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Nunca había ido al Low, lo sé, muy mal por mi parte. Está cerca de Valencia y suelen ir buenos grupos, pero los festivales de levante en pleno verano no me atraen. El calor es mi eterno enemigo, y nada más poner un pie en Benidorm a las 15:30 del viernes 29 de Julio ya sabía que iba a ser mi némesis.

Me había planeado (como solemos hacer todos) la jornada bastante bien, o eso pensaba yo, quería descubrir grupos en el escenario Wiko (sobre todo a Melange y Juventud Juché) y bailar hasta el amanecer. El plan era, aparentemente, sencillo. A las 19:00, y sudando como un cochinillo asado, me planté para escuchar a Vera Green en el Wiko, una de las pocas mujeres que pasaron por un Low Festival cuya representación femenina era, este año, de las más pobres de los festivales relevantes a nivel nacional (poco más de un 4%). Me encandilaron sus guitarras populares, su voz aparentemente dulce pero capaz de romper dándole al rock&roll de la vieja escuela y unos vientos sorprendentes. Desde luego Vera Green es una banda para guardarte en el bolsillo y, dentro de 5 años, cuando estén en boca de todos, poder decir: ¡Yo los descubrí en el Low!.

Vera Green, foto por Gema Clara.
Vera Green, foto por Gema Clara.

La afluencia de gente era bastante pobre en las primeras horas del festival, Ángel Stanich, que abría el escenario Matusalem, acaparó todo el público que iba entrando por la puerta. Su directo impecable, como siempre, hacía bailar a la gente a ritmo de clásicos como Carbura! y Metralleta Joe. El barbudo norteño se despedía prometiendo sorpresas para el año que viene. ¡Se huele nuevo disco!.

Ángel Stanich, foto por Gema Clara.
Ángel Stanich, foto por Gema Clara.

Testarosa cogía el testigo en el escenario Budwaiser a las 20:00, un impresionante estadio de fútbol dentro del recinto para albergar a una devastadora cantidad de gente, que a esas horas, todavía no había llegado. La gente que estaba viendo a Stanich migró para ver lo que se cocía en el principal, Testarosa ofreció un concierto muy en su línea del “Ruido“, es decir, todo muy alto, distorsiones, el teclado, guitarras… Todo menos la voz, una lástima porque las letras se perdían bastante entre tanta maraña. Aún así el público, sediento de música como estaba, bailaba sin pudor las canciones de los de Xàtiva, minipunto para la Terreta.

León Benavente, foto por Gema Clara.
León Benavente, foto por Gema Clara.

Entre salir del recinto para encontrarme con la fabulosa gente que me daría cobijo los 3 días y cenar, acabé reincorporándome a las 23:10 en el Matusalem para ver a León Benavente. Y es que tenía muchísimas ganas de ver un directo suyo después del pepinazo que es “2“, un disco pensado para bailar hasta morir en los festivales del territorio español. Y eso hicimos, bailamos La Ribera, gozamos Tipo D, gritamos Gloria y Ánimo, Valiente, y todo acabó con la explosión de Ser Brigada. Abraham Boba ofreció un mayúsculo espectáculo abarcando todo el escenario a saltos y bailando para un público enajenado. Aquí debo hacer mención de honor a Ramón García, un alma caritativa que se apiadó de mi alma y me dio un consejo que me iba a ser de vital importancia para el resto del festival: “Más vale una foto con grano, que ninguna foto, así que dale a la ISO sin miedo“. Mi primera vez haciendo fotos en un festival (segunda o tercera haciendo fotos en general, que no me he quitado los ruedines todavía) y yo sin subir la ISO, gracias Ramón.

León Benavente, foto por Gema Clara.
León Benavente, foto por Gema Clara.

