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Siempre me ha costado horrores hacer listas. ¿No os parece difícil elegir vuestras películas favoritas? ¿O los momentos más importantes de vuestra vida? ¿O los viajes que más os han impresionado? Pues imaginaos que os piden que elijáis cinco canciones, únicamente cinco canciones de las miles o millones que has escuchado a lo largo de tu vida. Reducir a una cantidad tan pequeña me resultaba imposible, pero al mismo tiempo suponía un bonito desafío. Finalmente, como resumir todo el catálogo de canciones de mi vida a solamente 5 me resulta imposible, decidí elegir un movimiento musical que fue muy especial para mí. Por razones de edad y de generación, mi adolescencia coincidió completamente con la etapa predominante del britpop en el Reino Unido. Aunque mi afición por la música se había ido creando a lo largo de mi infancia gracias a discos de los Beatles, los Rolling Stones y otras bandas míticas que afortunadamente sonaban en mi casa, mi verdadero despertar musical se produjo a mediados de los 90 con esta nueva hornada de bandas británicas. Así que nada mejor que elegir las que para mí son las 5 canciones más representativas, a nivel personal, de aquella época en la que el britpop lo era todo.

Arranquemos con Blur. Ya sea porque es una de las pocas bandas míticas del britpop que sigue en activo, o bien porque en mi memoria seguirá siempre el recuerdo del que fue mi primer concierto con la gira del The Great Escape, Blur siempre ha sido una presencia predominante en mi vida. Son interminables las canciones que podría elegir de los británicos, pero para esta ocasión me quedo con Girls And Boys. Este tema tiene algo que consigue levantarme el ánimo en cualquier momento y situación. Ocurra lo que ocurra, es escuchar ese estribillo y sentir que me voy a comer el mundo. Altamente recomendable para esos días en los que necesitamos una dosis de adrenalina y buen humor para afrontar nuestra rutina.

Para continuar, desde luego es imposible entender el britpop sin repasar la rivalidad o guerra que la prensa inventó entre la anterior banda, Blur, y sus coetáneos de Manchester, Oasis. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché Definitely Maybe. Fue todo un descubrimiento. Recuerdo pensar como todas y cada una de las canciones del disco resumían exactamente todo lo que en aquel momento de mi vida me gustaba en la música. Desde entonces, no pude parar de devorar la música que las bandas británicas de aquella época iban publicando, y eso que por aquel entonces no existía Spotify ni internet ni nada parecido. Aunque evidentemente Wonderwall es su canción más popular, perteneciente a su posterior (What’s The Story) Morning Glory, para mí la canción que mejor define a Oasis es Live Forever y su declaración de intenciones. Todo aquello que nos hacía diferentes es precisamente lo que nos haría vivir para siempre. Un argumento sin paliativos para un adolescente en los 90.

No puedo hablar del britpop de los 90 sin nombrar al tercer integrante de la Santísima Trinidad de este movimiento musical: Pulp, aunque la historia de esta banda fue un caso peculiar. Mientras que Blur y Oasis obtuvieron un asalto de una rapidez fulminante a la fama, Pulp estuvo trabajando su sonido desde los 80 lanzando discos que pasaron sin mayor pena ni gloria hasta que, de pronto, a principios de los 90 su sonido comenzó a cuajar en esta nueva tendencia. Así, llegaron algunas de las canciones y letras más inolvidables de los de la década, ya que si algo distingue a Pulp y, sobre todo, a su líder Jarvis Cocker es su capacidad para plasmar en canciones la vida diaria del ciudadano medio de Reino Unido. Si me tengo que quedar con una canción de su catálogo para este artículo, esa sería Babies, extraída del disco His n Hers, el primero con el que empezarían a tener ese reconocimiento que explotaría totalmente con el aclamadísimo Different Class.

El siguiente de la lista no puede ser otro que Suede. Podríamos debatir sobre si el grupo liderado por Brett Anderson debería entrar en la definición del britpop o no. Quizá por estilo musical no del todo, pero aunque sea por su condición de coetáneos, lo meteremos en esta lista. Tengo que reconocer que a Suede no les conocí desde sus primeros discos, sino que fue con el éxito alcanzado con Comin` Up cuando descubrí a Anderson y los suyos. Por eso, no puedo sino elegir una de las canciones de este álbum, en este caso Beautiful Ones. La letra de esta canción creo que jamás se me olvidará en la vida, y haberla podido cantar recientemente en el DCode no ha hecho sino reafirmarme en mi elección. Viva Beautiful Ones

Para terminar, un grupo que tampoco puede ser puramente etiquetado como britpop pero por el que siento una especial debilidad. Los norirlandeses Ash, que aún hoy en día siguen publicando discos, lanzaron una joya titulada 1977 en el año 1996. La mezcla perfecta entre los sonidos que dominaban Inglaterra en ese momento y la tradición punk rock que había triunfado a finales de los 70. Uno de esos discos que todo el mundo debería escuchar al menos una vez en la vida. Por elegir una, nos quedamos con Girl From Mars como ejemplo característico del álbum. Disfruten.

Para todos los que coincidieron en esa generación, seguro que recordarán también estas canciones. Hay muchas más y nos dejamos fuera a multitud de grandes grupos como The Verve, Elastica, Supergrass, Ocean Colour Scene, The Boo Radleys, pero sólo podían entrar 5. Para aquellos más jóvenes, es la oportunidad de redescubrir una época magnífica para la música en general y la británica en particular. Una época de descubrimiento para muchos.

Jorge Híjar es el fundador de la agencia de comunicación y promotora de conciertos Big Thing Music y de la página web sobre música indie CrazyMinds. Es un enamorado de la música desde la niñez, una afición inculcada a base de escuchar los clásicos y la búsqueda constante de nuevas bandas y sonidos. Periodista de formación y, sobre todo, de vocación.

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