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BadlandsBien sabido por todos es que Badlands se ha convertido en una de las bandas valencianas con más proyección nacional, ganando en cosa de año y medio el Sona la Dipu 2015, el concurso de bandas de Murray Club, pasando a la final estatal del concurso Live Your Music de la Unión Musical Española, grabando 3 EPs, un LP (este último EP del que os venimos a hablar y el LP aún por estrenar) y fabricando unas melodías y armonías dignas de lo mejorcito emergente de las Américas.

En este último lanzamiento, que completa la trilogía de EPs y que lleva por título “Howl”, la banda recupera la esencia del primer EP (“Prodigy”), más country, pero con pinceladas bluegrass del segundo (“Relentless”), sin perder esas características armonías y ritmos que los caracterizan y hacen de su música un plato para paladares exquisitos.

El disco se abre con un tema completamente distinto a lo que venimos escuchando: un piano nos introduce en el mundo de “Gunslinger”, sonido añejo y más cercano al ragtime que al country. En el tema destaca el espectacular dominio vocal de May Ibáñez, que sumado al piano de Rafa Adrián y los coros del resto de la banda crean un clímax en cada estribillo que te atrapa. En estos coros sabemos que echó una mano la enorme Merche Cardoso (The Wheels), lo que hace la canción más especial aún si cabe. Además (y por si fuera poco) la banda ya está completa con la integración en la misma de un nuevo miembro: Andrés Marco, que tanto en directo como en el disco mueve sus mágicos dedos arriba y abajo del mástil de su contrabajo, completando el engranaje perfecto que son Badlands.

Lo siguiente que escuchamos son los sonidos aleatorios de los instrumentos de la banda como introducción al tema que da nombre al disco: “Howl”. Nos ponemos el sombrero, ensillamos a Katie y nos adentramos en las rocosas llanuras. Como siempre, las voces combinadas nos acompañan en un tema con poca letra (básicamente repite “We’re on the rocks, and I’m gonna push myself down” con un cambio que podríamos considerar “estribillo”) pero efectivo, sureño, con unos cambios de tiempo brutales marca registrada por Pau García-Serra.

El siguiente corte es el emotivo y para nada religioso (aunque así lo parezca, realmente habla de recorrer el camino sin importar cuál sea el mismo) “Javaline Road”, que en directo es una barbaridad, pues aquí no es menos. Además, podemos oir claramente cómo Mike Fernández (guitarra), Rafa Adrián y Raúl Pruñonosa (banjo) se marcan cada uno un solo vocal que demuestra lo malditamente buenos que son cada uno incluso individualmente.

El disco acaba con los aullidos de la banda en “Down to the River”, volviendo al country más profundo, con un estribillo poderoso que invita a embarcarse todas las veces que podamos en el viaje río abajo junto a Badlands.

Podréis tacharme de no ser imparcial, de que me pueda el amiguismo o de lo queráis, pero el único hecho irrefutable aquí es que Badlands lo han vuelto a hacer y no podemos más que darles la enhorabuena.

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