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Llegamos a Madrid a las 19:15, a falta de un cuarto de hora para que comience uno de los tours más prometedores de este principio de año. Ante todo decir que al concierto fui principalmente por ver a Leprous, ya que aunque ya los había visto hace un par de años en Murcia, fueron la banda que me descubrió el Prog y apenas conocía alguna canción suya. Esto lo digo porque puede hacer que esta crítica sea más subjetiva de lo habitual. Y dicho esto, vamos a lo que nos ocupa:

FOTO: www.diablorock.com
Fotografía: www.diablorock.com

Entramos la sala a la hora de inicio, justo cuando empiezan a sonar los primeros compases de “Foe”, no hay tiempo de ir a pillar bebida ni de pasar por guardarropía. Va avanzando el bolo, con “Third Law” y “The Price” y en ningún momento el grupo parece perder la atención del público, todos están atentos a cada acorde, cada golpe de baqueta.  Esto es debido quizás a la perfección casi contra-natura con la que Einar y compañía reproducen compás a compás las canciones tal cual suenan en el álbum. Continuamos con el concierto con “The Flood” cuyo estribillo es coreado al unísono por casi toda la sala. En la siguiente canción, “Rewind”, para mí una de las mejores del último disco, nos encontramos con una experiencia agridulce, la cortan a mitad para poder completar el setlist, ante las miradas atónitas de los asistentes. Finalmente, para acaban con su corta actuación tocando la épica “Slave” ¿Mi opinión del set? En palabras de un amigo: “Es el concierto que me ha dejado más satisfecho e insatisfecho a la vez”. A todos nos faltaron temazos como “The Cloak” o “The Valley”. Sin embargo, hay que decir que sonaron como los ángeles, y que si siguen así, sin duda van a llegar a lo más alto dentro de este mundillo. Sin duda, si vuelven a España, volveré a verlos, espero que ya como cabeza de cartel.

Tras un corto descanso, sin tiempo suficiente para asimilar el conciertazo que nos acaban de dar los noruegos, suben al escenario los americanos Between the Buried and Me, grupo que había ocasionado más de una discusión en el viaje, por lo que tampoco teníamos las expectativas muy altas. Comienzan con “Fossil Genera”, en mi opinión algo un poco desacertado ya que la siguiente fue “The Coma Machine” (temazo por cierto) y podrían haberla enlazado perfectamente con “Node”.

Fotografía: www.diablorock.com
Fotografía: www.diablorock.com

Desde el primer momento me empieza a quedar claro que aunque son un grupo que en lo que a técnica se refiere no puede ser mejor, no me transmite nada con su actuación en directo, aunque también hay que decir que el espectáculo de luces fue bestial. Seguimos con una “Lay Your Ghosts To Rest” metida con calzador, ya que perfectamente podían haber tocado “Dim Ignition” y “Famine Wolf” y después seguir con canciones de otros discos. A partir de aquí la cosa va a mejor. La siguiente en llegar es la estridente “Bloom”, y para finalizar, “Option Oblivion” y “Life in Velvet”, que si ya de por si son buenas, en directo me dejaron con los pelos de punta

Por fin llega el momento, el público aclama a uno de los reyes del Prog, el gran Devin Townsend. A poco que hayáis oído hablar de él, sabréis que es un personaje cuanto menos carismático, y le bastaron 30 segundos en el escenario para quedarse con la gente en el bolsillo. Pero no todo va a ser bueno, con la excusa de ser headliner, siempre se suele subir el volumen al equipo, y en este caso no iba a ser menos, llegando al punto de tener que cambiarme varias veces de sitio hasta encontrar uno donde se escuchase medianamente bien, por no hablar de que su actuación empezó con el volumen de la voz bastante bajo. Dejando eso a un lado, demostraron un brutal despliegue de medios, y si antes aclamaba el juego de luces de Between the Buried and Me, el de Devin ya era de otro nivel, siendo este temático para cada canción, según el álbum al que perteneciese. Una vez dicho esto, vamos con lo que interesa que son los temas. Empezaron con “Rejoice” y “Night”, para luego dar paso una breve presentación de los singles de su nuevo disco, “Stormbending” y “Failure”. Seguimos con “Hyperdrive” y con la balada de turno, “Where We Belong”. A partir de este momento empieza la caña con “Planet of the Apes”, el tema progresivo por excelencia de este repertorio, para seguir con “Ziltoid Goes Home” y con “Suicide”, en la que por fin arreglaron el problema de la voz, por lo que  “Supercrush!” sonó a gloria.

Fotografía: www.diablorock.com
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Ponían fin al set con “March of the Poozers” y “Kingdom”, para terminar de volver loco al público. En una especie de numerito para despedirse, en el que quedo claro que no iba a ser así, el canadiense volvió a hacer gala de su labia con el respetable, despertando de nuevo las risas entre los asistentes. Minutos después volvió a salir al escenario, pero esta vez con una guitarra acústica, e invitó al público a un “singalong” con “Ih-Ah”, en el que la gente se volcó completamente. Y ahora sí, la noche tocó a su fin, con otra de las canciones del último disco, “Higher”. Para terminar, aunque creo que no me queda mucho por contar, decir que sin duda volvería a ver a Devin, pero esta vez habiéndome estudiado más sus temas, ya que hacia bastante poco que lo descubrí.
Espero que os haya gustado esta crítica, y nos vemos en la próxima.

Texto por: Ángel Martínez
Fotografías cedidas por www.diablorock.com

1 COMENTARIO

  1. Leprous estarán en el Be Prog de este año así que ahí tienes otra oportunidad de verlos 🙂

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