Mi siguiente parada fue Belle and Sebastian, bastante intimistas conectando con su público y subiendo a los fans al escenario para bailar, pero que a mí me dejaron bastante fría. El sentimiento se me pasó tan pronto como empezaron a sonar los primeros acordes en el Matusalem de nuevo, Belako había llegado, confirmación de última hora, ¡y menuda confirmación!. Y es que no es ningún secreto que les profeso mi amor incondicional y absoluto desde que los vi años atrás en el BBK Live.

Belako, foto por Gema Clara.
Belako, foto por Gema Clara.

Con uno de los directos más contundentes de este país, su público se lo pasa tan bien como ellos encima del escenario, y es que no paran de jugar. Si le tiran una gorra a Josu, se la pone, la tira, se la pone a Lore, saltan, se desmelenan… ¡Uff!. Hacen gala de un dinamismo agotador sobre el escenario, y cada concierto que dan ganan más público. Tocaron casi todos los temas de su nuevo disco, “Hamen“, así como Molly and Pete, Sea of Confusion y el cover de M.I.A. Paper Planes. Si tengo que decir algo malo del concierto sería rellenar una queja formal contra el grupo de 10 chavales que tenía detrás mucho más interesados en berrear comentarios sexistas dirigidos a Lore, la bajista, que en el propio concierto en si.

Belako, foto por Gema Clara.
Belako, foto por Gema Clara.

Después del subidón que llevaba de los vascos, un duende murciano me arrastró a ver a Hot Chip al escenario principal, y es que, aunque la electrónica no sea lo mío, hay que reconocerle a los británicos que tienen un directo muy divertido. Ellos sí que consiguieron que conectase y me bailase un par de temazos electro-pop para abrir boca, porque en el Wiko ya iban a empezar Holy Paul.

Holy Paul, foto por Gema Clara.
Holy Paul, foto por Gema Clara.

A los valencianos les había tocado cerrar la jornada del escenario pequeño del festival a las 3:45 (la misma hora que Monarchy) pero aún así no les faltó público, y es que a Holy Paul, da igual a la hora que los pongas, se lo comen todo. El power trío formado por Luis Ciru (batería), Garzón (bajo y coros) y Héctor Chiner (voz y guitarra) lo dio todo sobre el escenario en medio de uno de los mejores despliegues que les he visto hasta la fecha, con la nueva formación mucho más madurada y la energía de temas como Onion Man, que tocaron dos veces: la primera entre el repertorio habitual, y la segunda como bis que pedía el público que había llegado tarde a verlos y se había quedado con ganas de más. Segundo minipunto para la Terreta.

Holy Paul, foto por Gema Clara.
Holy Paul, foto por Gema Clara.

ELYELLA DJs le dieron el golpe de gracia a la primera jornada del festival con una actuación sorpresa de Amatria, interpretando su tema Chinches, al que veremos este fin de semana en la Plaza del Trigro de Aranda de Duero.

Cowboy Lovers, foto por Gema Clara.
Cowboy Lovers, foto por Gema Clara.

El sábado 30 era un día de escenario pequeño, todo lo bueno que tuvo el Low Festival, pasó ese día en el Wiko, pero no adelantemos acontecimientos. Empezamos el día un poco más tarde, a las 19:30, en el Wiko tocaba un grupo al que no había escuchado en el vida: Cowboy Lovers. Me fliparon, pero de verdad, un dúo de guitarra y batería compenetrados de una forma inhumana. Los alicantinos (información que obtuve gracias a Google después de alucinar con tres temas) hacen una fusión de rock’n’roll ácido, con garage y mucha tralla que te vuela la cabeza. Tienen una potencia desorbitada, me calaron viva, no os los perdáis sobre la tarima porque son brutales.

Novedades Carminha, foto por Gema Clara.
Novedades Carminha, foto por Gema Clara.

Novedades Carminha y su “Campeones del Mundo” me traen loca, y verlos por primera vez con su punk garagero cargado de buenrrollismo me dio energía para toda la jornada. El público, cerveza en mano y bailando un temazo tras otro con una sonrisa de oreja a oreja, y es que: ¿acaso hay otra forma de ver a los gallegos?. No lo creo. Para mí fue un concierto breve pero intenso ya que me fui corriendo a ver a otra banda valenciana: La Hora del Té.

