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Madrid, 16 de junio, primera jornada del neonato festival Mad Cool, celebrado en las instalaciones y alrededores de La Caja Mágica. Desde que salieron las primeras confirmaciones, el festival tuvo fijas muchas miradas por lo variopintos que eran los nombres que conformaban el cartel: indie nuevo, indie viejo, rock clásico, música electrónica, rock and roll y apuestas nacionales se agolpaban en el cartel con aparente desorden.

Lo primero que hicimos al llegar fue acudir a recoger las acreditaciones  e intentar solucionar un problema que teníamos con una de ellas, sin éxito alguno pues los amables empleados de la caseta de acreditaciones no conseguían ponerse en contacto con la jefa de prensa, que era la que llevaba la gestión de problemas ocasionados con los medios. No pasa nada, nos dan una solución parcial y dejamos nuestro teléfono para que nos llamen cuando contacten con la jefa de prensa. Tras esto y mientras entramos al recinto, empieza a llover.

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Rat Boy /// Foto: VikPamNox

El festival comienza con la actuación de Rat Boy, un chaval de 20 años de Chelmsford, Inglaterra, que consigue mover al público con su indie-rap-adolescente que recuerda al gamberrismo de los Beastie Boys con la actitud de los Arctic Monkeys pre-púbers. Acompañado de 3 compañeros que tocan teclado y guitarra, bajo y batería, el ganador del premio NME a mejor artista nuevo hace que las nubes se despejen y deje de llover, y la gente empiece a moverse.

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Milky Chance /// Foto: VikPamNox

Al acabar, en el escenario principal, cercano al secundario (recordemos que el festival contaba con 6 escenarios, 2 de ellos en exteriores y 4 en los interiores de la Caja Mágica), aparece Milky Chance, o lo que es lo mismo: los autores del hit viral “Stolen Dance”, tema que tristemente parecía ser el único que el respetable conocía, y que los alemanes (fijo que la gente que los veía ni siquiera sabían de dónde salían) tocaron para cerrar el concierto. Además de ese hit tocaron muchos otros temas de su disco “Sadnecessary” como “Down by the River”, “Flashed Junk Mind” o “Fairytale”, con Clemens Rehbein a la guitarra y la voz, Philipp Dausch a los platos y las percusiones y un segundo guitarra acompañante. Juntos ejecutaron uno de los conciertos más bonitos que vimos en todo el festival, esas atmósferas que Rehbein crea cuando hace arpegios están al alcance de muy pocos.

Llegó el turno de uno de los gruesos del cartel: The Kills. Tras intentar encontrar el recinto donde estaba el escenario, en el interior de uno de los campos de tenis del recinto, en el primer sótano, y bastante mal señalizado, nos adentramos en la densa niebla de los anglo-americanos (recordemos que Alison Mosshart (voz, guitarra) es estadounidense y Jamie Hince (guitarra, coros) es inglés). Venían presentando su recién estrenado disco “Ash & Ice”, que contiene el germen de lo que son The Kills: una mezcla de sonidos stoner, rock, garaje, electrónicos e indies, por raro que pueda parecer. Intercalando temas de sus 5 discos llenaron el aforo limitado que tenía el escenario cubierto (sí, los escenarios cubiertos tenían un aforo limitado y mucha gente se quedaba fuera haciendo mucha cola para poder entrar, cosa que sigo sin acabar de comprender).

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Alison Mosshart, vocalista de The Kills /// Foto: VikPamNox

Casi sin poder acabar de verlos (sí, ya sabéis cómo son los festivales y sus frenéticos horarios) corrimos a la explanada del escenario principal para ver al plato fuerte del día: The Who. ¿Los quién? Vale, no voy a seguir con la broma.
Tenía muchas esperanzas puestas en este concierto, y lo cierto es que mis expectativas se cumplieron: fue un concierto de 10, con todas sus letras, pese a que el sonido deficiente de la primera jornada del festival no nos dejara disfrutar de toda la potencia que siguen atesorando los de Londres. Y sí, me voy a recrear en este momento ya que fue tremendamente emocionante.

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Pete Townshend, leyenda viva de The Who /// Foto: VikPamNox

Con “I Can’t Explain” daba comienzo la retahíla de hits con los que la banda londinense comandada por un Roger Daltrey en plena forma y un Pete Townshend parlanchín nos iba a hacer uno de los mejores regalos del año. “Substitute” y “Who Are You” (conocida por algunos asistentes como “esta es la de CSI”) cayeron después como una bomba, igual que las siguientes: “The Kids Are Alright” y “I Can From Miles”. En “My Generation” empezaron a proliferar los móviles, inmortalizando el momento. Llegó el primer momento “pelos de punta” con una emocionantísima “Behind Blue Eyes”, que llegó a hacer(me) soltar alguna lagrimilla, mientras en la pantalla que la banda tenía detrás se iban sucediendo imágenes de los músicos en sus épocas doradas, alcanzando el clímax con las de Keith Moon. Emocionante no, lo siguiente.

“Join Together” fue la comunión Daltrey-público, ya que poco hablaba el bueno de Roger con el respetable excepto en este tema, en el que animó a los asistentes a echar una mano con esos “Come on and join together with the band”. El fanatismo que siento por The Who se plasma perfectamente en “You Better You Bet”, un tema que canto como un poseso mientras la gente me mira ya que no conoce ni la mitad de los temas. “Postureo”, pienso mientras “when I say I love you, you say you better, you better, you better, you bet”. En “I’m the One” Pete Townshend, que canta este tema, dedica el mismo a todos los chavales de 17 años que asisten al concierto, lo que añade una carga emotiva más al concierto. Después, “5:15”“Love Reign O’er Me” cierran los guiños al “Quadrophenia” y comienzan los temas de “Tommy”; caen “Amazing Journey” y “Sparks”… y por supuesto “Pinball Wizard” (lagrimilla de nuevo, hay que ver cómo estaba el jueves…).

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The Who /// Foto: VikPamNox

Antes de lo que sería el acabóse dejan una delicada “See Me, Feel Me” meciéndose en los brazos de los presentes. La aparente paz del tema final de “Tommy” da paso a uno de los sintes más famosos de la historia del rock. Móviles en mano, – me atrevería a decir que – la mitad del público (me incluyo) grabó el inicio de la apoteósica “Baba O’Riley”, que acabó de encender a los allí presentes, dándonos cuenta que el rock vive dentro de cada uno, tengas la edad que tengas. Y cuando pensábamos que nada podía superar lo vivido con el tema anterior, nos dejan con la lengua fuera con “Won’t Get Fooled Again” (“mira, esta también es de CSI”, vuelvo a escuchar), donde Daltrey vuelve a demostrar que sigue teniendo potencia vocal como para desgañitarse haciendo los gritos finales.
En resumen, ni siquiera el bajo sonido nos impidió disfrutar como nunca de una de las leyendas más grandes del rock and roll, en lo que fue uno de los aciertos más grandes de esta primera edición del Mad Cool.

Tras la hora y no-sé-cuántos que duró el concierto de The Who y con pocas fuerzas para más nos retiramos a ponernos en barbecho para la segunda jornada, que también llegaba cargadita. Pronto, más.

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