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Nuevo día en la Caja Mágica, jornada soleada de viernes. Solventados (por el momento) los problemas logísticos del día anterior (que fueron numerosos), la jornada daba comienzo.
Durante el día anterior las colas para acceder a las barras y a los escenarios habían sido interminables, ya que el sistema de pago mediante la aplicación del festival asociado a tu pulsera no funcionaba, igual que tampoco funcionaba el sistema de cobro en barras, y no podías pagar en efectivo ni había tokens. Esto generó una gran crítica hacia la organización, llegando a criticar el hecho de que hubiera una noria (sí, había una noria a lo Coachella) pero que no pudiéramos pagar en barras.
Además, la poca o nula señalización de los escenarios de los interiores (únicamente señalizados por una flecha a ninguna parte en la que ponía “To Everything” y que parecía una broma de bastante mal gusto) y tampoco ayudaron a calmar los ánimos. Aunque quizás unos de los que se llevaron la pero parte fueron los artistas del mercadito de diseño que estaba en el “sótano 1”, excesivamente mal señalizado, y que estuvieron a punto de irse ya que el festival les prometió cobertura, visibilidad y público, y poco había habido en la primera jornada.
Todo esto fue subsanado en la segunda jornada, por lo que un punto para la organización, o al menos para parte de la misma.

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Bigott /// Foto: VikPamNox

El turrón empezó con Bigott, que como viene siendo normal en sus shows empezó a calentar sobre el escenario antes del concierto, como si de un tenista se tratara, saludando efusivamente a la gente y dándonos la clave para vivir más: respirar correctamente. El zaragozano y su desparpajo nos acompañaron mientras el sol hacía un agujero enorme en nuestros cuellos. Nos presentó varios temas de su nuevo trabajo, que será lanzado en breve. Recordemos que los tendremos en el Deleste Festival en Valencia este año.

Después le tocaba el turno a Stereophonics en el escenario principal, y si bien no soy un gran fan de los galeses, he de decir que la afluencia de público era tremenda para ser las 19:35h de la tarde. Con hits como “Maybe Tomorrow”“Indian Summer” o la final “Dakota” la banda comandada por Kelly Jones nos demostró que tiene el culo pelado de tocar en grandes festivales y que sabe mover a las masas a su antojo, poniendo los acentos en los momentos justos del concierto.

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Temples /// Foto: VikPamNox

Tras ellos tocaba ver a Temples, una banda que descubrí entre la letra “pequeña” del FIB 2013, y a quienes me quedé con las ganas de ver (culpa de los malditos solapamientos). Los de Kettering (Inglaterra) empezaron con la atmosférica “Colours to Life” y una tras otra fueron destilando el ácido de la mayoría de temas que componen su “Sun Structures”, además de meter también temas como “Ankh”, que viene de cara B en el single de “Colours of Life” y que es un temazo brutal. Pese a que el disco es de finales de 2013, los ingleses saben defender sus temas como el primer día y siguen sacando temas para sus nuevos álbumes. Eso sí, el tema más reconocido por todos y que sacó sonrisas a más de uno fue ese perfecto “Shelter Song”.

Cuando acabaron me dirigí de nuevo al escenario principal para esperar al primer plato fuerte del día: Jane’s Addiction, pero nuestras ganas de ver a los americanos fueron interrumpidas por un robot gigante parecido al de Metropolis, acompañado de la insoportable “Kannibalen” de Apashe. Al principio no entendimos nada, pero luego recordamos que La Fura dels Baus tenía programada una actuación sorpresa cada día, en un horario aleatorio. Bien, me parece perfecto que se de oportunidad a propuestas como esa, pero no me parece correcto que se haga en esos horarios y justo antes de un concierto. Si lo haces antes de Prodigy queda de lujo, además podrías hacer pensar que es un “warm-up”, lo cual habría sido de agradecer.

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Dave Navarro y Perry Farrell, de Jane’s Addiction /// Foto: VikPamNox

Bueno, pasemos al concierto de la banda de Los Ángeles. Venían en una gira aniversario de su disco “Ritual de lo Habitual”, e iban a interpretarlo de cabo a rabo, en el orden original del disco. Efectivamente, comenzó con ese monólogo en castellano de los suburbios de L.A.: “Seniores y senioras, nosotros tenemos más influencia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos… creado y regado de Los Ángelis, Juana’s Adicción”… y con “Stop” nos golpeaban primero. Un Perry Farrell bastante desmejorado (y enfundado en un traje rosa con camisa negra brillante) pero que sigue cantando igual de bien nos daba la bienvenida a su Ritual, y unas chicas bailaban en unos podios estratégicamente colocados. Con el hit “Been Caught Stealing” la gente se vino arriba y cantaba cada estribillo. También el de “Three Days”, y los de los temas no-Ritual, como “Just Because”, “Jane Says” o una versión del “Rebel Rebel” de Bowie. Un buen concierto de una banda mítica que con Dave Navarro a la guitarra y Perry Farrell como maestro de ceremonias se bastó para convencer a los asistentes.

