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Foto: www.cr8.agency
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El otro día recibí la petición de Mike para escribir mis cinco. Como no sabía en qué consistía o bien por dónde enfocar mi texto acudí a su web y descubrí que tengo gustos muy similares con los que hasta ahora han escrito en “Mis cinco”. En ese momento mi cabeza empezó a dar vueltas y a pensar cómo podía argumentar la importancia de cinco canciones sin repetirlas o bien sin coincidir con los que ya han sido nombrados. Difícil. Así que tiré de la parte más melómana, aquella que le gusta hacer investigación, la que me transporta de músico a músico, de banda a banda o de estilo a estilo. Y por dónde empiezo…

Como muchos de los lectores mi “boom” musical ocurrió a principios de los noventa, sí, con la llegada de Oasis, Blur, Supergrass, OCS, y demás, aunque gracias a su iconografía pop encontré algo con lo que me sentí más cómodo, el movimiento Mod, porque juntaba lo que hasta la llegada de estos grupos había estado escuchando en casa, R’n’B, Soul y Jazz, también le daba la R’n’R del bueno con Fats Domino, Jerry Lee Lewis, Elvis, Perkins y Berry, pero eso es otra historia.

Gracias a todas las bandas que estaban llegando de Inglaterra (nunca llegué a conectar con el Grunge) tenían un nombre en común en muchos de sus libretos, Paul Weller, que es por quien quiero empezar. Este músico se convirtió para mi en un puntal ya que siempre hablaba abiertamente de sus referencias las cuales apreciabas en sus canciones pero nunca de manera clara y facilona, como solía ocurrir en muchos de aquellos grupos nuevos. Vamos, era un músico con el que aprendía.

Todo aquel boom musical, como he dicho, me introdujo de lleno en el movimiento Mod, que a su vez me permitió descubrir artistas que hasta la fecha desconocía. Uno de ellos fue Curtis Mayfield. Recuerdo estar en una Allnighter en mis principios y sonar de fondo “Move On Up”. Aquella canción explotó en mi cabeza y me obsesioné con ella. A la mañana siguiente me compré el primer disco de Mayfield después de The Impressions. Aquel álbum estuvo muy presente durante esa etapa y acudo a él siempre que busco un momento especial, ya que Curtis, gracias a su voz y melodías, te hace pasar por varios estados de ánimo, y eso, como he dicho en el blog de Cápsulas Musicales, es algo que valoro mucho en un artista. Pero hablar sólo de Mayfield o poner un tema suyo sería injusto para la cantidad de músicos que conocí en aquel momento. Aunque en casa ya había escuchado bastante a Isaac Hayes, gracias mi padre, o a los clásicos gracias a mi madre, me tropecé con gente como Eddie Floyd, Solomon Burke, The Staple Singers, William Bell, y Ann Peebles, con quien me voy a detener en este punto. A modo de curiosidad hay que decir que este tema concretamente fue interpretado de nuevo por muchos músicos convirtiéndolo en un standard del Soul. Apuntaría que las que me gustan son las de mis queridos Humble Pie y Ronnie Wood.

Inglaterra, años 60. Todos conocemos a los grandes, o los que recogen lo libros de historia, The Beatles, The Stones, The Who, The Kinks… Sí, a todos ello era fácil acudir, entrabas en una tienda de discos y te hacías con una copia de cualquiera de sus discos más comerciales, que eran casi todos. De entre todos los grupos había uno en concreto que me llamó mucho la atención, eran The Small Faces, cuatro tío pulcros, elegantes que tocaban una música para nada igual que sus contemporáneos. Recuerdo entrar en la tienda de discos Harmmony Discos y hacerme con una copia de “Small Faces” del 1967, su primer disco editado con Immediate Records, después de su accidentada y dolorosa salida de Decca. Aquel disco sí que fue un boom musical, era un estilo totalmente nuevo de lo que ten escuchado hasta la fecha. R’n’B, Folk inglés, instrumentales, Pop, Rock, y todo junto. Empecé a tirar del hilo, cada vez más y llegué a conocer a grandes bandas totalmente olvidadas por la gran mayoría. Allí estaban Amen Corner, PP Arnold, The Nice, The Action, Georgie Fame, Julie Discroll, The Creation, John’s Children…Y tantos! Aquí me paro con uno de los grandes teclistas que ha parido la música popular, Georgie Fame con “Somebody Stole My Thunder”. Recuerdo que esta canción la tenía en una cinta, jamás olvidé el nombre, y ya con la llegada de internet pude conseguir el disco en la que estaba editada.

