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Publicado el 12 de marzo de 1967, acaba de cumplir cincuenta años el álbum de culto por antonomasia. Producido por Andy Warhol, ignorado e incomprendido en su momento, a día de hoy reverenciado por unos y repudiado por otros, lo cierto es que sin The Velvet Underground & Nico la historia del rock habría sido muy, muy diferente. Para comprobar la influencia y pervivencia actual de la obra creada a partir de la suma de fuerzas entre la experimentación vanguardista de John Cale y el rock textos oscuros de Lou Reed, recogemos las impresiones de músicos del panorama valenciano de diferentes estilos y generaciones, tanto positivas como negativas. Para ello, les hemos planteado las siguientes preguntas:

¿Cómo y cuándo descubriste el disco, y qué impresión te causó?

• ¿Qué ha supuesto para ti con el paso de los años?

• ¿Es un disco que te haya influenciado en la música que haces hoy en día?

• ¿Con qué canción te quedarías del disco, y por qué?

Y estas han sido sus respuestas:

Remi Carreres
(Glamour, Comité Cisne, Coleccionistas, Proyecto Blackstar).

• El disco completo lo debí escuchar la primera vez que se editó en España (con 10 años de retraso respecto al resto del mundo occidental), siendo ya entonces seguidor de Lou Reed, John Cale y Nico en solitario. Tengo que reconocer que el sonido me pareció demasiado “sesentero” y endeble, me identificaba más con el sonido de Transformer, Fear o The End.

• La historia del rock hubiese sido mucho menos excitante de no existir este disco.

• ¡¡¡Absolutamente!!! Mis máximas influencias son David Bowie, Brian Eno (dos artistas que han reconocido este disco como su mayor influencia) y el propio Lou Reed. Mi percepción del mundo está modulada directa e indirectamente por este disco.

• Tengo que quedarme con dos: All Tomorrow Parties, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, hipnótica como pocas. La voz de Nico le da una dimensión y una personalidad únicas. Y Waiting for the man, la primera frase de la letra ya te hace intuir que no te van a hablar de calentones adolescentes o subidones/desengaños amorosos, y además tiene ese sonido machacón tan alejado de los arreglos de la época. Uno de mis “rocanroles” favoritos.

Carolina Otero (Lülla, Carolina Otero & The Someone Elses)

• El disco no lo tengo, así que tampoco tengo memoria de cuándo lo descubrí. Me acerqué a Velvet Underground & Nico, y también a Lou Reed en solitario, tardíamente. Espero que no os echéis las manos a la pelambrera.

• Aprecio su empleo del ruido y ciertas atmósferas pero no entiendo la veneración casi consensuada del público. Seguro que es coyuntural; ningún tío o amigo me los puso en casa en su momento. Luego veo su vínculo con la literatura, que es mi otra pasión, así que lo aprecio en su relación con la Beat Generation. Con “La Velvet” me pasa como con otros grupos que suelen encantar a todo el mundo -por ejemplo, The Smiths-: me gustan algunas canciones, eso es todo.

• No, en verdad no. Sólo he hecho algún ejercicio de estilo que se ha quedado en demo: canción “al modo Velvet”. Luego, las baterías de nuestro tercer disco con los Someone Elses (“Diastema Girls”) se sonorizaron partiendo un tanto de Lou Reed, pero de otro disco (a Paco Loco le encanta “Berlin”).

Heroin, me gusta mucho su progresión y ruidera. La temática no me interesa per se porque las drogas no me motivan en la realidad ni demasiado como pretexto compositivo, no obstante, retrata una época de excesos. En cierto modo, puedo drogarme con ella (“de ella”), que está guay. Tiene sentido que se hiciera en su momento (“it’s my wife and it’s my life”); hablar de estas cosas ahora me parece manido, me suena a pose, a seguir relacionando el rock con la droga (y el sexo) en un universo de epígonos falocéntricos.

Miquel Ángel Landete (Senior i el Cor Brutal).

