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Mental Signals /// Fotografía: Patricia Ferragud
Mental Signals /// Fotografía: Patricia Ferragud

Pasan de las 23h de un viernes gris. El concierto ya ha empezado. Justo llegamos en una breve pausa porque Miguel se ha separado del teclado y prepara su violín para el siguiente tema. Hemos llegado tarde por culpa de la lluvia. Ahí fuera el paisaje es amargo, huele a frío y los caminos resultan impracticables. Parece la escenografía más acorde para introducir a una banda que se presenta como “la cara oculta del cerebro”, una declaración que comprendes cuando escuchas un directo de los Mental Signals. Porque a través de sus temas te dan a conocer su lado más íntimo, sus miedos, un sentimiento de extrañeza ante sí y ante el mundo y te quieres dejar llevar con ellos y que su sonido te llegue al estómago hasta que te encuentras en un estado en el que pensar, sentir y querer se han convertido en una única cosa confusa.

Está claro que ésta no es una banda común: aquí nadie está bailando, el ambiente es tranquilo y se respira quietud, pero no indiferencia. Psicodelia ochentera, postpunk… realmente no importan sus influencias cuando se expresan desde una feroz subjetividad de un modo tan sensible. “Explanation” es su último tema y con él la confusión anterior se va transformando en locura, en algo inestable como la estructura de la propia canción que ni siquiera tiene estribillo. La voz de Alex transmite demencia y las luces de la sala que se han puesto a destellear dando un rollo epiléptico influyen en que se perciba todo como una verdadera ida de olla.

Mental Signals /// Fotografía: Patricia Ferragud
Mental Signals /// Fotografía: Patricia Ferragud

Después de este ejercicio de introspección estamos preparadas para los Dead Rabbits y su recién publicado “Everything is a lie”. Ahora sí que empieza el baile. Thomas Hayes pone la melodía con una voz que en ocasiones más bien parecen maullidos y la gente se mueve serpenteante al ritmo de unas líneas muy pegadizas del bajo de Colin Fox y los firmes golpes de batería de Suzanne Sims (celebramos su presencia en una industria musical que sigue siendo mayoritariamente masculina). Paul Seymour da el toque hipnótico con su teclado enorme (en serio, enorme) y Neil Atkinson Jr. lo funde todo con su guitarra, la cual toca lo más delicadamente que posiblemente he visto tocar a nadie. En conjunto suena una psicodelia /shoegaze muy suave y melódica. Nos lo hacen pasar guay.

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Dead Rabbits /// Fotografía: Patricia Ferragud
Dead Rabbits /// Fotografía: Patricia Ferragud
Dead Rabbits /// Fotografía: Patricia Ferragud
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Dead Rabbits /// Fotografía: Patricia Ferragud

Y ahora suben los norteamericanos The Warlocks, quienes también presentan su nuevo trabajo “Songs from the Pale Eclipse”. Nada menos que cuatro guitarristas (¿demasiados?) y un bajista, todos en fila sobre el escenario, muralla de testosterona, dejando oculto al batería. Suena un rock psicodélico sesentero como una bruma de capas sobre capas de guitarra. La gente que ha venido para verles se amontona en las primeras filas y el grupo hace honor a su nombre de “magos” cuando ves que a tu alrededor la peña parece poseída por los movimientos espasmódicos que hacen al bailar.

El bolo termina y fuera ha dejado de llover.

The Warlocks /// Fotografía: Patricia Ferragud
The Warlocks /// Fotografía: Patricia Ferragud

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