pedazos o te sangraran los tímpanos.

_MG_8358

Una vez superado el ecuador de su actuación nos deleitaron con “Gone in Bloom and Bough”, uno de los temazos del “Waking Season”, en el que nos quedamos todos con la boca abierta gracias a las dobleces de las guitarras de Philip, Erin Burke-Moran, y Jonny Ashburn y el bajo de Jani Zubkovs. Y, lo que había servido como respiro haciendo bajar la intensidad, se convirtió en el preludio perfecto para sorprendernos con “Arcs of Command”, el tercer tema de su último disco, donde la energía volvió a ponerse por las nubes.

_MG_8335

Finalmente, llegamos al bosque de “Sycamore” donde, con pasos cortos pero seguros, nos adentramos en su espesura rodeados cada vez de árboles más frondosos y que nos privan de la luz. Comenzamos a correr presas del pánico y alcanzamos un claro donde nos vemos rodeados por un sonido atronador. Momento en el que, poco a poco, todos los músicos fueron abandonando sus respectivos instrumentos y comenzaron a aporrear los diferentes elementos de la batería de Joe Vickers hasta alcanzar el clímax y dejarnos a todos extasiados y listos para el plato fuerte.

IMG_4172

Entonces comenzó el baile de cambio de instrumentos en el que se llevaron todos los bártulos de Caspian y prepararon el escenario para Toe. Como es habitual en sus directos, suelen situarse lo más cerca posible del público (si no pueden estar literalmente rodeados por ellos) así que colocaron guitarras, pedaleras y micros literalmente al filo del escenario. Mención especial al pipa de Toe y su pequeño espectáculo colocando milimétricamente bebidas y toallas para cada uno de los componentes del grupo, lo cual ayudó a amenizar la espera.

Cuando ya estaba todo listo, entraron los japoneses en medio de un silencio sepulcral y arrancaron su concierto de la misma manera que lo hacen en su último disco, “Hear You”, con “A Desert of Human”. Poco a poco nos fuimos contagiando del ritmo entrecortado de su batería Kashikura Takashi y el groove del bajo de Yamane Satoshi (y sus pantalones de Fugazi) y, sin darnos cuenta, nos encontramos meciéndonos al ritmo de “The World According To”, también del último disco.

_MG_8445

Siguieron aumentando la temperatura en la sala con “Tsunagaru Haruka” del “New Sentimentality” que arrancaron los primeros gritos de emoción del público y, a continuación, nos deleitaron con tres temazos: “After Image” del disco “For Long Tomorrow”, “Kodoku No Hatsumei” del “The Book About My Idle Plot on a Vague Anxiety” y “I Dance Alone” del “Songs, Ideas We Forgot”, que hizo que la gente se volviera loca, yo incluido.

_MG_8405

Con el público por las nubes continuaron intercalando canciones del último disco con las de discos anteriores como fue el caso de “My Little Wish” del “Hear You” junto a “Mukou Gishi Ga Miru Yume” del “The Book About My Idle Plot on a Vague Anxiety”, con las que consiguieron hipnotizar a gran parte del personal, y es que, si mirabas a tu alrededor, podías ver a gran parte del público con los ojos cerrados disfrutando en su propio mundo.

Ahora tocaba el momento de “Because I Hear You”, la última del “Hear You” y otro temazo del “For Long Tomorrow”: “Esoteric”, finalizada apoteósicamente: los guitarristas pasaron de la actitud shoegaze que mantuvieron gran parte del concierto a volverse locos, con Mino Takaaki desatado y Yamazaki Hirokazu tocando la guitarra por encima de la cabeza y tirado por el suelo. Ésta última sirvió, además, para enlazar un par de clásicos de la banda como son “Past and Language” del “The Book About My Idle Plot on a Vague Anxiety” y “The Future Is Now” del EP homónimo.

IMG_4195

Tras este interludio interpretaron una canción del último disco, “Boyo”, y otro clásico: en este caso “Goodbye” del “For Long Tomorrow” para afrontar el final del concierto. Se me ponen los pelos de punta sólo de recordar el momento, y eso que no pudimos disfrutar de la presencia de Toki Asako acompañando vocalmente, eso ya hubiera sido el culmen.

Para cerrar el setlist nos deleitaron con “Song Silly”, una de las canciones más melancólicas del “Hear You” y dieron paso al encore, donde finalizaron dejándonos con los ánimos en lo más alto con “Path” del “Songs, Ideas We Forgot”.

_MG_8455

Entre el retraso en la apertura de puertas y el tiempo que pasamos dentro de la sala acabamos saliendo a las tantas y hambrientos, así que con eso y el entusiasmo que llevábamos después de lo que acabamos de vivir, la noche no podía acabar en otro sitio que no fuera un MathDonald’s. Ba dum tss y a dormir.

Texto y Fotos: Jordan

NO HAY COMENTARIOS

¡Deja tu opinión!