• Ho he de confessar: sols he escoltat alguna cançó solta, la majoria en forma de covers d’altres artistes.

• Per a mi no gran cosa, almenys directament. Indirectament supose que més, perquè la influència de la VU s’ha anat fent gran en l’escena musical de hui en dia i hi ha moltes bandes que m’encanten que els tens com a referent.

• No conscientment, però supose que en algun nivell sí. Eixe minimalisme (no exent de talent) en la instrumentació és una vessant del rock que sempre m’ha interessat.

• Supose que amb There She Goes. Amb ella vaig descobrir l’existència de la VU, mitjançant una versió de REM que estava inclosa en un directe que vaig comprar a Discos Amsterdam, allà pel 1988.

Cisco Fran (La Gran Esperanza Blanca)

• Es un disco que, más allá de su portada y de Sunday morning, Waiting for the man, Heroin y Venus in furs, no he escuchado nunca completo. Lo más cerca que he estado de ese disco es cuando se lo pedí a un amigo para que Mendieta se hiciera una foto con él sosteniéndolo, una vez que lo entrevisté.

• Nada en absoluto. Además, Andy Warhol me cae mal.

• No me ha podido influir porque no lo he escuchado realmente. Yo quedé atrapado en el universo de Dylan, y ante Dylan todo palidece, amigo.

• Toqué Sunday Morning con Inhibidos Quizas! en un concierto en la sala Espiral de L’Eliana con Comité Cisne, en una colaboración que hicimos en 1985 esos dos grupos. De todos modos, la primera versión que escuché de la canción fue la de Comité. Heroin la usó Lou Reed en su famoso disco en directo (Rock and Roll Animal), pinchándose en público creo recordar. Generacionalmente soy más de ese disco en directo de Reed, pero no me influyó ni para bien ni para mal.

Kako Navarro (Corazones Eléctricos)

• Como amante del diseño gráfico y el arte lo descubrí por la mítica portada de Andy Warhol, después como músico sentí curiosidad y lo busqué.

• Aunque Velvet Underground no fue una de mis bandas preferidas entiendo la gran influencia que ha tenido en la música rock underground y alternativa posterior.

• Igual no directamente pero sí indirectamente de escucharlo en diferentes pubs de Valencia y por amigos que si que seguían a la banda y me hablaron de él.

I’m waiting for the man, es como un mantra con un ritmo repetitivo en el que la voz te lleva al personal universo de la banda.

May Ibáñez (Badlands)

• Llegué a La Velvet Underground de casualidad. Había visto muchas veces pósters y camisetas estampadas con el plátano de Andy Warhol, pero nunca había pensado en lo de “pelar el plátano y descubrir lo de dentro”. De adolescente tuve una banda con tintes grunge y rock alternativo. No conocía demasiadas referencias femeninas dentro de esos estilos más allá de Patti Smith o PJ Harvey y fue en esa búsqueda de nuevos modelos cuando un día topé con una versión de “Then He kissed me” de The Crystals. La interpretaba una tal Moe Tucker. Debo decir que a pesar de que no me sorprendió demasiado, hubo algo en el aura de esa canción que me hizo teclear el nombre de la mujer. Así descubrí que Tucker había sido la baterista de “The Velvet Underground”. Busqué su discografía, y como siempre, mi compromiso con el orden me obligó a empezar cronológicamente. Primer disco, primera canción. Y sonó Sunday Morning.

• La verdad es que no es un disco al que recurra ni escuche habitualmente, creo que para mí supuso el entendimiento de algunas cosas en un momento concreto y eso es lo que me queda de él. Cuando descubrí cómo se había grabado, lanzado y producido; conocí las fiestas en La Factory de Warhol y la relación de la banda, especialmente de Lou Reed con la cultura beat, abrí los ojos a un montón de posibilidades más allá del terreno musical. De alguna forma, empecé a comprender la incorrección. Vi que la conjunción entre el arte y el rock eran posibles y tenían pocos límites. Al principio me incomodaba escuchar y cantar letras sobre drogas o sexualidad, en la Velvet Underground lo hacían sin ningún tipo de reparo y era respetable. Con ellos lo digerí fácilmente aunque me costara años aplicármelo a mi misma.

