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El pasado viernes, Live the Roof Licor 43 cerraba su ciclo de conciertos en la terraza del Centro Comercial El Corte Inglés del la Av. Francia con unos invitados de lujo: Maga.

He de decir que descubrí a la banda andaluza hace relativamente poco tiempo, pese a llevar 15 años sobre los escenarios y formar parte de la cultura musical de este país, no fue hasta que despertaron de su letargo, por su aniversario, que llamaron mi atención. Desde que escuché su afamado Blanco me tienen cautivada, así que al ver que venían a Valencia lo subrayé en mi calendario con marcadores de tres colores distintos.

Maga /// Fotografía: Mike
Maga /// Fotografía: Mike

El viernes 23 amaneció despejado y caluroso, inicié mi rutina y allá a las 19:00, cuando me disponía a salir para mi cita con Maga, me encontré con nubes que amenazaban tormenta. Recé (y quien me conozca sabrá que no soy de las que rezan) y rogué a todo el que quisiera escuchar para que no lloviese y lo cancelasen. A las 20:00, un cielo negro y viento de tormenta nos dieron la bienvenida a los asistentes al concierto, se veían caras preocupadas y ceños fruncidos por parte de los organizadores, pero la primera gota aún no había caído. Cruzamos los dedos.

Diez minutos después, Miguel y César Díaz (teclados, percusiones y coros) salían ante el caluroso aplauso de una audiencia abundante y respetuosa (dos cosas difíciles de encontrar por aquí). Entre risas y bromas sobre el tiempo empezaron, con un cielo furioso escupiendo rayos y centellas de fondo, a repasar su discografía con sus temas más acústicos entre los que se encontraban: “Blanco sobre blanco”, “Último mar“, “El ruido que me sigue siempre“, “Medusa“, etc. Además de la joya “El cristal por dentro” de su disco Rojo, donde la cantan con Andrea Echeverri (Aterciopelados) en estudio. Miguel iba contándonos un poco de las canciones y los discos, y hablaba de cómo siempre fueron nefastos para los nombres y Blanco, Negro y Rojo fueron en realidad nombres que le puso la gente a estos tres primeros LPs homónimos de la banda (como Led Zeppelin, decían entre risas) guiándose por las portadas de los CDs. Cuando le tocó el turno a “Hoy“, el sevillano explicaba que Maga no es conocida por sus canciones optimistas precisamente, y por eso estaban especialmente orgullosos de este tema, con letras mucho más brillantes en contra punto a ese mundo de los sueños al que nos tienen acostumbrados.

Miguel Rivera (Maga) /// Fotografía: Mike
Miguel Rivera (Maga) /// Fotografía: Mike
César Díaz (Maga) /// Fotografía: Mike
César Díaz (Maga) /// Fotografía: Mike

En ese ambiente tormentoso, y después de tocar los últimos acordes de “Hoy“, se largó a llover como sólo puede llover una ciudad de secano, a mansalva. Mientras César y Miguel corrían a recoger sus instrumentos, la gente se metió dentro del centro comercial buscando refugio, y yo ya estaba un poco alicaída pensando que ya está, había acabado. Aunque Maga había tocado unos 50 minutos, a mi me había sabido a poco, quería más. Para mi sorpresa la organización, en vez de despejarnos, nos dirigió a una pequeña sala de conferencias donde, minutos más tardes, se desataría la magia (no pun intended).

Ya apelotonados en la sala de conferencias con la peor iluminación del mundo (había gente en el suelo, sentados o de pie), aparecieron César, que había abandonado el teclado en favor de una percusión ligera, y Miguel con su guitarra y anunció que tenían toda la intención de continuar con el concierto a pelo. El público no podía estar más contento, esto sí que es amortizar una entrada y lo demás son historias. Interpretaron “Cuento sin final” y “Agosto Esquimal” aprovechando los coros del un público entregado a la causa. Mientras Miguel recuperaba el aliento decía con humor: “Esto de cantar sin micro es más difícil de lo que parece, no sé cómo lo hacen los cantantes de lírico, es de admirar. Pero bueno, nosotros hoy lo vamos a dar todo mañana si estamos un poco afónicos para el de Alicante ya…“. Continuaron con “Silencio“, “Diecinueve” (a la que le regalamos un silencio absoluto y una sonora ovación) para acabar con “Una piel de astracán“. Redondo.

Miguel Rivera (Maga) /// Fotografía: Mike
Miguel Rivera (Maga) /// Fotografía: Mike

Fue una segunda parte emocionante, el formato primigenio en el que tocaron las canciones, nos forzaba al silencio mientras Miguel se paseaba entre la gente, conectando con la audiencia y poniendo nuestras emociones a flor de piel. Salí profundamente conmovida, y parece que no fui la única, porque después de la larga oleada de aplausos que se llevaron los sevillanos, al salir vi a un niño llorando (muy sentido) y abrazado a su madre. En ese momento quería pensar que lloraba de la emoción de saber que ha vivido algo único, pero no nos vamos a mentir, no tenía más de 7 años, probablemente lloraba asustado de toda esa gente rara que hacía mucho ruido. Aunque una puede soñar, ¿no?.

Muchas gracias Maga, por esa singular experiencia que recordaré muchos años, y gracias a Live the Roof Licor 43 y AndSons Producciones por hacerlo posible. Maga sigue en estudio gestando su próximo álbum, así que nos veremos antes de lo esperado, eso seguro.

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