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Abel, voz y guitarra de Los Vinagres /// Foto: VikPamNox

Después tocaban los Band of Horses, pero decidí irme a lo “difícil” e ir a visitar a los canariones Los Vinagres, que tocaban en un escenario pequeño junto al mercadito de diseño, el escenario Mondo Sonoro. He de decir que ya de por sí la banda me flipa, pero al verlos en directo rodeado de bastante público haciendo pogos y coreando sus temas me acabaron de ganar el corasón latino. Estos tres colegas de La Palma sudan garaje por cada poro y tienen una energía envidiable. Presentando su último EP “Me lo Saqué de la Chistorra”, los canarios regalaron a los asistentes la dosis de energía que necesitábamos para sobrevivir al folk de Band of Horses. Temas como “Manolaso”“Piñaso en la boca” o “Me Enamoré de tu Madre” movieron al público los escasos 40 minutos que duró el concierto.

Subí rápidamente al piso 0 para ver a uno de mis grupos favoritos del cartel: Royal Republic. Esta banda sueca hace el mejor hard rock que te puedas echar a la cara actualmente. Con el cachondeo de sus compatriotas The Hives, la actitud de Danko Jones y un estilo muy propio generado de la suma de hard rock, garaje y rock and roll. Comenzaban con la incendiaria “When I See You Dance With Another” y seguían con “Walk!”, ambos temas de su nuevo y recién estrenado “Weekend Man”, que aprovechaban para presentar en el Mad Cool. Como bombas cayeron temas más antiguos como “Underwear” o “Everybody Wants to be an Astronaut” y el clímax llegó con “Here I Come (There You Go)” y “Tommy-Gun” para finiquitar uno de los mejores conciertos del festival, sin absoluta réplica.

Royal Republic /// Foto: VikPamNox
Royal Republic /// Foto: VikPamNox

Ya había entrado la noche y había mucho público ¿qué pasaba? Pues que iban a empezar The Prodigy, y tras pillar avituallamiento nos adentramos en la rave que tenían preparada los ingleses. “Breathe”, “Firestarter” y “Omen” fueron las primeras balas que nos dispararon Liam Howlett, Keith Flint, y Maxim desde el escenario, en el que además de ellos estaban un batería y un guitarra que no dejaron de tocar en todo el concierto. Los nuevos temas como “Nasty”“Wild Frontier” “The Day is my Enemy” o la partetobillos “Wall of Death” sonaron muy fuerte en la explanada de la Caja Mágica. Se iban sucediendo clásicos como “Voodoo People”, “Poison”, “Invaders Must Die” o “Poison” para acabar derivando en la locura con “Take Me to the Hospital” (donde muchos posiblemente acabaron tras la barbaridad de concierto de los de Braintree) y finiquitar la faena con una versión pinchada de “Out of Space”. Brutal y potente, como deben ser siempre The Prodigy.

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The Prodigy /// Foto: VikPamNox

Tras la electrónica noventera pasamos a la electrónica moderna, que a mi parecer guarda un regusto bastante claro a la que llevan por bandera The Prodigy. Les tocaba el turno a los sudafricanos Die Antwoord, grimosos como pocos pero igual de contundentes que una apisonadora. El grupo formado por Yolandi Visser y Ninja salía acompañado de su DJ y de un par de bailarinas, y todos menos el DJ fueron cambiando de vestuario casi en cada tema, usando pijamas de cuerpo entero de Pikachu, sudaderas de colores estridentes y disfraces varios. Los “sucesores” del rave-rap de The Prodigy bien podrian ser estos dos sudafricanos, que con temas como “Cookie Thumper”“Fatty Boom Boom” “Ugly Boy” se colocaron la corona de reyes de la rave haciendo algún guiño incluso a The Prodigy pinchando un fragmento de “No Good (Start the Dance)”. El fin de fiesta lo pusieron con “I Fink U Freeky” y un emotivo “I Am the Ninja”.

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Die Antwoord /// Foto: VikPamNox

El día más ajetreado para mí en el festival resultó un nuevo triunfo, y al haber solucionado (parcialmente) los problemas de la jornada anterior, imagino que los organizadores se lo tomarían también como una victoria.
Mañana, la tercera y última parte de la crónica, si queréis enteraros de lo que pasó el primer día del festival, podéis hacerlo aquí.

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