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The SaltitoS apareció de la nada en Valencia, en un cartel que convocaba a las buenas gentes de la capital del Túria a asistir al concierto-presentación-de-disco de esta desconocida banda junto a los también valencianos Laverge. Hasta aquí todo correcto. Intento buscar información en redes sociales, no aparece nada, busco en Google, nada. Entonces, David Minton y Aitor Mateu, guitarra y batería respectivamente de Laverge, me mandan casi a la vez un tema correspondiente al disco que sus compañeros de viaje conciertil presentarían unas semanas después “escucha esta mierda, que te va a flipar”, “escucha la 5 y te quedas LOKO”, me dicen. Entonces empiezo a encajar piezas.

Al margen de esto anterior, de lo que hablaré luego, la expectación que crea la banda antes de dicho concierto es impresionante; únicamente con el disco subido en Bandcamp la gente empieza a dirigirse a mí para preguntarme “¿quién coño son estos pavos?”, o “me cago en la puta, como suena esto, ¿quiénes son?”. Mi respuesta es la de la ignorancia absoluta, puesto que sólo conozco un dato: Nollie to Glory.
Tras varios días de calentarme la cabeza (y de escuchar en bucle el disco), empiezo a averiguar datos: a la guitarra y la voz está Chema Campos, vocalista y guitarra de los extintos y ya nombrados Nollie to Glory (donde compartió de todo con Aitor Mateu, que también tocaba allí la batería), a la guitarra solista, Charlie Rodríguez, también guitarra en Gran Quivira y mil grupos más, a la batería Miguel Ángel Nueda, a los mandos de los platillos también en Daze of Dawn, y al bajo Alex Casal, visto también con Sáez y The Dirt Tracks. Vamos, una banda del copón. Y como os venía diciendo, llevaba comprobando la calidad de su disco unos cuantos días, y es lo que os vengo a contar, desde el principio.

El primer corte del disco es un single puro y duro, una declaración de intenciones llamada “We Are the SaltitoS” que sabiamente el grupo sacó junto a un videoclip de dibujos animados ES-PEC-TA-CU-LAR como adelanto para empezar a darse a conocer. Sonido acústico al principio, con sabor desértico y sureño, que acaba derivando en un jackwithesco final, con Chema desgañitándose al más puro estilo del frontman de los White Stripes. Con este tema, The SaltitoS pone una sonrisa en nuestra boca y nos deja con ganas de más.

Ese “más” llega con “Honey Well”, un tema donde podemos ver que la influencia de Jack White y sus grupos es poderosa en The SaltitoS, y eso MUY BUENO, joder. Muchos han intentado copiar el estilo de White, pero pocos lo consiguen. The SaltitoS consigue hacerse con un sonido propio que en ocasiones puede recordar a Raconteurs o a los White Stripes, pero que no deja de ser particular de los valencianos.
“Desert Maze” y “Habla Español” son un buen ejemplo. Suenan a The Raconteurs pero a la vez NO, y que se noten las influencias no es malo, como muchos piensan y comentan. El final de “Habla Español” contiene dosis del punk-rock de Nollie to Glory, por ejemplo, no todo van a ser jackwhite-ismos.

Y entonces llega “la 5”, ese tema que tan fervientemente me habían recomendado los miembros de Laverge, “Devil’s Trade”, un tema que precisamente pone en la mesa ese asunto: ¿The SaltitoS han hecho un trato con el diablo y después se han puesto a grabar? Porque a eso suena el disco, a frescura, a rock and roll, a duro, a sucio, y aún nos quedan dos temas.
“Monsters” vuelve a traer el desierto y el western a mis oídos, con un ritmo muy marcado (cadenas de prisioneros a lo Django incluidas). El dominio vocal de Chema es claramente visible en este tema, de los más pegadizos del disco, y cuenta con uno de los mejores breaks que he escuchado en los útimos meses.
El disco acaba con la puntilla western “El Saltito”, con cierto regusto mexicano. Un tema acústico-circense que pone punto y final al debut de The SaltitoS, una banda que seguiremos muy de cerca, y que se ha ganado por méritos propios ser nuestro disco del mes.

Podéis seguirlos en su página de Facebook: The SaltitoS
Y escuchar su disco al completo aquí abajo:

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