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Bueno, era jueves y me trajeron los discos que han llegado durante la semana a la redacción. Entre los 5 o 6 que recojo asoma la esquina de un disco blanco, negro y rojo, colores planos, me llama la atención y lo cojo: cualquier diseñador gráfico reconocería el marcado estilo Saul Bass-iano de la portada del álbum. Y resulta que es el último disco (esta vez en solitario) de Luis Prado, cabeza pensante y líder de los prolíficos Señor Mostaza. Vale, por el momento me ha ganado.
Veamos el interior. Antes de poner el disco a reproducir me fijo en la historia que Luis Prado nos cuenta en el interior de la caja del disco, una suerte de resumen de lo que el disco nos va a ir contando a lo largo de sus 14 cortes.

El disco nos cuenta la historia de F. y Ángela, un hombre y una mujer (que podrían ser cualquier ser humano de este planeta, y eso es lo que hace grande este disco), y comienza y acaba de la misma forma, como si Prado quisiera recalcar el desgaste del ser humano, tanto física como mentalmente, a veces llegando a mentirse a sí mismo. Este tema que abre y cierra el álbum es “Estoy Gordo”, donde se ve claramente la maestría que Luis Prado atesora para contar algo a priori ridículo como el verse fuera de unos estereotipos adulterados por la sociedad (es decir, verse gordo, calvo o viejo) con una seriedad que te absorbe, y parece que está diciéndolo de coña, que está de cachondeo, pero no, esta mierda es más seria que nada. Al cerrar el disco le apoya en el tema la voz de Guille Milkyway (La Casa Azul).

Tras la “tranquilidad” del primer tema llega el primer corte movido, “Ahora Me Caes Bien”, donde podemos empezar a ver las influencias de Luis Prado, que mantendrá durante todo el disco, y que llegan a ser tan notables como el guiño al “Day Tripper” de los Beatles en la parte final de este segundo tema. Pasado esto empieza la terapia, el buenrollismo de “Da Igual” nos llena, y la voz de Coque Malla refuerza la de Prado, consiguiendo que nos dé igual todo lo que imaginemos, porque sabemos que en el fondo da igual. Toy Story bien podría haber incluido este tema en su BSO.

Seguidamente nos encontramos con una oda al “¿y por qué estás conmigo?” titulada “No Sé Qué Ves en Mí”, donde se muestran esos sentimientos opuestos que puede sentir una persona con baja autoestima al estar en una relación amorosa, llegando a no saber por qué la pareja está en esa relación, si tú no vales nada.
El cinismo y la ironía de las letras de Luis Prado sigue con “Ya No Así”, con la colaboración estelar de Miguel Ríos, que nos presenta un individuo frío, cínico, que no sabe si quiere seguir como está o cambiar… pero quizás no sabe cómo cambiar, cosa que se trata en el siguiente corte: “Quieres Cambiar”, donde se pone en duda si realmente el cambio es necesario, o está estipulado por la sociedad, sus modas y la publicidad “sólo querías tener veranos como los anuncios de cerveza”.

El rock and roll mostazero nos lo encontramos en “Ángela”, en uno de los mejores temas del disco, con subidas y bajadas delicadas, que suben con rabia y con un “no todo está perdido” que alegra hasta a un muerto. Ah, y aquí es cuando os recuerdo a todos que Luis Prado toca todos los putos instrumentos en el disco (a excepción de saxos y violines), lo cual le convierte en un jodido DIOS de la música. (¿Se me nota la emoción o qué? Es que ha llegado el solo de piano, y me vengo arriba, joder).
Después de llevarnos al éxtasis, baja la intensidad para la crítica social, la crítica a los “famosetes” que no paran de asombrarse incluso con propia sombra, y que están enamorados de sí mismos, o “Colgado De Mí Mismo”. Esta crítica sigue con “Tan Joven y Tan Operada”, el título lo dice todo. Uno de los temas más The Who del disco, con sus sintes y su voz distorsionada, pero sin perder el rock, y donde efectivamente, se pone otra vez en duda si se acaba prefiriendo a las mujeres tal y como son, que operadas, con implantes, etc.

El rock and roll vuelve a nuestras vidas acompañado del ya comentado desparpajo de Luis Prado para decirle las cosas que piensa a alguien pero sin perder la elegancia, incluso para decirle que “Eres Insoportable”. Otro de los temas que más me agradan del disco. Pegadizo a más no poder, y con una letra brutal. En “Eva al Desnudo”, “Fue Por Tu Canción” y “Sala de Espera” vemos el lado más íntimo y pausado del disco, sin perder el trasfondo rockandrollero, y llegando a rozar altas cotas de cantautorismo en “Sala de Espera”, tema que (casi) cierra el disco, y que nos deja sobre algodones para volver a escuchar ese “Estoy Gordo”, que como dije antes abre y cierra con maestría el disco.

En definitiva, 14 disparos con precisión de sniper directos a donde más nos duele, haciendo al oyente identificarse con muchas de las situaciones que se narran, en el mejor disco nacional lanzado en lo que llevamos de año. Un álbum de 10, MÚSICA en mayúsculas.

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