Durante la carrera me pregunté “Vale, muy bien, mucho inglés, mucho norteamericano, cojonudo, pero ¿qué ocurrió en España?” Aquella pregunta marcó los años venideros y las ganas de investigar. Durante los noventa no estaba nada conectado con la música que se hacía en nuestro país, pero nada de nada. Posteriormente empecé a interesarme por ella, pero a través de lo que necesitaba en aquel momento, quería conocer a grupos de tendencia mod, o que al menos fueran muy similares. La respuesta la obtuve hablando con Álex Díez de Los Flechazos, en aquel momento ya como Cooper, algo a lo que volveré en el próximo tema. Bien, los sesenta en España. Fuera de las canciones que se bailaban en las verbenas, ya sabéis, Fórmula V, Los Bravos, Masiel, había una cantidad de músicos que apenas eran conocidos, al menos popularmente. Tenemos la tendencia a comparar a nuestros músicos con los de fuera, la razón es porque ingleses y los norteamericanos sentaron las bases, ya que es su música. Gracias a los puertos y a las emisoras inglesas que se cogían de las radios piratas, y por descontado gracias a los músicos que salían fuera, nos podían llegar influencias que no fueran “mainstream”. Aquellas influencias se notaban en grupos como Los Bravos, o Los Brincos, que fueron creados para ser nuestros “Beatles”, pero sobre todo ese gusto por el r’n’b y el r’n’r era palpable en Los Salvajes ¡Vaya Grupo!. Sonaban como truenos, contundentes, profesionales, y las versiones eran muy conseguidas. Después llegaron Los Ángeles, quienes se trabajaban a la perfección las armonías vocales, y luego algunos más. De esos grupos destacaría a Los Brincos porque tras la marcha de Juan y Junior, y ya capitaneados por el gran Fernando Árbex, lanzaron dos discos magistrales, el “Contrabando” (con portada de mi venerado Zulueta) y “Mundo, Demonio y Carne”.

A estas alturas del artículo y justo cuando me queda una canción por poner me doy cuenta de la putada que es seleccionar sólo cinco canciones. He dejado atrás mi querida psicodelia inglesa, el rock, el folk, EEUU, la costa oeste, el country, el jazz, y todos los grupos que conocí en los noventa y posteriormente. Tampoco he hablado de los músicos franceses o sudamericanos, nada. Cinco canciones, que injusto, joder. En fin sigo en España. El boom del pop que viví con Los Flechazos y Cooper, Ruido Pegajoso, etc, se contrapone con el interés que despertó en mi un músico en concreto, era Andrés Calamaro. Sí, 1997, “La Flaca” y “Alta Suciedad” tuvieron en mi un gran impacto, y además me reconciliaron con la música cantada en castellano. Por aquella época seguía huyendo el mainstream y me aproximaba más a grupos fuera de la moda, a pesar del éxito que tuvo Calamaro con aquella canción. Por aquel entonces vinieron bandas como Los Girasoules, The Flauters y más tarde Señor Mostaza, La Habitación Roja, Sidonie, Julieta Venegas, Zinedines, Francisco Nixon, Manolo Tarancón, Emma Get Wild, Sonlosgrillos, y tantos que aquí no me caben. Así que termino con uno que ha tenido un significado más allá del musical y personal. Se trata de Doctor Divago, a quienes escuché por primera vez en un tren camino a la universidad, cuando sacaron un disco recopilatorio, versión 5.0. Muchos años más tarde los conocí y trabajé con ellos en el documental. Justo por esa época tuve un crack personal y decidí volcarme en ellos y el trabajo porque para mi eran un faro. Al terminar el documental y salir de aquella oscuridad me di cuenta que con la música de Doctor Divago siempre iba a unirme algo especial, que muy bien no sé como explicar. Así que me despido con “Qué ha sido de mi” de Doctor Divago.

Rubén Soler Ferrer es licenciado en Comunicación Audiovisual, creó el blog de Cápsulas Musicales en el 2010 y ha estado grabando a músicos en acústico hasta la fecha cuando se ha especializado en la producción de documentales musicales. En su filmografía encontramos varios mediometrajes y largometrajes relacionados con la música “Dolçaina: del carrera a l’aula”, “La Inercia de la Costumbre”, “Los Tontos Buenos Tiempos”, y “L’estiu més negre” sobre los incendios del 2012. Actualmente es freelance en el estudio Fundación Pixel.

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