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Demuestran que el rock sigue vivo en todas sus aristas

El pasado 17 de febrero asistimos a un concierto de los que marcan, uno de esos que con el paso del tiempo se perpetúan en tu conciencia, tanto individual como colectiva. León Benavente, el grupo capitaneado por Abraham Boba, llegaba a la sala valenciana Moon tras anunciarse dos sold out correlativos; el de Barcelona y el de Valencia.

La noche empezó con la habitual puntualidad ibérica, los treinta minutos de rigor post timing oficial, lapso en el que se pudo hidratar el personal y coger fuerzas para lo que se venia encima. Es personarse sobre el escenario y la banda empezar a quemar hits, uno tras otro, y es que a pesar de la juventud que atesoran como grupo con solo dos discos, estos contienen una retahíla canciones capaces de incendiar salas. Abrir el concierto con ‘Tipo D’ y seguidamente de ‘California’ es una buena muestra de ello y una fórmula que nunca falla. Desde su rock imperial hasta los bailes y muecas hipnóticas de su frontman a, Abraham Boba, se le queda minúsculo el escenario y crea una sinergia junto al público el cual no paró de corear letra a letra cada canción que atronaba desde los altavoces de Moon.

Y cuando hablamos de hits no es algo banal o excesivo porque, en la más de hora y media que durú el show, el público estuvo desatado, cantando (y no hablando, como por desgracia está ocurriendo más frecuentemente en las salas), sin los móviles en la mano y es que León Benavente te mantiene en tensión musical. Abraham, poseído con el espíritu del buen rockero no vaciló en bajar en sendas ocasiones, micrófono en mano, donde en la conclusión con ‘Ser Brigada’ los afortunados llegamos al éxtasis.

En resumidas cuentas, un must que todos deberíamos deleitar en nuestros oídos alguna vez para poder afirmar que el rock sigue vivo en todas sus aristas.

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