• Al menos en el sonido, no creo que este disco precisamente haya tenido nada que ver con lo que hacemos Badlands. No obstante sí que podría encontrar similitudes en la manera de hacer las canciones; más bien en las ideas con las que nos basamos al crearlas o los motivos que tenemos para hacerlo. Nosotros seguimos intentando homenajear a personajes de esta “cultura underground” como Bill Hicks o Allen Ginsberg. Con un estilo totalmente diferente, pero con principios algo parecidos. Para nada premeditado, de todos modos.

• Creo que una de las cosas que más aprecio del álbum son las transiciones entre los temas más estridentes y las melodías más pop. El paso entre I’ll be your mirror y The Black Angel’s death song por dar un ejemplo, que te lleva de un extremo a otro sin darte cuenta. Personalmente destacaría Venus in Furs. Me parece que tiene una atmósfera sorprendente. Tanto la historia de la letra como la manera en la que avanzan los sonidos y la instrumentación, me recuerdan mucho a la música popular, que es algo que me fascina. Siempre la he visto como una versión oscura de Scarborough fair o algo así. Quizá le pase la pelota a Rafa Adrián (Badlands) y empecemos a electrizar violines nosotros también. Quién sabe.

Raúl Tamarit (Los Radiadores)

• Llegué a la Velvet Underground por Lou Reed. Ya tenía algún disco de Lou Reed en solitario que me había agenciado, o grabado en cinta. Leía por ahí, en revistas y tal, que antes tenía la Velvet Underground, incluso alguna de las canciones que interpretaba pertenecía a esa etapa. Hasta que alguien me dejó el directo en París Live MCMXCIII, que acababa de salir, y eso me llevó a querer más. Me compré en unos grandes almacenes el Live at Max’s Kansas City, pero ahí ya no estaba John Cale, ni se le esperaba. Hasta que por fin conseguí en una serie media el de “la banana”, y eso ya me impactó considerablemente, en ese momento se convirtió en uno de mis discos de cabecera. Siempre recurro a él en momentos de crisis de identidad. Mis amigos flipaban con que me pudiera gustar “eso”. Y yo feliz porque no era como ellos. Tendría unos 16 o 17 años.

• En su momento me abrió todo un mundo en el concepto que tenía por entonces del rock´n´roll. Iba mucho más allá de lo que solía escuchar en ese momento: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Ramones, AC/DC o Creedence Clearwater Revival. Era distinto y cabía todo, me abrió la mente considerablemente, y aun lo sigue haciendo. Gracias a ese disco empecé a valorar otras tesituras y llegué a otros grupos como Sonic Youth o Galaxie 500. Es lo que yo entiendo como rock´n´roll, e incluso como idea original del punk.

• Muy rara vez cuando estamos preparando un disco nuevo de Los Radiadores en el local de ensayo, no sale el nombre de la Velvet Underground a la palestra. Siempre hay un momento que indirectamente nos recuerda algo o a veces hasta lo buscamos conscientemente. Tanto a la hora de sacar intensidades como para crear tensión en alguna canción. En Galavera, por ejemplo, hemos recurrido a este disco en algún momento para sacar algún arreglo de violonchelo: “A ver como lo haría John Cale con la viola”. Siempre acabo descubriendo algo nuevo.

• Elegir una es muy difícil, y una putada. Recuerdo una época llegar a casa de madrugada después de salir de fiesta y ponerme Sunday morning, era un momento mágico ya con el sol fuera. En el local con Los Radiadores hemos hecho algún amago de tocar I´m waiting for the man, e incluso una de las primeras canciones que intenté tocar con la guitarra fue Run, run, run me suena incluso que hice una adaptación de la letra al castellano. No sé, All tomorrow´s parties, o bueno, mira, Venus in Furs. Muchas veces por la calle voy canturreando eso de: “Shiny, shiny, shiny boots of leather”. Me quedo con esa, venga.

