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Estimado Sr. Ribó (o a quien corresponda):

Mi nombre es Gema Clara, y soy ciudadana de esta ciudad desde mi nacimiento hace 26 años. Como muchos jóvenes en pleno desarrollo personal y profesional (en plena crisis) hace más de dos años decidí “emprender” (disculpe la dichosa palabra) y montar mi propio negocio. Actualmente regento, junto a mi pareja, un humilde espacio, en la Zona Cedro, llamado Cerati Café.
Nos definimos como un espacio cultural puesto que es lo que queremos ser, profesionalmente vendemos café y productos valencianos, y le sacamos la licencia a golpe de reforma tras reforma, puesto que la normativa fue cambiando en un breve período de tiempo. Pero no entraré en detalles, lo cierto es que tenemos todo acorde con la normativa actual, como es nuestro deber, pero hay una cosa que nos parece absurdamente injusta. Antes le he comentado que nos definimos como espacio cultural, esto es que ofrecemos nuestro espacio para todo tipo de actividades culturales, hemos albergado desde conciertos en acústico (por los cuales somos conocidos) hasta radio-teatro. La cosa es la siguiente: hasta hace un año aproximadamente, estaba permitido ejercer este tipo de actividades a través de permisos especiales que expedía el Ayuntamiento de Valencia, a razón de 3 al mes. Las únicas condiciones eran: no superar el aforo del local y no pasarse del horario permitido acorde con la licencia, por supuesto. A partir de octubre del año pasado, y vaya usted a saber por qué, la normativa cambió, de forma que ahora sólo se conceden este tipo de licencias extraordinarias 6 veces al año.
Debate sobre la
Debate sobre la “escena musical Valenciana”, moderado por Javier Pérez (CAC, Radio Klara). Intervienen: Corina Preciado (Serious Fan Music), Iosune (Mantequilla Voladora), May Ibáñez (Badlands)
Debo decirle, señor Ribó, que las razones personales que tenemos para organizar este tipo de eventos van ligadas a nuestro amor hacia la cultura y el arte, y lo que creemos nuestro deber como ciudadanos, que es compartir cultura y educar en comunidad y conciencia de barrio. No buscamos lucrarnos excepcionalmente (obviamente no somos una asociación cultural sin ánimo de lucro, sino un negocio, y nos gustaría poder vivir de esto algún día) con estos eventos, sino difundir un estilo de vida arraigado a las artes ya que durante más de 20 años estas, como usted bien sabrá, fueron maltratadas en nuestra querida ciudad. Siempre hemos limitado estos eventos a un horario respetable y respetuoso con nuestra comunidad, entre las 18:00 y las 22:00, ya que entendemos que el descanso vecinal es crucial en el desarrollo de una conciencia comunitaria. Dicho esto señor Ribó, pese a la limitación de 6 licencias extraordinarias anuales, en Cerati Café seguimos programando cultura cada fin de semana.
¿Estamos cometiendo un delito? ¿Una infracción? Ahí está la cuestión, he buscado y rebuscado y no encuentro normativas específicas que prohíban actuaciones en directo en los locales, pero tampoco he encontrado legislación alguna que las permita (a parte de las “licencias extraordinarias” antes mencionadas) libremente. Muchos agentes de la ley a los cuales les he preguntado me han ofrecido respuestas contradictorias: “Mientras no tengas escenario montado no pasa nada“, “Hombre, yo si entro y veo a un tío con una guitarra no te voy a decir nada siempre y cuando vea que no se supera el aforo“, “No, no, eso está totalmente prohibido“, “Depende del criterio del policía que entre, si ha habido denuncia o no, pero vamos, en principio yo no me preocuparía“. Fíjese qué de subjetivismo, como usted comprenderá, yo no puedo estar pendiente del humor-criterio del agente de la ley que camine delante de mi puerta. Y aunque la mayoría me han dicho “que no me preocupe“, me disculpará usted si ese no es el caso, cuando hay una actividad cultural programada en mi local nunca estoy tranquila porque no existe una normativa clara que ampare dicha actividad, con lo cual, siempre me siento expuesta a sanción. Será usted consciente que ciudades como Bilbao, Alicante o Barcelona ya están dando los primeros pasos hacia la despenalización de los espectáculos en directo, y señor Ribó, cómo me apenaría que mi ciudad, mi Valencia, no formase parte de esa iniciativa.
Radio-Teatro:
Radio-Teatro: “La Guerra de los Mundos” de H.G. Wells.
Sin cultura, señor Ribó, los locales, los barrios, nos estamos muriendo. Considero que usted entiende la importancia de la comunidad como parte vital de la prosperidad de una ciudad, así que por favor, dé un paso adelante. Permítanos explorar y difundir nuestra cultura para seguir aprendiendo y creciendo, en horarios razonables, con convivencia, con comunidad. Ayúdenos a pelear por un mejor barrio, un mejor Cedro, una mejor Valencia.
Muchísimas gracias por su atención.
Atte.: Una ciudadana comprometida.
P.D.: Hace un par de meses ya intenté hacerle llegar un mensaje, aquí lo tiene de nuevo.
P.P.D.: Existe una plataforma que le pide lo mismo que le pedimos muchos ciudadanos, trabajadores de las artes y locales que fomentamos este tipo de espectáculos, por si le interesa echarle un vistazo.

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