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La Hora del Té, foto por Gema Clara.

Cómo no hablar de la potencia que han ganado los valencianos sobre el escenario tras las últimas incorporaciones de Juan Salvador (guitarra eléctrica y coros) y Pablo Pérez (saxo), ambos integrantes de la banda The Kojaks. La Hora del Té ofrece un directo maduro y honesto, los temas de “Outstanding Places” son elegantes y ricos en matices, como Tea Time o I’ll Be Back, aunque si tengo que hablar de favoritos personales: Full of Love, tema inédito de la banda, suena cada vez mejor y se consolida como uno de los habituales de los conciertos. Pese a la coincidencia con Novedades Carminha, los valencianos gozaban de un público animado que no paraba de grabar sus temas. Ya son tres los minipuntos para la Terreta.

La Hora del Té, foto por Gema Clara
La Hora del Té, foto por Gema Clara

Hora de salir del recinto para ir a cenar y ahorrar un par de tokens, ya que dentro solo había un par de puestos masificados, menos mal que Benidorm nunca duerme y tiene una amplia oferta de bares cercanos al recinto donde hacen los mejores bocatas del mundo (al menos para mí, después de horas sin comer, lo eran).

Les Grys-Grys, foto por Gema Clara.
Les Grys-Grys, foto por Gema Clara.

Para mi absoluta decepción, me perdí a Melange, aunque varias fuentes (fiables) me aseguran que fue el mejor concierto de la jornada con diferencia, a ellos no pude verlos, pero con Les Grys-Grys se me fueron los ojos y la mandíbula.

Los franceses no han inventado nada nuevo, interpretaron varios covers de bandas de los 70’s, pero su endemoniada mezcla de R&B-rock-garage y su psicodélica energía sobre el escenario hicieron, de este, el mejor concierto de todo el Low Festival. El guitarra solista estuvo más tiempo fuera del escenario empapándose de sudor con la gente que encima, y el armonicista loco (porque estaba loco), después de marcarse baile epiléptico tras baile epiléptico se enganchó el micro y subió varios metros por encima de la estructura del Wiko ahacerse unos solos de armónica de altura (perdón, era irresistible, no volverá a pasar).

Les Grys-Grys, foto por Gema Clara.
Les Grys-Grys, foto por Gema Clara.

Acabé tan acalorada de tantísima danza macabra que tuve que salir a que me diese el aire, por lo que me perdí a Juventud Juché (bien Gema, vienes a ver a dos grupos y te los pierdes. Un aplauso). Pero no faltó la dosis de bailar hasta el amanecer con Buffetlibre, que pincharon de todo, hasta Ximo Bayo (tengo que admitirlo, me subí muy arriba).

Mucho, foto por Gema Clara.
Mucho, foto por Gema Clara.

Después de un par de horas de sueño robadas y mucho Red Bull de la zona de prensa, me preparé para la última jornada del festival que abría con uno de mis grupos fetiche: Mucho. Su mandanga cósmica reaccionaria hizo que bailásemos todos los temas de “Pidiendo a las Puertas del Infierno“, incluso mis dos favoritos: Fue con su fraseo frenético y Nuevas Ruinas con movimiento de caderas sexy incluído. Aunque la gente se enfureció con uno de los temas más políticos de la banda: Perro S.L., y es que Mucho coge todo ese cabreo de clase obrera contra clase política y lo transforma en energía cinética. Y joder, eso es mágico.

Xoel López, foto por Gema Clara.
Xoel López, foto por Gema Clara.