Sergio Pastor (Pastore)

• Descubrí a la Velvet tarde. Fue por los noventa a través de un Lou Reed que tenía ya una discografía extensa. Confieso que no me impactó demasiado y que, para mí, no está entre mis favoritos. Por otro lado, admiro a Lou por muchas cosas: actitud, fraseo, personalidad, ética y estética. Es un referente insustituible.

• Creo que el tiempo ha sido justo con el disco. Me gusta más ahora que en su momento. Es un disco muy emocional y está compuesto en un momento en el que ocurrían muchas cosas alrededor de la banda. Esa importancia la he visto con el paso del tiempo. Creo que es algo asociado a la edad.

• Ciertamente, no. No ha influido en mi manera de hacer música. Creo que la mayor aportación de la banda fue más estética que musical. Lograron un compendio muy práctico con Warhol dirigiendo la imagen pública del disco.

• Creo que I’m waiting for the man y Heroin son canciones monumentales. Ocupan los espacios más oscuros del disco y a la vez son sus armas más poderosas y claras. Sus letras son tan descaradamente personales y políticamente incorrectas que subliman la belleza. A mi entender Lou estaba a años luz del resto de la banda, el paso de los años no ha hecho más que confirmarlo.

Nando Vidagañ
(Odd Cherry Pie)

• A mí a la Velvet en general me los descubrió mi hermana Marieta cuando me regaló Loaded siendo yo bastante chavalín. Me flipó. Luego escuché por mi cuenta este, y me siguió camelando la misma alegría despreocupada e irreverente. No es de mis favoritos, pero After hours del tercero es de mis canciones favoritas de toda la historia de la humanidad y me llena el espíritu de júbilo punky y me pone el corazón en llamas.

• Supongo que tiene parte de culpa en el hecho de que yo sea un jipicorgao. En gran parte, para mí es la camiseta de mi amiga Evita y uno de los discos de cabecera de mi amigo Vini.

• La banda sí, más que este disco en concreto.

Sunday Morning y I’ll be your mirror por lo suave y por el mojo y por las guitarras.

Rebeca Ibáñez (Meridian Response, The Grand Kazoo, Uncle Son)

• Lo descubrí bastante tarde, debía pasar ya de los 30, aunque ya conocía alguna canción, claro. La música que me ha interesado siempre ha sido sixty/seventy pero, claramente, iba por otros derroteros (british pop, lamentos negroides, armonías californianas) y llegué a la Velvet con unos prejuicios grandísimos, por aquello del rollo tan “arty” que se gastaban, por lo que no hice demasiado caso del disco. Incluso llegué a pensar que en el fondo estaban sobrevalorados, gran error por mi parte, aunque yo les doy el valor justo, tampoco me voy a pasar al otro bando de repente, jajaja.

• Ha supuesto, junto con muchos otros artistas, que llegara a valorar aquello que me echaba tanto para atrás: que en lo diferente y nada correcto hay belleza también. Pasar de escuchar armonías perfectas a escuchar cantar a Nico con esa imperfección pero tremenda sensualidad, rompía un poco mis esquemas. Aunque dentro de esa onda nada ortodoxa, reconozco que sigo prefiriendo escuchar otras cosas.

• En absoluto. Ya te digo que, como muchos otros, quizás en “ensuciar” un poco la corrección a la hora de interpretar. Pero no especialmente este disco.

• Pues me quedo con Femme Fatale porque aúna un poco mis fobias y filias con la Velvet y este disco. Es una canción con una melodía preciosa con un “afeamiento” vocal, tanto en coros como en la voz principal, que la hace más bonita todavía. Y aquí se aprecia totalmente la sensualidad que, en mi opinión, tiene la Velvet y, posteriormente, algunos trabajos de Lou Reed.

Por Mariano López Torregrosa

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