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La Gramola de Keith se hizo un largo viaje desde Valencia a Viveiro (Lugo) para tomar nota de la undécima edición del Resurrection Fest.

Este año se presentaba no sólo con un gran cartel y un gran número de bandas con tremenda variedad de géneros, también tenía un merecido SOLD OUT, el primero tras sus once años de historia y de duro trabajo. Más de 80000 personas han pasado este año por el festival. ¿Demasiado grande para algunos? Muchos lo consideran ya como el Hellfest español, pero en versión reducida.

El pre-resu de esta edición se abría nuevamente con una fiesta de presentación encabezada por SKINDRED y seguida de: NARCO, Eskimo Callboy, Siberian Meat Grinder, For The Glory, Hyde Abbey y Strikeback (ganadores del bandcontest). Todo esto al módico precio de cinco euros. Cada uno de los conciertos se realizaron en el Ritual Stage, que lucía como nunca. La otra mitad del recinto aún no estaba disponible al público pero pudimos comprobar las zonas de merch, los puestos de comida y, por supuesto, el gran homenaje a Lemmy Kilmister, parada casi obligatoria para hacerse una foto.

Strikeback fueron los primeros en estrenarse y abrieron los primeros circle pits. Hyde Abbey, quienes ya tocaron en la edición del 2014, volvieron a dejarnos con la boca abierta, más aun cuando uno de sus guitarristas bajó del escenario y se metió en el centro de un circle pit a tocar.

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Viveiro tiene un microclima propio, por lo que todos mirábamos al cielo y, aunque fuésemos ateos, rezábamos para que no lloviese, pero llegó la lluvia igualmente. Esto fue suficiente para encharcar todo el recinto y colarse el agua por dentro de la carpa. A pesar de este hecho, la fiesta no cesó y era turno de los portugueses For The Glory, uno de los mejores conciertos del día cargado de puro hardcore que animó hasta los niños del resukids, que se hicieron ver sobre el escenario por primera vez.

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Pasando el ecuador de las actuaciones y hecho el Ritual Stage un barrizal, llegaron los rusos Siberian Meat Grinder, que con dos cantantes imponentes al frente nos dieron una buena lección de crossover mezclado con solos de guitarra típicos del thrash metal.

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La verdadera fiesta empezó con Eskimo Callboy, electrocore que hizo saltar a cada uno de los asistentes llegando a ser surrealista por momentos.

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Y, por si no hubiese ya suficiente variedad musical, NARCO también estaban presentes y realizaron un brutal directo cargado de rabia. Subieron al escenario a un “yisus” que se encontraba entre el público y, se despidieron finalmente con 5 canciones diferentes (estuvo bien, pero parecía no acabar nunca).

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Tras ellos llegaron a las estrellas de la noche, la guinda del pastel, SKINDRED, quienes tocaron el año pasado en el Main Stage dejando (algún que otro sujetador por el recinto) su energía intacta hasta ese día. Nuevamente se repitieron las camisetas al aire, los saltos y los coros. Sin duda, fue la mejor manera de acabar una presentación y la noche.

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Después de esto cada uno volvía a su hospedaje. Aun habiendo ampliación, este año, de campings casi todos completaron el aforo permitido y el Resucamp, situado al lado del recinto, fue el primero en agotarse.

Para todas las fotos del día visitar Furyo State Photography y si crees que puedes aparecer en alguna foto búscate aquí en el álbum del público.

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