Xoel López abría el escenario Budwaiser, que ya estaba lleno de gente esperando al gallego, y es que puede presumir de tener uno de los públicos más fieles del panorama nacional. Gente que le sigue esperando temas de Deluxe como su mítico Que No, o gente que no sabe nada de su pasado, ni le importa, porque tanto “Atlántico” como “Paramales” son discos con temas cargados de folklore y poesía entrañable. Una no puede dejar de suspirar cada vez que ve un directo suyo. ¡Ay!.

Badlands, foto por Gema Clara.
Badlands, foto por Gema Clara.

El último grupo valenciano apuntado en mi agenda de conciertos-que-no-te-puedes-perder eran Badlands, la banda de country que está subiendo como la espuma.

Badlands, foto por Gema Clara.
Badlands, foto por Gema Clara.

Y es que tienen un despliegue muy impresionante: batería (Pau, compartido con La Hora del Té),

guitarra, contrabajo, violín, teclado, banjo, pandereta… ¡y todos cantan!. Pese a la contraprogramación que les hacía Xoel López desde el escenario principal, Badlands gozó de un público que alucinaba con el despliegue de medios de la banda y la impresionante voz de la cantante May. Cerraron un bolo de 10 con el famoso tema de la película GhostBusters: Who you gonna call?… Y la Terreta se lleva el póker de ases, ¡menudo material local!

Badlands, foto por Gema Clara.
Badlands, foto por Gema Clara.

Pude ver un poquito de Marky Ramone en el escenario Matusalem, apelando al espíritu punk de los 80’s. Pero el plato fuerte lo iban a poner Vetusta Morla en el escenario principal, y es que poca broma, los madrileños consiguieron llenar hasta la bandera el estadio. Si hubo un concierto con récord de asistencia fue este. Vetusta Morla había escogido el Low Festival para cerrar la larga y agotadora gira de “La Deriva“, en el mismo festival que les consolidó como la mejor banda de indie nacional años atrás. Yo iba bastante escéptica a verles, los descubrí en 2009 y he escuchado disco tras disco, he asistido a 15 conciertos, y últimamente me tenían bastante quemada ya que los últimos directos que había presenciado eran exactamente iguales. Así que iba sin expectativas, resignada a “un directo más de Vetusta Morla“. Qué equivocada estaba, y es que a Vetusta Morla se le dan muy bien los finales. Los temas eran los de siempre, pero los arreglos eran delicados y maduros, temas que tenía más que masticados: como Copenhage o Valiente, consiguieron que sonasen nuevos a mis oídos. La potencia vocal de Pucho, cuya garganta deberían de proclamar Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, te llevaba al borde de las lágrimas. El preciosismo de la banda y su final con Los Días Raros acabaron consiguiéndolo, fue uno de los mejores directos que le he visto a la banda en muchos años. Ahora van a meterse directos a estudio a parir otra de sus maravillas, esperemos que esté al nivel de “Mapas”.

Vetusta Morla, foto cedida por la organización del Low Festival.
Vetusta Morla, foto cedida por la organización del Low Festival.

Tenía 50 minutos para procesar lo que se había vivido en el escenario Budwaiser antes de entrar a ver a The Kooks, y no sé si fue que había llegado a mi cupo con el concierto anterior, o que simplemente The Kooks no son la banda de mi adolescencia, no me movieron nada. Los británicos lo hicieron muy bien, y tocaron todos los temas que hay-que-tocar, pero de cualquiera de las formas, no me pareció una banda para poner a las 2 de la mañana, se hubiesen beneficiado de un horario más de tardeo.

La Hora del Té, foto por Gema Clara.
La Hora del Té, foto por Gema Clara.

Habiéndolo visto todo ya, quedaba disfrutar de la sesión de Ochoymedio DJ’s que nos tuvieron despidiendo el Low Festival hasta el año que viene, con lluvia incluída para refrescar el ambiente (que falta hacía). La verdad es que el festival no las tenía todas consigo para que me gustase, pero una buena organización y un sábado glorioso en el escenario Wiko hacen que diga: quizá nos veamos el año que viene, ha merecido la pena.

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